El Diezmo Hoy
Ahora pensemos, con más cordura acerca del diezmo dándole un contexto bíblico, para conocer las cinco diferentes coordenadas que las Sagradas Escrituras nos enseñan referentes al diezmo:
Elohim (Dios), Leví, Iglesia, Sacerdocio y La Familia (o la persona que diezma — personal).
Y que aprenderemos acerca del dar y recibir por el diezmo.
—La coordenada de Elohim:
—Lv. 27:30 “Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de HaShem es; es cosa dedicada a HaShem”.
—Lv. 27:32 “Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo será consagrado a HaShem”.
—Dt. 26:12 “Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, darás también al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus aldeas, y se saciarán”.
—Dt. 26:13 “Y dirás delante de HaShem tu Dios: He sacado lo consagrado de mi casa, y también lo he dado al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, conforme a todo lo que me has mandado; no he transgredido tus mandamientos, ni me he olvidado de ellos”.
—2Cr. 31:6 “También los hijos de Israel y de Judá, que habitaban en las ciudades de Judá, dieron del mismo modo los diezmos de las vacas y de las ovejas; y trajeron los diezmos de lo santificado, de las cosas que habían prometido a HaShem su Dios, y los depositaron en montones”.
La anterior información nos lleva a entender que el diezmo es algo que PERTENECE TOTALMENTE a Dios, es algo DEDICADO, CONSAGRADO y por consiguiente SANTIFICADO, porque es de Dios. Además de esto Dios declara algo fundamental y obligatorio:
—Dt. 14:22 “Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año”.
Aunque la orden de Dios es que indefectiblemente o ciertamente diezmemos (esto entre los creyentes se constituye en un tributo). Existe en la actualidad un conflicto entre diezmar o no diezmar. Para muchos no se diezma, porque no existe en la actualidad ni Templo en Jerusalén para llevar y entregar los diezmos, y para otros porque hoy no hay sacerdocio levítico que pueda recibir los diezmos.
Miremos lo que la Biblia nos dice acerca DEL LUGAR a donde debemos llevar y entregar nuestros diezmos:
—Dt. 12:4-6 “No haréis así a HaShem vuestro Dios, sino que el lugar que HaShem vuestro Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación, ése buscaréis, y allá iréis. Y allí llevaréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias, y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas…”.
—Dt. 12:11 “Y al lugar que HaShem vuestro Dios escogiere para poner en él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido de los votos que hubiereis prometido a HaShem”.
—Dt. 12:26 “Pero las cosas que hubieres consagrado, y tus votos, las tomarás, y vendrás con ellas al lugar que HaShem hubiere escogido…”.
—Neh. 10:35-39 “Y que cada año traeríamos a la casa de HaShem las primicias de nuestra tierra, y las primicias del fruto de todo árbol. Asimismo los primogénitos de nuestros hijos y de nuestros ganados, como está escrito en la ley; y que traeríamos los primogénitos de nuestras vacas y de nuestras ovejas a la casa de nuestro Dios, a los sacerdotes que ministran en la casa de nuestro Dios; que traeríamos también las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, y del vino y del aceite, para los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra para los levitas; y que los levitas recibirían las décimas de nuestras labores en todas las ciudades; y que estaría el sacerdote hijo de Aarón con los levitas, cuando los levitas recibiesen el diezmo; y que los levitas llevarían el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cámaras de la casa del tesoro.
Porque a las cámaras del tesoro han de llevar los hijos de Israel y los hijos de Leví la ofrenda del grano, del vino y del aceite; y allí estarán los utensilios del santuario, y los sacerdotes que ministran, los porteros y los cantores; y no abandonaremos la casa de nuestro Dios.”
—Neh. 13:4-5 “Y antes de esto el sacerdote Eliasib, siendo jefe de la cámara de la casa de nuestro Dios, había emparentado con Tobías, y le había hecho una gran cámara, en la cual guardaban antes las ofrendas, el incienso, los utensilios, el diezmo del grano, del vino y del aceite, que estaba mandado dar a los levitas, a los cantores y a los porteros, y la ofrenda de los sacerdotes”.
—Neh. 13:9-12 “…Y dije que limpiasen las cámaras, e hice volver allí los utensilios de la casa de Dios, las ofrendas y el incienso. Encontré asimismo que las porciones para los levitas no les habían sido dadas, y que los levitas y cantores que hacían el servicio habían huido cada uno a su heredad.
Entonces reprendí a los oficiales, y dije: ¿Por qué está la casa de Dios abandonada? Y los reuní y los puse en sus puestos.
