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Conociendo el don de Lenguas y de Los Diversos Géneros de Lenguas

lunes, 16 de noviembre del 2009 a las 21:15
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Conociendo el don de Lenguas y de Los Diversos Géneros de Lenguas

Encontramos en las Sagradas Escrituras un aspecto fundamental acerca de las lenguas, donde al comienzo de las generaciones de Noé, el profeta Moisés en su libro de Génesis cuenta el suceso más fascinante acerca de las “lenguas” ocurrido en la humanidad de aquellos tiempos; y comienza diciendo:

“Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.  Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.  Y descendió YHWH para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.  Y dijo YHWH: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañeroAsí los esparció YHWH desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió YHWH el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.  (Gn. 11:1-9)

La confusión de “lenguas”, fue un hecho establecido por Dios angelicalmente. Hoy, la palabra profética acerca de las “lenguas” ha llevado a los creyentes también a la confusión, creando diferencias y posiciones contradictorias, que causan malestar en el cuerpo de Cristo; simplemente por una mala interpretación del estudio de los textos referentes a este tema relacionado con “las lenguas” y con los “Diversos géneros de lenguas”.

Un estudio mas completo nos llevará a entender, comprender y disfrutar estos dones tan particulares y diferentes el uno del otro, pero tan valiosos para el cuerpo de Cristo.

El comienzo de la manifestación de las “lenguas”, establecida en la Iglesia como un don del Espíritu Santo, ocurrió en la festividad judía de Pentecostés, poco después de la ascensión de Cristo al cielo, los apóstoles fueron “llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas (diversos géneros de lenguas)... se juntó la multitud [de nuevo una presentación pública de los dones]; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua [la misma palabra griega que se ha vertido como ‘idiomas’] en la que hemos nacido? Partos, medos,... les oímos hablar en nuestras lenguas... Y estaban todos atónitos” (Hch. 2:4-12).

Aparte del evidente paralelo entre “lenguas” e “idiomas” que se muestra en Hechos 2:4-11, en otras partes del Nuevo Testamento se usa el término “lenguas” inequívocamente con el significado de “idiomas”; la frase “pueblos, naciones, lenguas” se usa cinco veces en Apocalipsis para referirse a toda la gente del planeta tierra (Ap. 7:9; 10:11; 11:9; 13:7; 17:15). La palabra griega para “lenguas” que se le da el sentido de “idiomas” es “DIÁLEKTOS” que significa = (Dialecto, Lengua, Idioma propio y especifico de una comunidad) y tiene relación con la palabra hebrea que se usa para “lenguas” e “idiomas” que es “LASHÓN o LASHONÁ” del Antiguo Testamento que significa = (Lengua como órgano o miembro del cuerpo, hablar = Es el efecto de la voz produciendo los sonidos de un lenguaje—) en el sentido de idiomas (véase Gn. 10:5; Dt. 28:49; Dn. 1:4), pero también tiene referencia con los siguientes textos bíblicos — Is. 28:11; 32:4; 33:19 —.

En 1Corintios capítulos (12, 13 y 14) encontramos todo lo referente a las “lenguas” y a los “diversos géneros de lenguas”, pero para diferenciarlos ser requiere de un análisis contextual de la lista de mandatos referentes a cada concepto y al uso de ambos “dones”.

Para comenzar, en el Nuevo Testamento existen cuatro palabras que en griego traducen “lenguas”. Pero es necesario conocer el significado en su posición contextual en las Sagradas Escrituras para lograr una verdadera interpretación bíblica; miremos:

 

  1. La palabra griega “GLOSSA”, posee tres significados: 1. Lengua como órgano o miembro del cuerpo; 2. Lenguaje —Idioma—; 3. Lengua no adquirida naturalmente (dada por el Espíritu —diferente de la que se aprende naturalmente como es el caso de un idioma). Encontramos validez en estos tres significados según sea el contexto (Mr. 16:17; Hch. 2:3, 4, 6, 11; 10:46; 19:6; 1Co. 12:10, 28, 30; 13:1, 8; 14:2, 4, 5, 6, 9, 13, 14, 18, 19, 22, 23, 27, 39).
  2. La palabra griega “DIÁLEKTOS” que significa = Dialecto, lengua, idioma propio o especifico de una comunidad (Hch. 2:8; 21:40; 22:2; 26:14).
  3. La palabra griega “JETERÓGLOSSOS” que proviene del griego “GLOSSAS” = LENGUAS y del griego “JÉTEROS”= que significa = INCIERTA, DESCONOCIDA, DIFERENTE, EXTRAÑA; unidas ambas palabras griegas significan = Otra lengua o lengua extraña (1Co. 14:21).
  4. La palabra griega “FONE” que significa = Sonidos articulados con sentido y significado, son aquellos sonidos que articulados fonéticamente, adquieren un significado y se les puede llamar Idiomas (1Co. 14:10).

El apóstol Pablo en 1Corintios capitulo (14), versículo (21) hace referencia a la cita del profeta Isaías (28:11) referente a cómo se usarían estos dones para dar testimonio contra los judíos: “En la ley está escrito: En otra lengua y con otros labios hablaré a este pueblo...”. Donde se expresa, que viene un tiempo en que se hablará a los judíos en idiomas (“lenguas”) conocidas y desconocidas. Este capítulo es la recomendación inspirada del apóstol Pablo, al buen uso de los dones de “lenguas” y de “diversos géneros de lenguas, y de “profecía”, dando claridad a su manifestación, para evitar los abusos que con los dones se estaban cometiendo en la iglesia primitiva. Ahora haremos un breve comentario sobre este asunto.

Para todos en lo natural existen lenguajes conocidos para quienes los hablan y para quienes los escuchan, pero también puede ocurrir que quien lo habla no lo conoce y los que escuchan tampoco lo entienden, aún así, no se puede insinuar que no sea un lenguaje o idioma.

Existen lenguajes reconocidos naturalmente como “lenguas” y que son dirigidos para comunicación entre los hombres (1Co. 13:1; 14:10), conocidos como lenguas humanas —Idiomas—; pero también existen lenguas desconocidas angélicas, que no son dirigidas a los hombres sino a Dios, a espíritus o a sus ángeles. (1Co. 13:1; 14:2, 11, 13-16). Con lo anterior podemos distinguir las diferencias en la palabra “lenguas” generalizada como lenguas o idiomas.

Pero, para poder diferenciar ambos conceptos y dar claridad a los dones de “lenguas” y de “diversos géneros de lenguas —Idiomas—”, vamos a contextualizar los textos bíblicos (1Co. 12:7, 8, 10, 28, 30; 13:1, 8; 14:2, 4-40):

1Corintios 12:7: “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho…”. 

12:8: “Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu…”

12:10: “… a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas”. (Hace referencia al don de “Diversos géneros de lenguas” —Idiomas— conocidos humanamente, incluyendo también el don de “lenguas” o Lenguas angélicas  —Desconocidas—)

12:28: Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas”. (Hace referencia a las Lenguas angélicas Desconocidas)

12:30: “¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?” (—Lenguas—)  

—1Corintios 13:1:Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe”. (Hace referencia a la existencia de Lenguas humanas —Idiomas y a Lenguas angélicas Desconocidas)

13:8: “El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. 

—1Corintios 14:2:Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende,  aunque por el Espíritu habla misterios”. (Hace referencia a las Lenguas angélicas —por el sonido incierto y desconocido que nadie humanamente entiende, pero se dice que por el Espíritu se habla misterios—)

14:4:El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia”. (Hace referencia a las Lenguas angélicas que edifican únicamente al que las habla)

14:5:Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación”. 

14:6: “Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablare con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina? 

14:7: “Ciertamente las cosas inanimadas que producen sonidos, como la flauta o la cítara, si no dieren distinción de voces, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o con la cítara?” (Hace referencia a los Idiomas por la distinción de voces —Significados con sentido y valor de las palabras— pero también hace referencia a “las lenguas angélicas” que suenan sin sentido con voces al parecer  inanimadas, pero que al interpretarlas se conoce todo el valor del “misterio”)

14:8: Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla? (Hace referencia a las Lenguas angélicas —por el sonido incierto y desconocido—)

14:9:Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que decís? Porque hablaréis al aire”. (Hace referencia a las Lenguas angélicas —por las palabras incomprensibles que no son entendidas por quienes las escuchan—)

14:10: “Tantas clases de idiomas hay, seguramente, en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado”. (Hace referencia a los Idiomas, ya que siempre sus vocablos poseen significado, tienen sentido y valor todas sus palabras —por esto no requieren de Interpretación sino de TRADUCCIÓN)

14:11:Pero si yo ignoro el valor de las palabras, seré como extranjero para el que habla, y el que habla será como extranjero para mí”. (Hace referencia a las Lenguas angélicas —por las palabras incomprensibles que no son entendidas por quienes las escuchan—)

14:13:Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla”. (Hace referencia a las Lenguas angélicas, porque sus  vocablos NO POSEEN SIGNIFICADO, NI TIENEN SENTIDO NI VALOR SUS PALABRAS, POR ESTO  NO PUEDEN SER TRADUCIDAS, SINO INTERPRETADAS)

14:14:Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto”. 

14:15: “¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento”. 

14:16: “Porque si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? pues no sabe lo que has dicho”. 

14:17: “Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado”. 

14:18:Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros”. 

14:19:Pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida”. 

14:20: “Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar”. 

14:21: En la ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor”. (Puede hacer referencia a los Idiomas o a las Lenguas angélicas)

14:22:Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes”. 

14:23:Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?” 

14:24: “Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado”. 

14:25: “Lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros”. 

14:26: “¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación”. 

14:27:Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete”. 

14:28:Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios”.

14:29: “Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen”. 

14:30: “Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero”. 

14:31: “Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados”. 

14:32: “Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas”. 

14:33: “Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos” 

14:37:Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor”. 

14:38:Mas el que ignora, ignore”. 

14:39: “Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas”. 

14:40:Pero hágase todo decentemente y con orden”. 

Si alguno afirma que está dotado espiritualmente, entonces debe aceptar que los mandatos precedentes acerca del uso de estos dones son inspirados por Dios. Por lo tanto, cualquiera que hoy en día desobedezca tales mandatos, está admitiendo claramente que juzga conveniente menospreciar las palabras inspiradas por Dios.

¿Que es lengua? Es el sistema de comunicación verbal y casi siempre escrito. Propio de una comunidad humana, compuesto por un vocabulario y gramática propios y característicos de un grupo social, sea un Idioma o Lenguas que nos comunican con otros seres. Es la reunión de tonos y articulaciones (Fonemas) con sentido fónico y con significado propio y valor de las palabras (—Idioma—). Pero también existen lenguas constituidas por vocablos incomprensibles, que por no tener un significado propio, ni sentido, ni valor de las palabras se le reconocen como “lengua de tartamudo” —Is. 28:11; 32:4; 33:19 —(Lenguas angélicas); pero brotan de nuestra voz para comunicarnos en dialogo con Dios, espíritus o ángeles.

Primero quiero definir varios conceptos fundamentales relacionados con las lenguas y que nos darán la suficiente claridad en sus significados:

Idiomas: Son la reunión de vocablos que poseen un significado propio, tienen sentido en su gramática, es comprensible y entendible por los seres humanos y todas sus palabras tienen valor y significado. Son aquellos que pueden traducirse de un idioma a otro.

Traducir: Expresar en un idioma, lo que se ha expresado o escrito en otro idioma. Es el uso correcto de los significados de las palabras traducidas, utilizando todo el sentido fónico y valor gramatical —En la acción de traducir, no se puede ni imaginar, ni suponer, ni interpretar, ya que esto dañaría la esencia de todo el valor gramatical del idioma.

Lenguas angélicas: Son vocablos que brotan de nuestra voz, totalmente incomprensibles por no tener un significado propio, ni sentido, ni valor de las palabras (por esto es imposible traducirlos); pero son dados por el Espíritu Santo para comunicarnos en dialogo con Dios, espíritus o ángeles. Como son lenguas dadas por Dios (para hablar misterios), para poder entender lo que decimos, Dios nos da el don de la “interpretación” que nos ayuda a la edificación de lo que pronuncian dichas “lenguas”.

Interpretar: Explicar o mostrar con toda comprensión y sentido algo que es incomprensible, extraño y sin sentido; de tal manera que los que oyen y ven, lo entiendan y lo comprendan.

Se ha tomado de manera generalizada ambos “dones” como uno solo (el don de “las lenguas” con el don de “diversos géneros de lenguas”); al asumir que el uso de “las lenguas” se había de emplear principalmente para predicar el evangelio a extranjeros (Hch. 2:4-12 Mr. 16:17). Ya que la historia de los Hechos de los apóstoles comenzó declarando con poder el uso del don de “lenguas”.

Los apóstoles, siendo algunos de ellos toscos pescadores, recibieron la gran comisión de ir a todo el mundo, predicando el evangelio (Mr. 16:15-17). Quizá su primera reacción fue: ¡Pero yo no conozco otros idiomas! Para ellos ni siquiera era un asunto de decir: ¡Yo no era bueno para los idiomas en la escuela!, puesto que no tenían instrucción escolar. De todos ellos se dijo que “eran hombres sin letras y del vulgo” (Hch. 4:13), en relación con ese tipo de cosas, la barrera del idioma sería un problema de gran magnitud. Y así fue, cuando se hicieron nuevos conversos, al no poder entenderse entre ellos debido a la diferencia de idiomas, se presentó un gran problema para la mutua confianza que necesitaban tener para su edificación (ya que no tenían el Nuevo Testamento escrito). Para superar esto, el Espíritu Santo concedió el don de hablar en “Diversos géneros de lenguas” (Hch 2:6-12 — Esto es lo que podemos entender como —Idiomas—) para que los extranjeros pudieran entenderlos (En algunas versiones vierte las “lenguas” como “idiomas”).

La pregunta ahora es: ¿Qué de esa “jerigonza” o “lengua de tartamudos” o lo que llaman “lenguas angélicas”?

Obviamente existe una total confusión acerca de estos dones, por el concepto de “lenguas” y de “diversos géneros de lenguas”; ya que muchos cristianos aceptan que “lenguas” solo puede referirse a sus extáticas expresiones de sonidos ininteligibles e incomprensibles, y para otros más ortodoxos la definición bíblica de “lenguas” es “idiomas extranjeros”. Para salir de este nudo ciego, lo estudiaremos con más detenimiento, para reconocer que no es un solo don, sino dos dones diferentes, y ambos muy valiosos para el cuerpo de Cristo.

Haciendo una corta reflexión a lo declarado, encontramos que la primera manifestación del Espíritu Santo en “Pentecostés” dada al pueblo de Israel tuvo como revelación del Espíritu el don de las lenguas (Hch. 2:1-12), porque dice en el v. (4) que: “…fueron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” y el v.6 dice: “Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lenguaAquí es claro definir que las “lenguas” que hablaron eran —Idiomas porque dice que todos les oían hablar en sus propias lenguas.

Luego el Espíritu Santo se manifestó con poder a los gentiles en una visita del apóstol Pedro a Cesarea en casa de un hombre llamado Cornelio (Hch. 10:1-48. vs. 44-46), y dice la escritura v. 46: “…porque los oían que hablaban en lenguas; y magnificaban a Dios” —En este contexto no existe claridad para saber si eran “diversos géneros de lenguas —Idiomas—” o “lenguas angélicas”.

Un tiempo después (Hch. 19:1-7) el apóstol Pablo llendo a Efeso halló a ciertos discípulos y hablando acerca de la manifestación del Espíritu Santo les dijo: “¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban” —Aquí el trasfondo bíblico nos lleva a pensar, en un normal y cotidiano dialogo de hermanos en Cristo —discípulos— que hablaban el mismo idioma, pero con un desconocimiento total de la promesa del Espíritu Santo y de su manifestación; creo que para el Espíritu Santo manifestar su presencia, no era necesario cambiar el idioma dando “diversos géneros de lenguas”. ¿Entonces que finalidad tenia el don de “las lenguas”,  ya que  ellos “…hablaban en lenguas…”? Intuyo que para reconocer su presencia espiritual se necesitada una demostración de su gloria y poder dando el don de “las lenguas” —lenguas angélicas—, es por esto que el v.6 lo confirma: “Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban, esto es una verdadera demostración del Espíritu Santo (1Co. 14:2-5, 21-22); esto también me hace suponer que el apóstol Pedro en su visita a Cesarea donde Cornelio, también reconoció esta presencia del Espíritu Santo cuando ellos…“hablaban en lenguas y magnificaban a Dios” (Hch. 10:44-46).

Para los que poseemos el don de “lenguas” (aunque no tengamos el don de “diversos géneros de lenguas”, creemos que con nuestra “jerigonza” o “lengua de tartamudos” o lo que llaman “lenguas angélicas”, tenemos una oportunidad especial y valiosa dada por el Espíritu de hablar con Dios, con los ángeles o espíritus; aunque, en ese momento los hombres no nos entiendan, porque por el Espíritu hablamos misterios (1Co. 14:2).

Para enseñar y mostrar lo necesario y fundamental de hablar en estas “lenguas angélicas”, miremos lo que el apóstol Pablo dijo a los romanos (Ro. 8:26): “…Pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos…”; muchas veces oramos y sabemos lo que oramos, pero no tenemos la seguridad de que lo que oramos en nuestras propias lenguas sea lo que NOS CONVIENE, pueden haber muchas cosas que impidan nuestras oraciones (nuestra debilidad), aunque las entendamos. Por eso dice que: “…El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad…”. La pregunta aquí es ¿Cómo nos ayuda?

El apóstol Pablo en el mismo versículo nos da la respuesta diciendo: “…El Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”; lo que significa que la intención del Espíritu es conforme a la voluntad de Dios (Ro. 8:27), usando nuestro cuerpo, nuestra boca y nuestros labios con “gemidos indecibles”, para interceder por nosotros, no como sabemos (en nuestra propia lengua), sino como lo hace el Espíritu con sus “lenguas angélicas”.

Por todo esto, podemos sacar de lo expresado en el libro de los Hechos de los Apóstoles y la primera epístola a los Corintios, una instrucción fundamental que nos guiará a explicar estos dos dones del Espíritu Santo, que son el don de “las lenguas” y el don de “diversos géneros de lenguas”. Para una total claridad, miremos lo siguiente:

 

  1. Se define que existen las lenguas humanas —Idiomas— y lenguas angélicas (1Co. 13:1).
  2. Se explica que el don de “diversos géneros de lenguas” es para la comunicación de la iglesia con personas extranjeras sin necesidad de traductor, porque gracias a este don las personas escuchan, entienden y comprenden todas las palabras en su propio idioma (Hch. 2:4-12).
  3. Se explica que el don de “las lenguas” —angélicas— es para nuestra comunión con Dios, con espíritus o con ángeles, y que gracias a este don podemos hablar por el Espíritu “misterios”, revelaciones, ciencia e intersección; el que habla estas lenguas a si mismo se edifica (Ro. 8:26-27; 1Co.14:2, 4, 6, 14, 15, 26, 39).
  4. Se explica que el don de “las lenguas” — angélicas— requiere del don de “interpretación de las lenguas”, para entender lo dicho o revelado en misterios, para que la iglesia pueda ser edificada (1Co. 14:5, 13, 27, 28).
  5. Se explica que el don de “las lenguas” — angélicas— y el don de “diversos géneros de lenguas”, son señal de haber recibido el Espíritu Santo (Hch. 2:4; 10:44-46; 19:6; 1Co. 14:21-22).
  6. Se procura que el que tenga el don de “las lenguas” o “diversos géneros de lenguas”,  no tenga ningún impedimento para hablarlas (1Co. 14:39).

Pero hoy en día la mayoría de las afirmaciones de posesión de “las lenguas”’ ocurre entre grupos de “creyentes” o (aparentemente) en su experiencia personal e individual, mientras se hallan solos.

Hay una ausencia crónica de ejemplos de que tales personas puedan hablar milagrosamente en el don de “diversos géneros de lenguas” —idiomas— extranjeros a fin de predicar el evangelio. Si realmente poseyeran el don de “diversos géneros de lenguas”, no se requeriría de un traductor.

Esto es exactamente lo que murmuran y critican aquellos que han creído que el don de “lenguas” solo se relaciona con los idiomas. Por esto musulmanes y otros muchos, asimismo creyentes, incrédulos y paganos por igual, se han mofado del curioso comportamiento en todo el mundo de aquellos que afirman tener el don de lenguas. Incluso aún existen cristianos que creen que el don de “las lenguas” solo tiene que ver con los idiomas, y cuando escuchan las lenguas angélicas piensan que los miembros están locos; este fenómeno ocurre cuando muchas personas hablan al mismo tiempo; a esto era lo que el apóstol Pablo se refería y advertía, si hablan todos simultáneamente, se producirá confusión (1Co. 14:23); no obstante, debido a la naturaleza fundamentalmente emocional y espiritual de “hablar en lenguas angélicas” en la actualidad, se debe tener en cuenta el “hablar por turno”, uno después del otro (1Co. 14:27), y otro interprete. He observado que cuando empieza alguien a hablar en estas “lenguas”, inmediatamente otros se sienten impulsados a hacer lo mismo, por esto el mismo apóstol Pablo ordenaba: Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor. Más el que ignora, ignore. Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas; pero hágase todo decentemente y con orden” (1Co. 14:37-40).