Y todo Judá trajo el diezmo del grano, del vino y del aceite, a los almacenes”.
—Mal. 3:10 “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice HaShem de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”.
La anterior información nos lleva a entender que el diezmo debía ser llevado a Jerusalén, entregado al alfolí y guardado en las cámaras de la Casa de Dios.
Hoy no existe Templo en Jerusalén, para llevar los diezmos; por consiguiente los levitas no ejercen su ministerio y no pueden recibir los diezmos. Pero la tierra sigue produciendo, nuestras manos siguen trabajando, y el diezmo de la tierra y del producto del trabajo sigue siendo de Dios, y Dios ordena sobre lo que le pertenece, lo ofrecido, lo consagrado, lo dedicado y lo santificado (LOS DIEZMOS) ¿entonces, que camino debemos tomar para llevar, traer y entregar nuestros diezmos?
Que más dice la Biblia:
—Jesús dijo: “He aquí vuestra casa os es dejada desierta”. (Mt. 23:38; Lc. 13:35)
—Mt. 24:1-2 “Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.
Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada”. (Mr. 13:1-2)
—Lc. 21:5-6 “Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ‘ofrendas votivas’, dijo: En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida”.
—Jn. 4:19-24 “Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: MUJER, CRÉEME, QUE LA HORA VIENE CUANDO NI EN ESTE MONTE NI EN JERUSALÉN ADORARÉIS AL PADRE. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”.
—Ez. 11:16 “Por tanto, di: Así ha dicho HaShem el Señor: Aunque les he arrojado lejos entre las naciones, y les he esparcido por las tierras, con todo eso LES SERÉ POR UN PEQUEÑO SANTUARIO en las tierras adonde lleguen”.
Lo que ha sido declarado anteriormente por las Sagradas Escrituras, nos confirma con certeza que aunque la Casa de Dios en Jerusalén quedaría desierta, derribada y destruida; sin Templo, esto no abroga el mandamiento de diezmar (Dt. 14:22). Esta información nos lleva a entender que Dios no está buscando primeramente diezmadores, sino verdaderos adoradores que lo adoren en espíritu y en verdad. Ya no importa por el momento el lugar de adoración, ya que Dios lo había profetizado con anterioridad por el profeta Ezequiel: “…Así ha dicho HaShem el Señor: Aunque les he arrojado lejos entre las naciones, y les he esparcido por las tierras, con todo eso LES SERÉ POR UN PEQUEÑO SANTUARIO en las tierras adonde lleguen” (Ez. 11:16).
Lo que significa es: Hoy en muchos lugares, hasta que se restaure el Templo de Nuestro Dios en Jerusalén, Dios “NOS ES” por “SANTUARIO”, en nuestras tierras donde habitamos, y es allí en ese LUGAR donde los verdaderos adoradores demuestran con sus diezmos la obediencia a diezmar.
Ahora muchos podrán decir para no diezmar…pero, es que hoy no hay ni levitas ni sacerdotes que ejerzan la autoridad ministerial y sacerdotal, para que reciban los diezmos de nuestro Dios.
Miremos con detenimiento la coordenada de Leví. Que dice la Biblia:
—La coordenada de Leví:
—Lv. 18:21 “Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión”.
—Nm. 18:24-26 “Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a HaShem en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad.
Y habló HaShem a Moisés, diciendo: Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a HaShem el diezmo de los diezmos”.
—Dt. 12:19 “Ten cuidado de no desamparar al levita en todos tus días sobre la tierra”.
—Dt. 14:27-29 “Y no desampararás al levita que habitare en tus poblaciones; porque no tiene parte ni heredad contigo. Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades. Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que HaShem tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren”.
—Dt. 26:12-13 “Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, darás también al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus aldeas, y se saciarán. Y dirás delante de HaShem tu Dios: He sacado lo consagrado de mi casa, y también lo he dado al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, conforme a todo lo que me has mandado; no he transgredido tus mandamientos, ni me he olvidado de ellos”.
—Neh. 10:37-38 “…Que traeríamos también las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, y del vino y del aceite, para los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra para los levitas; y que los levitas recibirían las décimas de nuestras labores en todas las ciudades; y que estaría el sacerdote hijo de Aarón con los levitas, cuando los levitas recibiesen el diezmo; y que los levitas llevarían el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cámaras de la casa del tesoro”.
—Neh. 12:44-47 “En aquel día fueron puestos varones sobre las cámaras de los tesoros, de las ofrendas, de las primicias y de los diezmos, para recoger en ellas, de los ejidos de las ciudades, las porciones legales para los sacerdotes y levitas; porque era grande el gozo de Judá con respecto a los sacerdotes y levitas que servían. Y habían cumplido el servicio de su Dios, y el servicio de la expiación, como también los cantores y los porteros, conforme al estatuto de David y de Salomón su hijo. Porque desde el tiempo de David y de Asaf, ya de antiguo, había un director de cantores para los cánticos y alabanzas y acción de gracias a Dios. Y todo Israel en días de Zorobabel y en días de Nehemías daba alimentos a los cantores y a los porteros, cada cosa en su día; consagraban asimismo sus porciones a los levitas, y los levitas consagraban parte a los hijos de Aarón”.
—Neh. 13:5 “…Y le había hecho una gran cámara, en la cual guardaban antes las ofrendas, el incienso, los utensilios, el diezmo del grano, del vino y del aceite, que estaba mandado dar a los levitas, a los cantores y a los porteros, y la ofrenda de los sacerdotes”.
Lo que ha sido declarado anteriormente por las Sagradas Escrituras, nos confirma con certeza que el diezmo de Dios, el mismo Dios se lo había dado por heredad a los levitas por su ministerio y servicio ministerial en la casa de Dios. Hoy no existe Templo de Nuestro Dios en Jerusalén, y muchos por esto declaran que tampoco hay levitas. Pero, si Dios dijo que “NOS SERÍA POR SANTUARIO” en la tierra donde estamos, ¿Entonces, quién administraría y ministraría las cosas “sagradas”?
Los únicos llamados para este servicio son los “levitas”, por consiguiente hoy DEBEN EXISTIR “LEVITAS” que atiendan al servicio ministerial en estos lugares; aunque no pertenezcan al linaje de LEVÍ (Aarón).
¿Cómo se lograría levantar nuevamente este Ministerio?
Miremos lo siguiente, establecido en Jesús. Siendo Cristo de la Tribu de Judá, recibe su sacerdocio según el orden de Melquizedec, nosotros siendo de Cristo, recibimos nuestro ministerio de la misma orden de Cristo. El Ministerio de “levitas” hoy, lo ejercen en la “IGLESIA” los ministros constituidos por Cristo, y establecidos por Dios bajo su autoridad. Miremos que dice la Biblia acerca de este ministerio en la IGLESIA:
—La coordenada de la Iglesia:
—Gn. 14:18-20 “Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo”.
—Sal. 110:4: “Juró HaShem, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquizedec”.
—He. 5:5-10 “Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy. Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquizedec. Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen; y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquizedec”.
—He. 6:10-20 “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas. Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa. Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación. Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquizedec”.
—He. 7:1-28 “Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín. Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham. Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas… Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquizedec le salió al encuentro. Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquizedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón? Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley; y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar. Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio. Y esto es aun más manifiesto, si a semejanza de Melquizedec se levanta un sacerdote distinto, no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible. Pues se da testimonio de él: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquizedec... Y esto no fue hecho sin juramento; porque los otros ciertamente sin juramento fueron hechos sacerdotes; pero éste, con el juramento del que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquizedec. Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos... Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre”.
—Ef. 4:7-12 “Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.
Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. Y Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo…”.
—1Co. 12:28 “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas”.
—1Co. 9:6-14 “¿O sólo yo y Bernabé no tenemos derecho de no trabajar? ¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño? ¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley? Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto. Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”.
—Ro. 13:1-7 “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra”.
Todo lo que ha sido declarado anteriormente por las Sagradas Escrituras, nos confirma entonces que hoy existen “levitas” establecidos ministerialmente en la Iglesia; no, porque pertenezcan al linaje de LEVÍ (Aarón) y que hayan sido establecidos por pacto y mandamiento; sino, porque estos ministros también han salido de los lomos de Abraham conforme a la promesa: “Te he puesto por padre de muchas gentes…en tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra…” (Gn. 17:5; 22:18 – Ro. 4:17).
Estos ministros establecidos por la promesa, y gracias al juramento que Dios estableció con Cristo como sumo sacerdote según el orden de Melquizedec. Este sacerdocio inmutable constituye como ministros a hombres, establecidos por la promesa, la fe y el juramento; ministros con llamamiento santo, para el servicio de la obra del ministerio (Ef. 4:11-12).