Parecería que la iglesia en Corinto tenía algunos que estaban haciendo lo mismo, lo que en la actualidad hacen muchos de los que dicen hablar en “lenguas”, se inducían a sí mismos a un comportamiento en estas “lenguas angélicas” y extáticas, a esa “jerigonza” o “lengua de tartamudos”, como muchos las llaman.

El apóstol Pablo enseñaba la necesidad del uso de las lenguas conjuntamente con el de profecía, de modo que se pudiera expresar un mensaje revelado e inspirado por Dios en un idioma desconocido para el orador (por el don de lenguas). Un ejemplo de semejante uso de los dos dones se puede hallar en Hechos 19:6. Sin la presencia de alguien con el don de interpretación cuando fuera necesario, no había de usarse el don de lenguas para la iglesia, pero si, para edificación propia e individual (1Co. 14:28).

Creo que si en nuestra iglesia local no existen extranjeros y todos hablamos el mismo idioma es necesario que exista una señal de haber recibido el Espíritu Santo como creyentes, y creo que el Espíritu Santo, no, nos entregaría los “diversos géneros de lenguas” para no usarlos, es por esto que se reciben estas “lenguas angélicas” por señal (Mr. 16:17), ya que si usted es creyente las puede recibir.

Antes de concluir quiero dar mi propio testimonio acerca de “las lenguas” y de “los diversos géneros de lenguas”:

Me bautice en el bautismo de arrepentimiento (aguas) en noviembre de 1993. En diciembre de ese mismo año recibí el don del Espíritu Santo, manifestándose en mí el don de “lenguas angélicas”. Siempre tuve temor de hablarlas porque en nuestra congregación solo los pastores las hablaban y creía que esto era solo para las personas más espirituales, y como en la congregación nadie más las hablaba estuve callado por casi 3 años (por que siempre pensé que esto podría ser algo raro, loco o extraño). Pero siempre ocurría en mi espíritu la necesidad de hablarlas. Algún día el Señor me revelo en sueños acerca de una hermana de la iglesia que tenia un cáncer en su cuerpo, y yo ví en este sueño, como en el espíritu de ella había una figura deforme y oscura; la quise reprender en mi idioma y lo único que broto de mis labios fueron estas “lenguas extrañas” o “lenguas angélicas” y extáticas, o como las llaman muchos esa “jerigonza” o “lengua de tartamudos”; lo que más me extrañó fue, que después de pronunciar esas “lenguas”, esta apariencia diabólica en esa mujer desapareció y pude ver a esta mujer en su aspecto normal, y así termino mi sueño… Unos días después me encontré con dicha hermana, y hablando con ella le conté acerca de este sueño y me confió su verdad acerca de un cáncer (que lo traía desde hacia varios meses en un calvario oculto), lo único que le dije era que confiara, porque yo sabia que Dios le había sanado. Meses después fue a su revisión médica y se encontró que este cáncer había desaparecido. Estoy seguro que en ese momento, en mis comienzos de creyente espiritual no se manifestaba en mí “el don de sanidad”, pero si el don de “lenguas angélicas”.

También he podido oír y ver como algunas veces, personas que desconocen otros idiomas han hablado en “diversos géneros de lenguas” gloriosamente para confirmar cosas, en algunos que las escuchan; ya, que el Espíritu Santo esta ministrando, y estas personas aceptan esta señal y creen. Como también he escuchado como otros hablan en “lenguas angélicas” y otros las escuchan en español. He visto y escuchado también a personas endemoniadas hablar en ingles, en árabe y en hebreo y se han reprendido con “lenguas angélicas” y han sido libres.

Hoy tengo 14 años de hablar en estas “lenguas angélicas” y extáticas, o esa “jerigonza” o “lengua de tartamudos” como la definen muchos, y puedo decir con toda certeza que en ellas hay algo tan glorioso, poderoso y misterioso, que verdaderamente edifica la vida del que las posee. Gracias a estas lenguas en mi ministerio he tenido el privilegio de ver como Dios establece sus pensamientos y mandamientos sobre mi vida, y como Dios derriba las murallas y fortalezas que quieren detener mi ministerio en la obra de Dios.

Creo que nuestro pensamiento acerca de estos dones debe ser como lo declara el apóstol Pablo: “…Y procurad los dones espirituales…” (1Co. 14:1-40); “ni quiero que ignoréis acerca de estas manifestaciones del Espíritu…os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo” (1Co. 12:1, 3), por esto hablar en estas “lenguas angélicas” nos da la seguridad de llamar a Jesús Señor (por el Espíritu), no como aquellos a los cuales el Señor Jesús y el profeta Isaías se referían: “Este pueblo de labios me honra (saben llamarle con sus labios, en su idioma, o en otros idiomas); pero su corazón (espíritu) esta lejos de mi” (Is. 29:13-14; Mt. 15:7-9; Mr. 7:6-9), que aferrados a su tradición, a su sabiduría y a sus propios razonamientos, invalidan los mandamientos y las manifestaciones del Espíritu Santo enviadas por Dios para nuestro provecho (1Co. 12:7).

No debemos pensar que esto es una locura, ni debemos temer que los que no entienden o ignoran este don de “lenguas angélicas”, no saben lo que se pierden; porque en su sabiduría no pueden conocer esta “señal de gloria” (1Co. 2:6-16), ya que esta señal me da la seguridad de haber recibido el “poder” del Espíritu Santo (Hch. 1:8; 2:4; 10:44-46; 19:6; 1Co. 14:21-22), dándome el Espíritu Santo la capacidad por estas “lenguas angélicas”, de llamar siempre a Jesús, Señor (1Co. 12:3), y de clamar ¡Abba, Padre! (Ro. 8:15-16). Además de hablar por el Espíritu en su momento nuevas lenguas y misterios (Hch. 2:4; 1Co. 14:2), es allí donde también el Espíritu nos “ayuda” con “sus gemidos indecibles” a interceder, a orar y a pedir como conviene (Ro. 8:26-27), llevándonos a un nivel de oración y alabanza en el Espíritu (Ef. 6:18; 5:19; Col. 3:16-17; Jud. 20, 21).

Cuando oramos o cantamos en estas “lenguas angélicas” estamos declarando “misterios” (1Co. 14:2). Algo escondido, que al momento de hablarlas en esta dimensión espiritual se están revelando estos “misterios”, para que se manifiesten en nuestra dimensión física las respuestas de su “gloria” y su “poder”; dando cumplimiento a lo establecido por Dios en su Reino; sus planes y sus propósitos para nuestras vidas (nuestra edificación—1Co. 14:4, 5, 28). Es por esto, que los que hablan en estas “lenguas”, “…hablan sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta…” (1Co. 2:6-16; ver Is. 28:9-12). Por todo esto, el apóstol Pablo le daba gracias a Dios “…porque hablaba mas lenguas que todos…” (1Co. 14:18), y exhortaba a no impedir el hablar en “lenguas” sea angélicas o sea idiomas (1Co. 14:39).

 

LA BLASFEMIA CONTRA EL ESPÍRITU SANTO-Parte 2

martes, 06 de octubre del 2009 a las 03:04
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continuacion...LA BLASFEMIA CONTRA EL ESPÍRITU SANTO

El principio de la “BLASFEMIA” comienza con la ignorancia de la Soberanía de Dios y de su Espíritu, declarada por el profeta Isaías: “Yo soy YHWH, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste, para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo YHWH, y ninguno más que yo, que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo YHWH soy el que hago todo esto” (Is. 45:5-7).

También la “BLASFEMIA” se establece al ignorar y no reconocer como su Espíritu creo todo (Sal. 104:30; Neh. 9:6). Ordena todo sosteniéndolo y sustentándolo (Gn. 1:2; Job 34:14-15; Neh. 9:20-21; Is. 63:14). Y como opera y se manifiesta en todo, como lo entendió el Rey y Salmista David (Sal. 51:10-12; Sal. 139). Ignorar todo esto, nos puede conducir hacia la “BLASFEMIA” contra el Espíritu Santo.

Dios es el “Dios de los espíritus de toda carne” (Nm. 27:16 compárese He. 12:9) y su Santo Espíritu dirige toda su obra (Neh. 9:6, 20). Su Santo Espíritu somete en obediencia a toda su creación, llevándonos, sujetándonos y sometiéndonos a todos a la obediencia (— ÁNGELES = Sal. 103:19-22 — ESPÍRITUS = Mr. 1:27; 1R. 22:21-23; 2Cr. 18:20-22 — HOMBRES = Dn. 7:27; Jn. 8:41-44; Hch. 5:29; Fil. 2:12; Ro. 2:8; 6:12, 16; Gá. 5:7; Ef. 2:2-3; 2Ts. 2:10-12 — VIENTOS Y MAR = Mt. 8:27; Mr. 4:41; Lc. 8:25 —).

En lo anterior, podemos ver con toda seguridad que en el Trono de Dios está la fuente de todo poder, y es de allí donde se manifiesta y proviene todo poder, reconociendo en Dios y su Espíritu, su Poder y Soberanía. Esto fue reconocido por el profeta Isaías cuando dijo a su ungido “Ciro” (Is 45:1-7) dando testimonio de que Dios es la Fuente de todo poder, y que nada hay que se esconda y oculte de su presencia, esto también el rey David lo sabía muy bien (Sal 139 ver Pr. 15:3; Jer. 23:24). Aun podemos afirmar que no existe nada (—visible e invisible—), ni nadie que no se someta a la Soberanía y al Señorío de Dios, de su Espíritu, y de Jesucristo (Pr. 8:23; Is. 9:6; Ef. 1:20-23; Col. 1:15-20; 2:14-15).

En el Trono de Dios, es su Espíritu el que preside a la voz de Dios; porque cuando Dios habla, su Espíritu hace, ordena y ejecuta, impartiendo su poder desde el Santo Trono de Dios (Gn. 1:2-3, 6-7, 9, 11, 14-18, 20-21, 24-25, 26-27; 2:7; Sal. 103:19-22; Neh. 9:6; Sal. 33:6; 104:30). Por eso, está declarado que el Espíritu de Dios es la fuente vital que sostiene a toda la creación (Job. 34:14-15); por consiguiente, se reconoce que el Espíritu de Dios está presente en todas partes (Sal 139).