Existen además varias analogías fundamentales, dadas por las palabras “Ministro y Ministerio” usadas en hebreo y en griego, que nos llevan hacia una relación y un vínculo sacerdotal tan fuerte entre el ministerio levítico y el ministerio apostólico de la Iglesia. El Ministerio fundado por Cristo como sumo sacerdote, constituyendo ministros para la obra del ministerio (Ef. 2:20-22; 4:11-12). Las palabras usadas con más frecuencia son:
- —En hebreo “SHARÁT” = (atender en… servicio, servil — en adoración) Administrar, criado, ministro, ministerio, ministrar, servidor, servir, sirviente. —2Cr. 29:11; Esd. 7:24; 8:17; Sal. 103:21; 104:4; Is. 61:6; Jer. 33:21; Ez. 45:4; Jl. 1:13; 2:17—
- —En hebreo “ABODÁ” = (trabajo… como celebración, culto, adoración) Labranza, ministerio, ministrar, obra, oficio, servicio, servidumbre, servir, siervo, tarea. —Nm. 3:7; 4:27, 33; 7:5, 7, 8; 8:11, 19, 22, 24-26; 18:6, 21, 31; 1Cr. 6:48; 9:13, 19, 28; 23:24, 26 , 28, 32, 24:3, 19; 25:1, 6; 28:13, 21; 2Cr. 31:16; 35:2, 15; Esd. 8:20—
- —En griego “DIÁKONOS” = (servidor… hacer el mandado, ayuda) Maestro, Pastor, diacono, anciano, ministro, servidor, sirviente. —Mt. 20:26; Mr. 9:35; 10:43; Jn. 12:26; Ro. 13:4; 1Co. 3:5; 2Co. 3:6; 6:4; Ef. 3:7; 6:21; Col. 1:7, 23, 25; 4:7; 1Ti. 4:6—
- —En griego “LEITOURGÓS” = (servidor publico… alguien que se le tributa… funcionario del templo o del evangelio… adorador de Dios… benefactor del hombre… del linaje que sirve en la liturgia) Servidor, ministrador, ministro, servidor, sirviente. En esta palabra se manejan dos raíces griegas “laós” = (de nuestro pueblo – linaje, propio, descendiente… como de linaje sacerdotal) y “érgon” = (trabajar con esfuerzo, laborar) —Ro. 13:6; He. 1:7; 8:2—
Fundamentando un poco más este “Ministerio Levítico”, podemos encontrar varias analogías establecidas por Dios en las Sagradas Escrituras, que establecen una “continuidad” ministerial y sacerdotal para todos los tiempos:
— La analogía “APOSTÓLICA” y “PROFETICA”, entre Cristo y Moisés en la Casa de Dios:
—He. 3:1-6: “Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús; el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios. Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo”.
—Dt. 18:15, 18: “Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará HaShem tu Dios; a él oiréis…Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare”.
—Hch. 3:22-23: “Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo”.
—Lc. 7:16: “Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo”.
—Lc. 24:19: “Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo”.
— La analogía “MINISTERIAL”, entre los ministros de la Iglesia (de Cristo) y los de Leví:
1—Primero, el llamado de Leví al Ministerio:
—Nm. 8:19: “Y yo he dado en don los levitas a Aarón y a sus hijos de entre los hijos de Israel, para que ejerzan el ministerio de los hijos de Israel en el tabernáculo de reunión, y reconcilien a los hijos de Israel…”
—2Cr. 29:4-11: “E hizo venir los sacerdotes y levitas, y los reunió en la plaza oriental. Y les dijo: ¡Oidme, levitas! Santificaos ahora, y santificad la casa de HaShem el Dios de vuestros padres…Hijos míos, no os engañéis ahora, porque HaShem os ha escogido a vosotros para que estéis delante de él, y le sirváis, y seáis sus ministros, y le queméis incienso”.
—El futuro Ministerial de Leví, en todos los llamados a servir:
—Is. 61:6: “Y vosotros seréis llamados sacerdotes de HaShem, ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes”.
—Jer. 33:20-22: “Así ha dicho HaShem: Si pudiereis invalidar mi pacto con el día y mi pacto con la noche, de tal manera que no haya día ni noche a su tiempo, podrá también invalidarse mi pacto con mi siervo David, para que deje de tener hijo que reine sobre su trono, y mi pacto con los levitas y sacerdotes, mis ministros. Como no puede ser contado el ejército del cielo, ni la arena del mar se puede medir, así multiplicaré la descendencia de David mi siervo, y los levitas que me sirven.
2—Segundo, el llamado de los Ministros de Cristo en la Iglesia, los nuevos “levitas”:
—Ministerio de Cristo mucho mejor y mayor, que el ministerio de Leví:
—He. 8:1-6: “Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre. Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es necesario que también éste tenga algo que ofrecer. Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte. Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas”.
—La constitución del nuevo Ministerio de “Levitas”:
—Ef. 4:11-12: “Y Él (Cristo) mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo…”.
—1Co. 12:28 “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas”.
—2Co. 6:1, 3-4: “Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios...No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado; antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios…”.
—Ro. 15:15-16: “Mas os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo”.
—Ministros de Altar (Levitas) y Ministros del Evangelio (Apóstoles, Profetas, Maestros, Pastores, Evangelistas) —Los nuevos “levitas”—:
—1Co. 9:13-14: “¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan?
Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”.
—Los nuevos “levitas”, Ministros del Evangelio:
—Ef. 3:5-8: “…Misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: Que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder. A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo Dios”.
—Col. 1:25: “…De la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios…”.
—1Ti. 4:6: “Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido”.
—Los nuevos “levitas” y el Ministerio del Espíritu:
—2Co. 3:4-9: “Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Espíritu; porque la letra mata, mas el Espíritu vivifica. Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del Espíritu? Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación”.
—Los nuevos “levitas” y el Ministerio de la reconciliación:
—2Co 5:18: “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación…”
—Los nuevos “levitas”, un Ministerio con autoridad y reconocimiento:
—Ro. 13:1-7: “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.
De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.
Porque los “magistrados”(1) no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Pues por esto pagáis(2) también los tributos(3), porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. Pagad(4) a todos lo que debéis(5): al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra”.
En todos los textos tratados como analogía ministerial, encontramos que Cristo perfeccionó el sacerdocio y dio continuidad al ministerio levítico bajo otra plataforma establecida, que es la Iglesia (1Co. 12:27-28). Levantada como un mejor Santuario de Dios (Ef. 2:11-22).
Además, en lo declarado por el apóstol Pablo en su epístola a los Romanos (Ro. 13:1-7), encontramos ciertas palabras griegas que establecen con firmeza la autoridad ministerial establecida por Dios con los ministros como sus “SERVIDORES”; y que nos fundamentan con mas fuerza acerca de la autoridad ministerial para recibir los diezmos.
Comenzaremos con la palabra (1) “MAGISTRADO” = “ÁRJON” que significa = (primero en rango – principal, sacerdote, autoridad) —
(2) “PAGAIS” = “TELÉO” que significa = (terminar, concluir, completar, acabar, consumar, cumplir… con relación a asuntos de deudas pendientes) —
(3) “TRIBUTO” = “FÓROS” que significa = (carga… una carga impuesta… que se debe llevar… impuesto establecido por un Señor, un tributo) —
(4) “PAGAD” = “APODÍDOMI” viene de las raíces “apo” = (fuera, lejos, separado… con relación a uno — apartar de uno) y “dídomi” = (dar, entregar, ofrecer, repartir) — entonces “APODÍDOMI” significa = (pagar una deuda, entregar lo que se ha apartado, recompensar, regalar, honrar) —
(5) “DEBEÍS” = “OFEILÉ” que significa = (deuda, suma que se debe, una obligación — como un deber conyugal — un deber adquirido).
Todo lo expresado en las palabras anteriores nos llevan ha conciliar, que estos “magistrados” o “sacerdotes” o “levitas” o “ministros” constituidos y establecidos por Dios, son los que atienden continuamente al ministerio, y son los que llevan la espada; aunque no están para infundir temor, es bueno temer a la autoridad y estarles sujetos por causa de la conciencia. Por esto Dios manda: “Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra” (Ro. 13:7), …o al que diezmo, diezmo.
Creo, que está bien claro por las Sagradas Escrituras, que el único “tributo” establecido por Dios como una deuda consagrada a Dios, es el Diezmo — Lv. 27:30; Dt. 14:22 — y que se debe pagar cumplidamente en obediencia a su Palabra.
Diezmar es nuestra obligación y compromiso con Dios y con sus ministros. El diezmo establece una sociedad contractual entre nosotros y nuestro Dios, sociedad declarada sobre la producción de la tierra y la producción de nuestras manos (1Cr. 29:11-18). Sociedad que se hace efectiva por nuestra obediencia al cumplir con el Diezmo, y que demanda de Dios una total de bendición y protección para nuestras vidas (Mal. 3:10-12). Es por esto que entregar el Diezmo es cuidar del Sacerdocio y obtener gran bendición. Miremos que dice la Biblia, acerca de la coordenada del Sacerdocio:
—La coordenada del Sacerdocio:
—Gn. 14:18-20: “Entonces Melquizedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.”