Una mente pagana no puede conciliar esto, ni aún lo que Dios dice: “…que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo YHWH soy el que hago todo esto” (Is. 45:7), Y NO OTRO dios. Porque siempre ha existido el concepto entre el bien y el mal, la luz y las tinieblas; algo parecido a un campo de batalla donde se encuentran en una esquina Dios con su Espíritu y sus ángeles buenos, y en la otra esquina Satanás y sus demonios.  Este conflicto mirado desde nuestra óptica y con nuestros lentes pareciera ser correcto, pero mirado desde el Trono de Dios y con los ojos de Dios, nos muestra otra realidad de mucho cuidado, porque esto nos puede conducir a la “BLASFEMIA” como lo declaró Jesús. Miremos esta óptica del trono:

 —“YHWH estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos. Bendecid a YHWH, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, obedeciendo a la voz de su precepto. Bendecid a YHWH, vosotros todos sus ejércitos, ministros suyos, que hacéis su voluntad. Bendecid a YHWH, vosotras todas sus obras, en todos los lugares de su señorío. Bendice, alma mía, a YHWH” (Sal. 103:19-22).

—“…Entonces él dijo: Oye, pues, palabra de YHWH: Yo vi a YHWH sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba junto a él, a su derecha y a su izquierda. Y YHWH dijo: ¿Quién inducirá a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía de una manera, y otro decía de otra. Y salió un espíritu y se puso delante de YHWH, y dijo: Yo le induciré. Y YHWH le dijo: ¿De qué manera? 

El dijo: Yo saldré, y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y él dijo: Le inducirás, y aun lo conseguirás; vé, pues, y hazlo así.  Y ahora, he aquí YHWH ha puesto espíritu de mentira en la boca de todos tus profetas, y YHWH ha decretado el mal acerca de ti” (1R. 22:19-23; 2Cr. 18:18-22). 

—“Un día vinieron a presentarse delante de YHWH los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. Y dijo YHWH a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a YHWH, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. Y YHWH dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? 

Respondiendo Satanás a YHWH, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? 

¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo YHWH a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de YHWH”. (Job 1:6-12).

—“Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de YHWH, y Satanás vino también entre ellos presentándose delante de YHWH. Y dijo YHWH a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás a YHWH, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.  Y YHWH dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa? 

Respondiendo Satanás, dijo a YHWH: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida. Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.  Y YHWH dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.  Entonces salió Satanás de la presencia de YHWH, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza” (Job 2:1-7).

—“Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de YHWH, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo YHWH a Satanás: YHWH te reprenda, oh Satanás; YHWH que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio? 

Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel.  Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala.  Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de YHWH estaba en pie” (Zac. 3:1-5). 

 Pareciera muy extraño que estas situaciones se manejen delante del Trono de Dios, y que aún desde el Trono de Dios  y por su Palabra, sea el Espíritu Santo quien dirija que se ejecuten órdenes a Satanás, y a espíritus de mentira. Pero, se nos olvida a veces que Satanás siendo un ángel tiene la obligación de obedecer a Dios y a su Espíritu Santo, como dice la Palabra: Bendecid a YHWH, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, obedeciendo a la voz de su precepto. Bendecid a YHWH, vosotros todos sus ejércitos, ministros suyos, que hacéis su voluntad” (Sal. 103:20-21).

 Ni a Dios ni a su Espíritu Santo le afectan en nada, ni las tinieblas, ni Satanás, ni sus demonios; ya que para Dios y su Espíritu “…aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz” (Sal. 139:12) “…¿Serán reconocidas en las tinieblas tus maravillas, y tu justicia en la tierra del olvido?” (Sal. 88:12).

 Escucha mi amado hermano, Satanás y los demonios creen que solo hay un Dios único y poderoso, y por eso temen y tiemblan (Stg. 2:19).

 Así como su Espíritu Santo puede operar en un ángel dándole una orden, lo mismo puede hacer también con Satanás y sus demonios. Así como ocurre en un creyente cuando el Espíritu Santo opera con poder, también el Espíritu Santo lo puede hacer en un impío, brujo o agorero, operando un poder de engaño para que crean a la mentira (2Ts. 2:11-12). Miremos por ejemplo:

 —El  Espíritu Santo usando a Satanás, para probar a Job, a David, a Josué, a Jesús, a Pedro, a Judas, a Pablo y a “un hermano pecador”.

—A Job: —“Un día vinieron a presentarse delante de YHWH los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. Y dijo YHWH a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a YHWH, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. Y YHWH dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? 

Respondiendo Satanás a YHWH, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? 

¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo YHWH a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de YHWH”. (Job 1:6-12).

—“Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de YHWH, y Satanás vino también entre ellos presentándose delante de YHWH. Y dijo YHWH a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás a YHWH, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.  Y YHWH dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa? 

Respondiendo Satanás, dijo a YHWH: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida. Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presenciaY YHWH dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida. Entonces salió Satanás de la presencia de YHWH, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza”. (Job 2:1-7)

A David: —Pero Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel”. (1Cr. 21:1; 2S. 24:1)

A Josué (Sacerdote): —“Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de YHWH, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo YHWH a Satanás: YHWH te reprenda, oh Satanás; YHWH que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio? 

Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel.  Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo:

Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala.  Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de YHWH estaba en pie.  Y el ángel de YHWH amonestó a Josué, diciendo: 

Así dice YHWH de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre éstos que aquí están te daré lugar”. (Zac. 3:1-7)

A Jesús: —Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo”. (Mt. 4:1)

—“Y luego el Espíritu le impulsó al desierto. Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían”. (Mr. 1:12-13)

—“Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo…”. (Lc. 4:1-2)

A Pedro: —“Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.  El le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte. Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces”. (Lc. 22:31-34)

—“Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca.  Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres”. (Mt. 16:22-23; Mr. 8:32-33)

A Judas: —Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce; y éste fue y habló con los principales sacerdotes, y con los jefes de la guardia, de cómo se lo entregaría”. (Lc. 22:3-4)

—“Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús”. (Hch. 1:16; Mt. 26:21-24; Mr. 14:18-21; Jn. 17:12)

A Pablo: —“Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí.  Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”. (2Co. 12:7-9)

A un hermano en pecado: —De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? 

Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho.  En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús”. (1Co. 5:1-5)

El Espíritu Santo usando a Agoreros, adivinos, magos y hechiceros, Sacerdotes paganos, profetas mentirosos y no cumplidores de la Palabra, para profetizar, hacer señales y declarar juicio sobre naciones o personas:

Janes y Jambres (Hechiceros de Faraón): —Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe”. (2Ti. 3:8)

—“YHWH dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta. Tú dirás todas las cosas que yo te mande, y Aarón tu hermano hablará a Faraón, para que deje ir de su tierra a los hijos de Israel. Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas. Y Faraón no os oirá…” (Éx. 7:1-4).

—“Si Faraón os respondiere diciendo: Mostrad milagro; dirás a Aarón: Toma tu vara, y échala delante de Faraón, para que se haga culebra. Vinieron, pues, Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron como YHWH lo había mandado. Y echó Aarón su vara delante de Faraón y de sus siervos, y se hizo culebra.  Entonces llamó también Faraón sabios y hechiceros, e hicieron también lo mismo los hechiceros de Egipto con sus ‘encantamientos’ = (“encantamiento” viene de la palabra “encantador” que en hebreo es “OB” que significa “de lo mismo que…”— La acción de “encantamiento” maneja dos palabras hebreas “LÁJAT” = Es como un incendio, envoltura, magia; y la otra palabra es “LAT”  = Que viene de 2 formas: 1- Algo silencioso, oculto, que no es pérsibible, en secreto. 2- Algo envolvente, que cubre, encubiertamente.)

…pues echó cada uno su vara, las cuales se volvieron culebras; mas la vara de Aarón devoró las varas de ellos”. (Ex. 7:9-12)

—“Y YHWH dijo a Moisés: Di a Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de piedra.  Y Moisés y Aarón hicieron como YHWH lo mandó; y alzando la vara golpeó las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre... 

Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus ‘encantamientos’; y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como YHWH lo había dicho”. (Éx. 7:19-22)

—“Y YHWH dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos, arroyos y estanques, para que haga subir ranas sobre la tierra de Egipto.  Entonces Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto. Y los hechiceros hicieron lo mismo con sus ‘encantamientos’, e hicieron venir ranas sobre la tierra de Egipto”. (Éx. 8:5-7)

—“Entonces YHWH dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra, para que se vuelva piojos por todo el país de Egipto.  Y ellos lo hicieron así; y Aarón extendió su mano con su vara, y golpeó el polvo de la tierra, el cual se volvió piojos, así en los hombres como en las bestias; todo el polvo de la tierra se volvió piojos en todo el país de Egipto.  Y los hechiceros hicieron así también, para sacar piojos con sus ‘encantamientos’; pero no pudieron. Y hubo piojos tanto en los hombres como en las bestias. Entonces los hechiceros dijeron a Faraón: ‘Dedo de Dios es éste’ (Lc. 11:20; Mt. 12:28). Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como YHWH lo había dicho”. (Éx. 8:16-19)

—“Entonces YHWH dijo a Moisés: Levántate de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile: YHWH, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas a tu corazón, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra. Porque ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu pueblo de plaga, y serás quitado de la tierra.  Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra”. (Éx. 9:13-16)

—“YHWH dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón; porque yo he endurecido su corazón, y el corazón de sus siervos, para mostrar entre ellos estas mis señales, y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que Yo hice en Egipto, y mis señales que hice entre ellos; para que sepáis que yo soy YHWH”. (Éx. 10:1-2) —Esto declarado por Dios, me da entender: Que todas las señales mostradas en Egipto fueron hechas por el ‘Dedo de Dios’ (Ex. 7:3; 8:19—Lc. 11:20; Mt. 12:28); hayan sido obradas por Moisés o por los hechiceros Janes y Jambres

Jetro Sacerdote de Madián: —Oyó Jetro sacerdote de Madián, suegro de Moisés, todas las cosas que Dios había hecho con Moisés, y con Israel su pueblo, y cómo YHWH había sacado a Israel de Egipto…

Y Moisés contó a su suegro todas las cosas que YHWH había hecho a Faraón y a los egipcios por amor de Israel, y todo el trabajo que habían pasado en el camino, y cómo los había librado YHWH.  Y se alegró Jetro de todo el bien que YHWH había hecho a Israel, al haberlo librado de mano de los egipcios. Y Jetro dijo: Bendito sea YHWH, que os libró de mano de los egipcios, y de la mano de Faraón, y que libró al pueblo de la mano de los egipcios. Ahora conozco que YHWH es más grande que todos los dioses; porque en lo que se ensoberbecieron prevaleció contra ellosY tomó Jetro, suegro de Moisés, holocaustos y sacrificios para Dios; y vino Aarón y todos los ancianos de Israel para comer con el suegro de Moisés delante de Dios... 

…Viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces tú con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde? 

Y Moisés respondió a su suegro: Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios. Cuando tienen asuntos, vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes.  Entonces el suegro de Moisés le dijo: No está bien lo que haces. Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo.  Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios. Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer. Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño. Así aliviarás la carga de sobre ti, y la llevarán ellos contigo. Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás sostenerte, y también todo este pueblo irá en paz a su lugarY oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo”. (Ex. 18:1-24)

Balaam (Profeta Agorero): —Ven pues, ahora, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más fuerte que yo; quizá yo pueda herirlo y echarlo de la tierra; pues yo sé que el que tú bendigas será bendito, y el que tú maldigas será maldito

—“…Y vino Dios a Balaam de noche, y le dijo: Si vinieron para llamarte estos hombres, levántate y vete con ellos; pero harás lo que yo te diga… Y la ira de Dios se encendió porque él iba; y el ángel de YHWH se puso en el camino por adversario (Satán) suyo. Iba, pues, él montado sobre su asna, y con él dos criados suyos. Y el ángel de YHWH dijo a Balaam: Ve con esos hombres; pero la palabra que yo te diga, esa hablarás. Así Balaam fue con los príncipes de Balac. Cuando vio Balaam que parecía bien a YHWH que él bendijese a Israel, no fue, como la primera y segunda vez, en busca de agüero (AGORERO), sino que puso su rostro hacia el desierto y alzando sus ojos, vio a Israel alojado por sus tribus; y el Espíritu de Dios vino sobre él”. (Nm. 22:6, 20-22, 35; 24:1-2)

La adivina de Endor: —“Y cuando vio Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo, y se turbó su corazón en gran manera. Y consultó Saúl a YHWH; pero YHWH no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas. Entonces Saúl dijo a sus criados: Buscadme una mujer que tenga espíritu de adivinación, para que yo vaya a ella y por medio de ella pregunte. Y sus criados le respondieron: He aquí hay una mujer en Endor que tiene espíritu de adivinación.  Y se disfrazó Saúl, y se puso otros vestidos, y se fue con dos hombres, y vinieron a aquella mujer de noche; y él dijo: Yo te ruego que me adivines por el espíritu de adivinación, y me hagas subir a quien yo te dijere. Y la mujer le dijo: He aquí tú sabes lo que Saúl ha hecho, cómo ha cortado de la tierra a los evocadores y a los adivinos. ¿Por qué, pues, pones tropiezo a mi vida, para hacerme morir? 

Entonces Saúl le juró por YHWH, diciendo: Vive YHWH, que ningún mal te vendrá por esto.  La mujer entonces dijo: ¿A quién te haré venir? Y él respondió: Hazme venir a Samuel. Y viendo la mujer a Samuel, clamó en alta voz, y habló aquella mujer a Saúl, diciendo:
¿Por qué me has engañado? pues tú eres Saúl. Y el rey le dijo: No temas. ¿Qué has visto? Y la mujer respondió a Saúl: He visto dioses que suben de la tierra
El le dijo: ¿Cuál es su forma? Y ella respondió: Un hombre anciano viene, cubierto de un manto. Saúl entonces entendió que era Samuel, y humillando el rostro a tierra, hizo gran reverenciaY Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? Y Saúl respondió: Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me declares lo que tengo que hacer.  Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí, si YHWH se ha apartado de ti y es tu enemigo

YHWH te ha hecho como dijo por medio de mí; pues YHWH ha quitado el reino de tu mano, y lo ha dado a tu compañero, David. Como tú no obedeciste a la voz de YHWH, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso YHWH te ha hecho esto hoy. Y YHWH entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; y YHWH entregará también al ejército de Israel en mano de los filisteos”. (1S. 28:5-19)

El anciano profeta mentiroso: —Moraba entonces en Bet-el un viejo profeta, al cual vino su hijo y le contó todo lo que el varón de Dios había hecho aquel día en Bet-el; le contaron también a su padre las palabras que había hablado al rey.  Y su padre les dijo: ¿Por qué camino se fue?

Y sus hijos le mostraron el camino por donde había regresado el varón de Dios que había venido de Judá.  Y él dijo a sus hijos: Ensilladme el asno. Y ellos le ensillaron el asno, y él lo montó. Y yendo tras el varón de Dios, le halló sentado debajo de una encina, y le dijo: ¿Eres tú el varón de Dios que vino de Judá?

El dijo: Yo soy.  Entonces le dijo: Ven conmigo a casa, y come panMas él respondió: No podré volver contigo, ni iré contigo, ni tampoco comeré pan ni beberé agua contigo en este lugar. Porque por palabra de Dios me ha sido dicho: No comas pan ni bebas agua allí, ni regreses por el camino por donde fueres

Y el otro le dijo, mintiéndole: Yo también soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por palabra de YHWH, diciendo: Tráele contigo a tu casa, para que coma pan y beba aguaEntonces volvió con él, y comió pan en su casa, y bebió aguaY aconteció que estando ellos en la mesa, vino palabra de YHWH al profeta que le había hecho volverY clamó al varón de Dios que había venido de Judá, diciendo: Así dijo YHWH: Por cuanto has sido rebelde al mandato de YHWH, y no guardaste el mandamiento que YHWH tu Dios te había prescrito, sino que volviste, y comiste pan y bebiste agua en el lugar donde YHWH te había dicho que no comieses pan ni bebieses agua, no entrará tu cuerpo en el sepulcro de tus padres

Cuando había comido pan y bebido, el que le había hecho volver le ensilló el asno. Y yéndose, le topó un león en el camino, y le mató; y su cuerpo estaba echado en el camino, y el asno junto a él, y el león también junto al cuerpo.  Y he aquí unos que pasaban, y vieron el cuerpo que estaba echado en el camino, y el león que estaba junto al cuerpo; y vinieron y lo dijeron en la ciudad donde el viejo profeta habitaba. 

Oyéndolo el profeta que le había hecho volver del camino, dijo: El varón de Dios es, que fue rebelde al mandato de YHWH; por tanto, YHWH le ha entregado al león, que le ha quebrantado y matado, conforme a la palabra de YHWH que él le dijoY habló a sus hijos, y les dijo: Ensilladme un asno. Y ellos se lo ensillaron.  Y él fue, y halló el cuerpo tendido en el camino, y el asno y el león que estaban junto al cuerpo; el león no había comido el cuerpo, ni dañado al asno. 

Entonces tomó el profeta el cuerpo del varón de Dios, y lo puso sobre el asno y se lo llevó. Y el profeta viejo vino a la ciudad, para endecharle y enterrarle. Y puso el cuerpo en su sepulcro; y le endecharon, diciendo: ¡Ay, hermano mío! 

Y después que le hubieron enterrado, habló a sus hijos, diciendo: Cuando yo muera, enterradme en el sepulcro en que está sepultado el varón de Dios; poned mis huesos junto a los suyos. Porque sin duda vendrá lo que él dijo a voces por palabra de YHWH contra el altar que está en Bet-el, y contra todas las cosas de los lugares altos que están en las ciudades de Samaria. (1R. 13:11-32)

No cumplidores de la Palabra: —“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrara en el reino de los cielos, SINO EL QUE HACE LA VOLUNTAD DE MI PADRE que esta en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? (—Esto aparentemente parecieran ACCIONES POSITIVAS—)

…Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, ‘hacedores de maldad’” (Mt. 7:21). Y en los versículos 22 y 23 habla de que los que ahora sanan enfermos, echan fuera demonios, hacen milagros EN SU NOMBRE. Jesús, los apartará y los llamará hacedores de maldad’, aunque la traducción correcta sería (“anomos” que equivale a decir: “a” = “no” y “nomos” = “Toráh” que significa “no cumplir la Toráh”; es decir no obedecer a lo que está escrito en la Palabra de Dios, esto es entrar en una enemistad con Dios (Is. 63:10) —La realidad es que sus ACCIONES SON NEGATIVAS AUNQUE ESTE EL ESPÍRITU OPERANDO CON “OTRO” PODER — Sal 68:18; 2Ts. 2:11-12

 Entender esta realidad, nos ha llevado al mismo problema del principio después de la caída del hombre, y es bueno recordar que el problema espiritual del hombre con Dios, siempre ha tenido su enfrentamiento con su Santo Espíritu y está declarado en Génesis (6:3): “Y dijo YHWH: No contenderá mi Espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años”. (Ver Ga. 5:16-23). “…El hombre carnal y natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1Co. 2:14).

Esto es claro cuando vemos que los hechiceros de Faraón Janes y Jambres después de enfrentar sus creencias con las de Dios, y resistirse a la verdad de su falso poder con el poder el Espíritu Santo; que como hombres corruptos de entendimiento, réprobos en la fe (2Ti. 3:8), comprendieron que todo lo que estaba sucediendo aún en ellos, era únicamente por “El Dedo de Dios” (Éx. 8:19; 2Ts. 2:11-12). Lo mismo ocurrió con los fariseos que no escucharon a Jesús, porque al oírlo, decían: “…Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios…”. Y no entendieron que todo lo que estaba aconteciendo era por “El Dedo de Dios” (Lc. 11:20; Mt. 12:28), el PODEROSO ESPÍRITU SANTO. CON TODA UNA DEMOSTRACIÓN DEL PODER DE DIOS ANTE TODO EGIPTO Y FARAÓN, ANTE TODA UNA MULTITUD DE GENTES, DE ESCRIBAS Y FARISEOS (Ex. 7:3; 8:19; 9:13-16; 10:1-2; Lc. 11:14-20; Mt. 12:22-28), no había otro dios ni otro poder, ERA DIOS COMO DICE ISAIAS: “…que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo YHWH soy el que hago todo esto” (Is. 45:7).

No es fácil comprender esto, el apóstol Pablo lo sabía y lo declaraba:

“Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para Él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de Él.  Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina”. (1Co. 8:5-7)

No en todos está este conocimiento, ya que muchos aceptan estos poderes (como provenientes de otros dioses u otros señores), sin comprender que solo existe Un Dios, un Espíritu Santo y un Señor Jesucristo, y por medio de Él (Su Espíritu Santo esta operando) y en Su Nombre envía un solo poder para la verdad y un poder para la mentira (Is. 45:5-7; Sal. 68:18; Hch. 1:8; 2:4-18; Ef. 4:8; 2Ts. 2:11-12). El salmista Asaf también lo entendía:

Dios está en la reunión de los dioses; en medio de los dioses juzga.

¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, y aceptaréis las personas de los impíos? Selah  (—Otros señores—)

Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo; pero como hombres moriréis, como cualquiera de los príncipes (señores) caeréis”. (Sal. 82:1-2, 6-7; Is. 26:13-14)

 También Jesús declaraba esta verdad:

“Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois?

Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada)”. (Jn. 10:34-35) 

Esto es fácil para aquellos que comprendemos, el Poder y la Soberanía de Dios sobre nuestras vidas. Cuando nuestra actitud y comportamiento sea correcta, su Espíritu Santo nos guiará para lograr “acciones positivas” que nos llevarán a lograr una unción de “poder”; pero, cuando nuestra actitud es opuesta o contraria, nuestros actos serán “acciones negativas”, que nos llevarán a la destrucción y a la condenación.

Los brujos, hechiceros, adivinos, agoreros, etc. Pueden operar en el Nombre de Dios o en el Nombre de Jesús un poder para sanar o para hacer milagros o señales (Mt. 7:21-23), PERO NUNCA TENDRÁN EL PODER PARA SALVAR, y todos los que se alleguen a ellos serán condenados.

 Cuando Jesús fue enviado por el Espíritu a probar su corazón por Satanás, Satanás lo quiso engañar con su poder; pero Jesús lo resistió, declarando que el verdadero poder de Dios proviene de “adorar al verdadero y único Dios, de servirle con todo nuestra mente, con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas”, en esto consiste el verdadero Evangelio. No encuentro en la Biblia otro poder como este Evangelio que nos pueda salvar (Ro. 1:16), pero el Espíritu Santo ha permitido un “poder engañoso” para los que no quieren creer el evangelio de la verdad, crean a la mentira para su condenación (2Ts. 2:9-12).

 Todo lo anterior nos lleva a concluir que nuestra relación con el Espíritu Santo depende de nuestra integridad y de la verdadera fe que profesemos. Los aspectos importantes relacionados con la BLASFEMIA, son los resultados nefastos causados por la idolatría que siempre nos conducirán a la BLASFEMIA contra el Espíritu Santo, de la siguiente manera:

 —Es un gran privilegio QUE EL ESPÍRITU SANTO OPERE PERSONALMENTE en su pueblo o iglesia (Jn. 14:17; 16:13; 17:12-17; Pr. 1:23; Is. 44:3; 61:1; 63:11; Ez.37:14; 39:29; Jl. 2:28-29; Hch. 1:8; 2:4, 17, 18; 1Co. 3:16; 6:19).

—Para aquel que se comporta como el impío viviendo en las obras de la carne, el Espíritu Santo NO OPERA PERSONALMENTE, SINO QUE ENVÍA ESPÍRITUS DE PODER CON ENGAÑOS Y MENTIRAS PARA SU CONDENACIÓN (2Ts. 2:9-12).

—El ignorar y desconocer el Espíritu Santo, trae sobre ti espíritus de engaño enviados por Dios para el mundo, causando enemistad entre el espíritu y la carne (Jue. 9:23; 1S. 16:14; 19:9; 2S. 24:1; 1Cr. 21:1, 15; 1R. 22:19-25; 2Cr. 18:18-24; 2R. 19:6-7; Is. 37:6-7 — Gál. 5:16-25; Gn. 6:3).

—El espíritu del mundo NO PUEDE RECIBIR EL ESPÍRITU SANTO (Jn. 14:17; 16:8-11), por esto el mundo no puede conocer a Dios (1Co. 1:18-21; 2:12-14).

—SIEMPRE HABRA UN ESPÍRITU DE ENGAÑO PARA EL DESCARRIADO Y PARA EL IMPIO (Sal 68:18; 1S. 16:14-16; Mt. 13:25-30; Mr. 4:15; Lc. 22:3; Hch. 5:3-4).

—El Espíritu Santo acomoda lo espiritual a lo espiritual (1Co.2:13).

—La mente pagana teme a los demonios y a su poder (Jer. 10:5; Dt. 1:29)

—La mente pagana busca conocerlos, cuando Dios nos dice únicamente que no ignoremos sus “maquinaciones”, y no, que los estudies y te los aprendas de memoria (1Ti. 4:1; Ex.23:13; Sal. 16:4).

—La BLASFEMIA del Espíritu Santo tiene que ver con el desconocimiento de su Palabra y de su manifestación gloriosa. Por esto el apóstol Pablo nos insta a “NO IGNORAR LA MANIFESTACIÓN DEL ESPÍRITU SANTO” (1Co. 12:1).

Para concluir, quiero hablar a la iglesia del cuidado que debemos tener hacia la BLASFEMIA. La Biblia nos habla que el único pecado que Dios no perdona es la BLASFEMIA contra el Espíritu Santo (Mt. 12:31; Mr. 3:29). Ahora, quiero aplicar el concepto del ‘PECADO QUE DIOS NO PERDONA’ se constituye en BLASFEMIA, entonces bajo este parámetro podemos concluir como dice la escritura ‘…mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, TAMPOCO VUESTRO PADRE OS PERDONARÁ VUESTRAS OFENSAS’ (Mt. 6:15; 18:32-35; Mr. 11:26). Por consiguiente si yo no perdono las ofensas y pecados de los hombres (que me han ofendido), MI PECADO POR NO PERDONAR, dice la biblia ‘…NO TIENE PERDON DE DIOS’, por lo tanto se constituye en BLASFEMIA PORQUE NO TIENE PERDON DE DIOS.

Amados, Dios quiere en todo momento perdonarnos, creo que en nosotros debe haber el mismo sentir que hubo también en Cristo…PERDONAR (Mt. 18:21-22; Lc. 17:3-4), luego si no PERDONAMOS BLASFEMAMOS.

 

LA BLASFEMIA CONTRA EL ESPÍRITU SANTO- Parte 1

martes, 06 de octubre del 2009 a las 02:45
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LA BLASFEMIA CONTRA EL ESPÍRITU SANTO

Otra de las artimañas traídas por la idolatría, Jesús la vivió con los fariseos, conduciendo y cautivando sus mentes hacia la BLASFEMIA contra el Espíritu Santo. Por lo tanto es bueno conocer y entender como espiritualmente muchos han caído en el error de blasfemar, por ignorar y desconocer el poder espiritual que nos puede llevar a cometer BLASFEMIA CONTRA EL ESPÍRITU SANTO, miremos:

“Entonces fue traído a Él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba. Y toda la gente estaba atónita, y decía: ¿Será éste aquel Hijo de David?

Mas los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios. Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá. Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino?

Y si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces. Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios” (Mt. 12:22-28; Mr. 3:20-30; Lc. 11:14-23).

 En este texto de la Biblia podemos ver que los Fariseos tenían un total desconocimiento de la manifestación del Espíritu Santo y de su poder establecido por la Palabra; ya que ellos atribuían la liberación del endemoniado a Beelzebú, el príncipe de los demonios. Creo que sus mentes estaban un poco contaminadas con la idolatría del paganismo (2Co. 4:4; Jn. 12:37-40; 2Co. 3:14-17), porque se les había olvidado lo declarado por Moisés: “Y todo lo que os he dicho, guardadlo. Y nombre de otros dioses no mentaréis, ni se oirá de vuestra boca” (Ex. 23:13; Sal. 16:4), aún conociendo que estaba escrito No tendrás dioses ajenos delante de Mí” (Ex. 20:3); pero para colmo de males creer que Beelzebú tenía el poder para echar fuera otro demonio, ERA DESCONOCER TODA LA AUTORIDAD ESPIRITUAL DE DIOS POR SU ESPÍRITU SANTO Y SU SOBERANÍA “…Yo soy YHWH, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste, para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo YHWH, y ninguno más que yo, que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo YHWH soy el que hago todo esto” (Is. 45:5-7). Y aún era mucho más increíble no comprender la presencia del Espíritu Santo en esta situación de libertad y sanidad (2Co. 3:17), aún cuando el Padre lo había revelado en la Palabra, mostrando por ella la manifestación y la presencia del Espíritu Santo de varias maneras:

 1-      En la obra de la creación: Envías tu Espíritu, son creados, y [así] renuevas la faz de la tierra” (Sal. 104:30).

Tú solo eres YHWH; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran” (Neh. 9:6). 

2-      Como el sostenedor de todas las cosas, así como también el medio por el cual fueron creadas. Es fácil darse cuenta de que esta vida trágica se tambalea sin este aporte activo del Espíritu de Dios. A Job, un hombre que se cansó de esta vida, le “Inspiró” su presencia en la creación: Si él [Dios]... recogiese así su Espíritu y su aliento, toda carne perecería juntamente, y el hombre volvería al polvo” (Job 34:14,15).

3-      Como el sustentador de su pueblo (iglesia): “El eterno Dios es tu refugio,  y acá abajo los brazos eternos; Él echó de delante de ti al enemigo,  y dijo: Destruye” (Dt. 33:27).

—“Tú eres, oh YHWH, el Dios que escogiste a Abram, y lo sacaste de Ur de los caldeos, y le pusiste el nombre Abraham; y hallaste fiel su corazón delante de ti, e hiciste pacto con él para darle la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del jebuseo y del gergeseo, para darla a su descendencia; y cumpliste tu palabra, porque eres justo.  Y miraste la aflicción de nuestros padres en Egipto, y oíste el clamor de ellos en el Mar Rojo; e hiciste señales y maravillas contra Faraón, contra todos sus siervos, y contra todo el pueblo de su tierra, porque sabías que habían procedido con soberbia contra ellos; y te hiciste nombre grande, como en este día. 

Dividiste el mar delante de ellos, y pasaron por medio de él en seco; y a sus perseguidores echaste en las profundidades, como una piedra en profundas aguas. Con columna de nube los guiaste de día, y con columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por donde habían de ir. Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos, y les ordenaste el día de reposo santo para ti, y por mano de Moisés tu siervo les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley.

Les diste pan del cielo en su hambre, y en su sed les sacaste aguas de la peña; y les dijiste que entrasen a poseer la tierra, por la cual alzaste tu mano y juraste que se la darías. Mas ellos y nuestros padres fueron soberbios, y endurecieron su cerviz, y no escucharon tus mandamientos.  No quisieron oír, ni se acordaron de tus maravillas que habías hecho con ellos; antes endurecieron su cerviz, y en su rebelión pensaron poner caudillo para volverse a su servidumbre. Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en misericordia, porque no los abandonaste. 