—Nm. 18:25-31: “Y habló HaShem a Moisés, diciendo:
Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a HaShem el diezmo de los diezmos. Y se os contará vuestra ofrenda como grano de la era, y como producto del lagar. Así ofreceréis también vosotros ofrenda a HaShem de todos vuestros diezmos que recibáis de los hijos de Israel; y daréis de ellos la ofrenda de HaShem al sacerdote Aarón. De todos vuestros dones ofreceréis toda ofrenda a HaShem; de todo lo mejor de ellos ofreceréis la porción que ha de ser consagrada. Y les dirás: Cuando ofreciereis lo mejor de ellos, será contado a los levitas como producto de la era, y como producto del lagar. Y lo comeréis en cualquier lugar, vosotros y vuestras familias; pues es vuestra remuneración por vuestro ministerio en el tabernáculo de reunión.”.
—He. 7:1-10: “Porque este Melquizedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz…Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín. Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham. Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor. Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive. Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquizedec le salió al encuentro”.
Todo lo expresado en las palabras anteriores nos explica la posición de Dios en relación con el sacerdocio.
Estos sacerdotes han sido constituidos por Dios COMO “MAYORES” PARA BENDECIR A LOS “MENORES”. Los Sacerdotes bendicen a los levitas, por esto Dios, obligó el diezmo que los levitas por orden de Dios deben ofrecer a sus sacerdotes (para honrar las barbas, para que el buen óleo, baje hasta el borde de las vestiduras —Sal. 133). Este diezmo dado a los sacerdotes tiene además la particularidad especial de ser la mejor ofrenda “mecida” y ofrecida a Dios, la porción que ha de ser consagrada a Dios. Es el diezmo de los diezmos. Es el diezmo que no permite que se contaminen las cosas santas de los hijos de Israel o de la iglesia. Es el diezmo que trae vida. Es parte de la remuneración por el ministerio sacerdotal (Nm. 18:26-32).
Puede surgir nuevamente la pregunta ¿Dónde están esos sacerdotes hoy?
—Ap. 1:5-6: “… Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre…”
—Ap. 5:9-10: “… Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”.
—1P. 2:4-5: “Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”.
—1P.2:9: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable…”.
Creo, que las Sagradas Escrituras son claras en lo referente al sacerdocio, Aarón y sus hijos por todas las generaciones tendrán el sacerdocio por derecho perpetuo (Ex. 29:9). Hoy la Casa de Dios en Jerusalén está desierta, derribada y destruida; sin Templo. El sacerdocio es un ministerio perpetuo, aunque hoy no lo puedan ejercer los descendientes de Aarón.
En la epístola a los Hebreos se explica acerca del sacerdocio inmutable de Cristo (He. 7:24), establecido por juramento. Para muchos esto se puede interpretar como el fin del sacerdocio de Aarón, pero la Escritura declara un cambio momentáneo de sacerdocio establecido en Cristo, como lo dice la epístola a lo Hebreos (He. 7:11-17):
“Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquizedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón? Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley; y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar. Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio. Y esto es aun más manifiesto, si a semejanza de Melquizedec se levanta un sacerdote distinto, no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible. Pues se da testimonio de Él: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquizedec”.
Digo, existe hoy un cambio momentáneo en el sacerdocio, porque no puede ser abrogada la orden sacerdotal y perpetua para Aarón y para su descendencia (Jer. 33:20-22). Pero, por la falta de Templo, y a causa de la veracidad y firmeza del ministerio sacerdotal establecido por Dios, implica que debe existir una “continuidad sacerdotal” para todos los tiempos, con el fin de seguir presentando ofrendas y sacrificios espirituales aceptables a Dios (1P. 2:5). El sacerdocio de Cristo ofrece esta “continuidad” constituyendo ministros con linaje sacerdotal (Ef. 4:11-12; 1P. 2:4-5, 9; Ap. 1:6; 5:9-10). Creo que todo lo anterior, hace que el sacerdocio establecido y constituido según la orden de Cristo, sea totalmente apto para recibir los diezmos de diezmos de los “nuevos levitas”.
Ahora miremos por la Biblia , lo que dice la Escritura acerca de la coordenada de la Familia:
—La coordenada de la Familia (o la persona que diezma — personal):
Continua, El Diezmo hoy (Segunda Parte)