Además, cuando hicieron para sí becerro de fundición y dijeron: Este es tu Dios que te hizo subir de Egipto; y cometieron grandes abominaciones, tú, con todo, por tus muchas misericordias no los abandonaste en el desierto. La columna de nube no se apartó de ellos de día, para guiarlos por el camino, ni de noche la columna de fuego, para alumbrarles el camino por el cual habían de ir.  Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste para su sed. Los sustentaste cuarenta años en el desierto; de ninguna cosa tuvieron necesidad; sus vestidos no se envejecieron, ni se hincharon sus pies” (Neh. 9:7-21). 

—“En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó; en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad.  Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su Santo Espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellosPero se acordó de los días antiguos, de Moisés y de su pueblo, diciendo: ¿Dónde está el que les hizo subir del mar con el pastor de su rebaño? ¿dónde el que puso en medio de él su Santo Espíritu, el que los guió por la diestra de Moisés con el brazo de su gloria; el que dividió las aguas delante de ellos, haciéndose así nombre perpetuo, el que los condujo por los abismos, como un caballo por el desierto, sin que tropezaran? 

El Espíritu de YHWH los pastoreó, como a una bestia que desciende al valle; así pastoreaste a tu pueblo, para hacerte nombre glorioso” (Is. 63:9-14). 

El rey David reconoció esta manifestación de la soberanía y el poder del Espíritu Santo en su vida (Sal 139) y aún encontrándose en un estado de depresión grave, le pidió a Dios que continuara sosteniéndolo con este Espíritu Santo, es decir, que preservara su vida: “No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu Santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, y Espíritu noble me sustente” (Sal. 51:11-12); porque David sabía de todo su poder en la creación (Sal. 104:30).

Esto es tan extraordinario y tan claro QUE HA SIDO REVELADO por las Sagradas Escrituras. No se debe considerar como algo tan simple o pequeño como para desconocerlo. Jesús lo demostró y lo explicó, como dice:

Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios... Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa. El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama. Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.

O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol. ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” (Mt. 12:28-37; Mr. 3:23-30; Lc. 11:20-23).

 Para comprender acerca de la blasfemia contra el Espíritu Santo es bueno saber lo que significa “BLASFEMIA”: Según las Sagradas Escrituras, en un sentido amplio la “BLASFEMIA” incluye = Usurpación y abuso de los privilegios establecidos por Dios; calumnia; vituperio; palabra o acto ofensivo contra Dios, Jesús, su Espíritu, su Palabra, su Iglesia o sus Ministros; profanar sus lugares santos; alterar sus mandamientos y sus ritos; violar concientemente sus leyes, mandamientos y preceptos; tomar su Nombre en vano; y decir o hacer algo inducido por la ignorancia nos puede llevar a blasfemar.

 La Biblia establece varios tipos de blasfemia así:

 —“Quizá oirá YHWH tu Dios todas las palabras del Rabsaces, a quien el rey de los asirios su señor ha enviado para blasfemar al Dios viviente, y para vituperar con palabras, las cuales YHWH tu Dios ha oído…” (2R. 19:4; Is. 37:4).

—“Porque blasfemias dicen ellos contra ti; tus enemigos toman en vano tu nombre” (Sal. 139:20).

—“Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero” (Mt. 12:31-32).

—“…Habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad” (1Ti. 1:13). 

—“Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales” (1Ti. 6:3-5).

—“Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás” (Ap. 2:9).

 Todo lo anterior expresado en la Palabra, nos enseña acerca de aquellas acciones que nos llevan a blasfemar:

 Vituperar con palabras en contra de Dios. (2R. 19:4; Is. 37:4)

  1. Tomando el Nombre de Dios en vano. (Sal. 139:20)
  2. Vana palabrería — Decir y no hacer. (Mt. 23:1-7)
  3. Decir y hacer cosas, sin saber que es en contra de Dios y de Su Espíritu — “La ignorancia espiritual” y “La incredulidad”. (Mt. 12:22-37; Mr. 3:20-30; 1Ti. 1:13)
  4. Decir que Satanás puede echar fuera a Satanás es blasfemia. (Mt. 12:22-37; Mr. 3:20-30). —O decir y pensar también, que los brujos son capaz de sacar los males—
  5. Pecados en contra del Templo del Espíritu Santo. (1Co. 3:16-17; 1Co. 6:13-20)
  6. Engañar, mentir o tentar al Espíritu Santo (Hch. 5:1-11; 8:4-24)
  7. No enseñar las sanas Palabras de Jesús, ni la sana doctrina. (1Ti. 6:3-4)
  8. Los que dicen “ser”, Y NO LO SON. (Ap. 2:9; 3:9; Hch. 19:14-15)

10.  La sinagoga de Satanás donde se reúnen los adversarios, vituperadores, murmuradores, blasfemos, contumaces, rebeldes, altivos, impetuosos, orgullosos, sin sujeción y sometimiento, que gustan de aprender las doctrinas de los demonios y conocer las profundidades de Satanás, etc. (Ap. 2:9, 24; 3:9; 1Ti. 4:1-3; 2Ti. 3:1-9; Ro. 13:1-5; 2P. 2:9-22; Jud. 4-19; 1Co. 10:5-11)

 Continua LA BLASFEMIA CONTRA EL ESPÍRITU SANTO- Parte 2

El Diezmo hoy (Segunda Parte)

lunes, 07 de septiembre del 2009 a las 13:33
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Continuacion de 'El Diezmo hoy'

Ahora miremos por la Biblia , lo que dice la Escritura acerca de la coordenada de la Familia:

—La coordenada de la Familia (o la persona que diezma — personal):

—Dt. 12:5-7: “…Sino que el lugar que HaShem vuestro Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación, ése buscaréis, y allá iréis. Y allí llevaréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias, y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas; y comeréis allí delante de HaShem vuestro Dios, y os alegraréis, vosotros y vuestras familias, en toda obra de vuestras manos en la cual HaShem tu Dios te hubiere bendecido”. 

—Dt. 12:11-13: “Y al lugar que HaShem vuestro Dios escogiere para poner en él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido de los votos que hubiereis prometido a HaShem.  Y os alegraréis delante de HaShem vuestro Dios, vosotros, vuestros hijos, vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas, y el levita que habite en vuestras poblaciones; por cuanto no tiene parte ni heredad con vosotros.  Cuídate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que vieres…”

—Dt. 12: 17-18: “Ni comerás en tus poblaciones el diezmo de tu grano, de tu vino o de tu aceite, ni las primicias de tus vacas, ni de tus ovejas, ni los votos que prometieres, ni las ofrendas voluntarias, ni las ofrendas elevadas de tus manos; sino que delante de HaShem tu Dios las comerás, en el lugar que HaShem tu Dios hubiere escogido, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita que habita en tus poblaciones; te alegrarás delante de HaShem tu Dios de toda la obra de tus manos”.

—Dt. 14:22-29: “Indefectiblemente diezmarás  todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año. Y comerás delante de HaShem tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a HaShem tu Dios todos los díasY si el camino fuere tan largo que no puedas llevarlo, por estar lejos de ti el lugar que HaShem tu Dios hubiere escogido para poner en él su nombre, cuando HaShem tu Dios te bendijere, entonces lo venderás y guardarás el dinero en tu mano, y vendrás al lugar que HaShem tu Dios escogiere; y darás el dinero por todo lo que deseas, por vacas, por ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que tú deseares; y comerás allí delante de HaShem tu Dios, y te alegrarás tú y tu familiaY no desampararás al levita que habitare en tus poblaciones; porque no tiene parte ni heredad contigo. Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades. Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que HaShem tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren”.

—Dt. 26:12-13: “Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, darás también al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus aldeas, y se saciarán. Y dirás delante de HaShem tu Dios: He sacado lo consagrado de mi casa, y también lo he dado al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, conforme a todo lo que me has mandado; no he transgredido tus mandamientos, ni me he olvidado de ellos”. 

 Todo lo expresado en los versos anteriores nos explica la posición de Dios con el diezmo, en relación con la familia. Dios establece órdenes que imperan cuidadosamente en el uso del diezmo. Y nos llevan hacia una verdadera posición de Dios referente al diezmo.

Apartar el Diezmo e ir a entregarlo, se constituía en una verdadera “FIESTA” con una invitación obligatoria y “presencial” de la familia completa delante de Dios, llevando en nuestras manos el “obsequio” y “regalo” de dedicación a Dios, “EL DIEZMO”.

 El propósito de esta “FIESTA”, era asistir a una gran bendición de “PROSPERIDAD”. Al encuentro de la “alegría” delante de Nuestro Dios, llevando en nuestras manos el “FRUTO” de nuestra producción y de la bendición de Dios. Dios mismo nos da el “regalo”, su “diezmo”, para que en la misma “FIESTA”, nosotros, nuestras familias, el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda, todos, gracias a ese “diezmo”, lo disfrutáramos y nos “alegráramos” delante de Dios, en SU PRESENCIA. Por esto Moisés declaraba: “…Nadie vendrá con las manos vacías…” (Ex. 3:21; 23:15; Dt. 16:16).

 Era por esta “FIESTA” que Dios urgía  y reclamaba el diezmo, para contar con nuestra presencia. Era su mesa dispuesta, y que no se puede menospreciar (Mal. 1:11-14). Lo imperaba porque Él es Rey y en su mesa debe haber siempre alimento (Mal 3:10). Por eso la palabra en hebreo mas usada en el contexto con el diezmo, era “AKÁL”,  que significa (comer, banquetear, consumir, disfrutar). Te pregunto ¿que es lo que mas se disfruta en una fiesta?

Lo que Dios nos quería enseñar con el diezmo. Miremos las 'acciones' que Dios nos pedía y quería:

 —Dt. 12:5-7: —”…‘Sino’ que el lugar que HaShem vuestro Dios escogiere…

—”… ‘Ése buscaréis’…

—”…Y ‘allá iréis’…”.

—”…Y ‘allí llevaréis’… vuestros diezmos…

—”…Y ‘comeréis allí’ delante de HaShem vuestro Dios,

—”…Y ‘os alegraréis’, vosotros y vuestras familias…

—Dt. 12:11-13: —”Y al lugar que HaShem vuestro Dios escogiere…

—”…Allí llevaréis’ todas las cosas que yo os mando: …vuestros diezmos…

—”Y ‘os alegraréis’… vosotros, vuestros hijos, vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas, y el levita…”

—”…‘Cuídate’ de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que vieres…”

—Dt. 12: 17-18: —”…‘Ni comerás’ en tus poblaciones el diezmo…

—”…‘Sino’ que delante de HaShem tu Dios las ‘comerás’…

—”…en el lugar’ que HaShem tu Dios hubiere escogido, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita…”

—”…Te alegrarás’ delante de HaShem tu Dios…”

—Dt. 14:22-29: —”‘Indefectiblemente’ diezmarás  todo el producto…”

—”‘Y comerás’ delante de HaShem tu Dios…”

—”…‘En el lugar’… el diezmo…para que aprendas’ a temer a HaShem tu Dios todos los días” 

—”…Y si el camino fuere tan largo que no puedas llevarlo… ‘entonces’ lo ‘venderás’ y ‘guardarás’ el dinero en tu mano…

—”…‘Y vendrás’ al lugar que HaShem tu Dios escogiere…”

—”…‘Y darás’ el dinero por todo lo que deseas… o por cualquier cosa que tú deseares…

—”…‘Y comerás allí’ delante de HaShem tu Dios…”

—”…‘Y te alegrarás’ tú y tu familia…

—”…Al fin de cada tres años ‘sacarás’ todo el diezmo de tus productos de aquel año…

—”…‘Y lo guardarás’ en tus ciudades…

—”…‘Y vendrá’ el levita…”

—”…‘Y comerán’ y serán saciados; para que HaShem tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren”.

—Dt. 26:12-13: —”… Cuando ‘acabes’ de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo…

—”…‘Darás’ también al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda;

—”…‘Y comerán’ en tus aldeas…

—”…y se saciarán’…

—”…Y dirás’ delante de HaShem tu Dios: He sacado lo consagrado de mi casa, y también lo he dado al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, conforme a todo lo que me has mandado; no he transgredido tus mandamientos, ni me he olvidado de ellos”

Contextualizando todo lo anterior, podemos concluir cuatro cosas fundamentales:

 —Lo primero, era el “lugar”: Implicaba buscarlo e ir hacia el sitio establecido por Dios.

—Lo segundo, era “llevar el diezmo”: Lo que le pertenece a Dios, lo dedicado y consagrado para Dios. El “regalo” que Dios nos da para llevar.

—Lo tercero, “era comerlo”: Implicaba compartirlo con la familia, los siervos, los levitas, los extranjeros, los huérfanos y las viudas. Comerlo hasta saciarse, quedar plenos.

—Y lo cuarto, “era alegrarse” por la bendición de Dios, y que Él (Dios mismo) nos daba para asistir a la “FIESTA” y disfrutarla a plenitud. Era una verdadera “KOINONÍA” con Dios.

 Miremos lo que dice el salmista referente a este “disfrute de comer de la mesa de Dios”:

 “Bienaventurado todo aquel que teme a HaShem, que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado serás, y te irá bien”. (Sal. 128:1-2)

 Con todo lo expresado en cada una de las coordenadas, podemos presentar una conclusión valida para hoy, con relación al diezmo. Sin olvidar que estamos viviendo en la “gracia” de Dios (la gracia no es abandonar la ley, sino disfrutarla; es cumplir el mandamiento, sin ser afectado por las circunstancias), y que además debemos reconocer en forma considerable los cambios operados y permitidos por Dios momentáneamente en el “lugar del diezmo” y en el “sacerdocio aarónico y levítico”, estableciendo otras directrices en el “lugar” y en el “ministerio sacerdotal”, cambios que no deben afectar el seguir cumpliendo con el mandamiento del diezmo, ofrenda consagrada a Dios.

Para concluir, debemos tener total claridad en lo siguiente:

 —El diezmo “siempre” le pertenecerá a Dios y no a nosotros. (Lv. 27:30, 32; Nm. 18:24; Dt. 26:13; 2Cr. 31:6; 1Cr. 29:11-14), y Dios lo ha dado a sus ministros por su labor ministerial (Sean levitas, sacerdotes o ministros—Nm. 18:21, 24, 26; 1Co. 9:7-14).

—El diezmo es una de las pocas “llaves” que tienes para abrir “las ventanas de los cielos” (Mal. 3:10).

—Es una obligación diezmar cuando hay producción en nuestras manos y en nuestra tierra. (Dt. 14:22; Dt. 26:12; Mt. 23:23; 1Cr. 29:11-18)

—El diezmo no es asunto de ley únicamente, sino el mas glorioso asunto de Gracia, porque de gracia recibimos de gracia damos. Creo que es más bienaventurado dar que recibir (Hch. 20:35). 

—El diezmo es ofrenda de altar y es para ministros de altar.

—El diezmo no lo pueden recibir ministros de papel y menos sin ejercer su oficio. Dios lo dio por el trabajo que se ejerce ministerialmente.

—El diezmo que por orden de Dios entregó a los levitas, y les obligó también a tomar de este diezmo, el diezmo de diezmos que deben ofrecer a sus sacerdotes (para honrar las barbas, para que el buen óleo, baje hasta el borde de las vestiduras —Sal. 133). Este diezmo dado a los sacerdotes tiene además la particularidad especial de ser la mejor ofrenda “mecida” y ofrecida a Dios, la porción que ha de ser consagrada a Dios. Es el diezmo que no permite que se contaminen las cosas santas de los hijos de Israel o de la iglesia. Es el diezmo que trae vida (Nm. 18:26-32).

—El diezmo es la demostración de que fructificamos, es prosperidad. Es la representación de nuestra bendición y el fruto de nuestra labor y producción material.

—Diezmar mientras existan “deudas”, no glorifica el Nombre del Señor (pareciera que Dios no nos puede prosperar).

—Yo debo diezmar de lo que he recibido de más (mi ganancia), y no de lo que “debo” o de lo que “no tengo” o de lo que me “pienso ganar”. En esto debe existir la sabiduría de Dios. Dios quiere “la libertad nuestra” para poder diezmar y no la esclavitud de la deuda (Dt. 15:1-4; Neh. 10:31; Pr. 6:1-6; 22:7, 26-27; 2R. 4:1-7; Mt. 6:12; 18:23-35; Lc. 7:41-43; 16:1-12 —Is. 58:6). Es necesario soltarnos de nuestras deudas para diezmar con gloria y victoria, dándole la gloria a Dios con la “muestra” de nuestra “sobreabundancia”, EL DIEZMO.

—Por asuntos de justicia en nuestro hogar, como lo dije al comienzo: Muchos de los que diezman no son prosperados, en esto hay que dejarnos guiar por el Espíritu Santo: Hay necesidades prioritarias en el hogar y solo está el diezmo; y Dios nos pide primero que en nuestro hogar no more la injusticia (Job. 11:14). Vuelvo y digo: En esto debe existir la sabiduría de Dios. Moisés enseñó algo especial, y creo que por la gracia de Dios en casos de yugos y ataduras de deudas es permisible hacer, porque es para nuestro propio bienestar y libertad.

Moisés declaró: Cuando acabes de “diezmar” todo el diezmo… (Dt. 26:12). ¿Qué es diezmar todo el diezmo?

“DIEZMAR” viene del hebreo “ASÁR” que significa = (partir en décimas, porciones hasta diez) — viene del hebreo “ASARÁ” que significa = (diez, medida de diez, acumular hasta diez) — se refiere a: HACER PORCIONES DE DECIMAS, PARTIR EL DIEZMO EN DIEZ, ACUMULAR HASTA DIEZ

Simplemente tomar tu diezmo y fraccionarlo en diez partes (Las décimas, las porciones legales o de ley —Neh. 10:37-38; 12:44). Como el diezmo se debía compartir con la familia y los siervos, y además con el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda. La orden era comerlo (disfrutarlo) en presencia de Dios (Dt. 12:5-7, 11-12; 14:22-29; 26:12-13). Y como hoy no es posible llevarlo a Jerusalén para disfrutarlo, se nos está permitido usarlo y negociarlo por lo que deseemos (Dt. 14:24-26) sin olvidarnos del levita, ya que la orden nos advierte un cuidado primordial y fundamental que es: No desamparar al levita (Dt. 14:27).

Creo que lo más justo después de diezmar el diezmo, el propósito de Dios para presentarlo y ofrecerlo, siempre será que vayamos delante de Él con el diezmo (las diez décimas), y luego hacer la partición compartiendo así: Primero entregar la décima correspondiente al levita (su porción legal o de ley —Neh. 10:37-38; 12:44), y una décima para cada uno de los otros (extranjero, huérfano y la viuda — Las décimas de misericordia) si los hubiera, y el resto de las otras décimas para la familia. Este resto, el de la Familia, es para lo que deseares dice la Escritura, en este caso (por la necesidad). Estas porciones restantes deben causar disfrute, alegría, libertad y prosperidad; entonces se usarán con sabiduría para suplir tus necesidades apremiantes mientras existan los yugos de deudas, y solamente hasta que termines con las deudas.

—La posición correcta de Dios con el diezmo es esta: Si estuvieres totalmente libre y bendecido, el diezmo (las diez décimas, las diez porciones legales) lo presentaras y lo entregaras conforme a las porciones establecidas, primero entregar la décima correspondiente al levita (su porción legal o de ley —Neh. 10:37-38; 12:44), y una décima para cada uno de los otros (extranjero, huérfano y la viuda — Las décimas de misericordia) si los hubiera, y con el resto suplirás todas las necesidades ministeriales, como dice: “...Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa…” —Mal. 3:10—… y te alegraras, tu y tu familia delante de Dios por toda tu bendición, la “sobreabundancia” que Dios te ha dado.

—Nunca uses tu diezmo, sino, hasta después de haberlo presentado a Dios. (Dt. 26:10-14)

—No te olvides que las cosas del Espíritu se disciernen espiritualmente (1Co. 2:14).

—Ten cuidado con mentirle o robarle al Espíritu Santo (Hch. 5:1-11). Recuerda que el primer pecado efectuado por Eva fue “robarle a Dios”. Lo mismo ocurrió con Acán (Jos. 6:19; 7:11-12, 20-25). Y luego con Ananías y Zafira. ¿Seguiremos robándole a Dios?

—El diezmo es la lámpara de tu vida, porque has cambiado horas de tu vida en  trabajo (producción), y el fruto del trabajo en dinero. Con este dinero apartas el diezmo y honras a Dios que te da la vida y el trabajo. Si tu no diezmas le estás demostrando a Dios el poco valor que tienes por tu vida, por tu trabajo y por Dios.

—Ten cuidado de que tu tierra sea maldecida porque no diezmas. Tu diezmo se debe entregar en el lugar de tu tierra o producción. Donde tu recibes la lluvia de la palabra (Is. 55:10-11—dada por el ministro). Si esta tierra produce espinos y abrojos (quiere decir que no hay diezmo) para el que la riega (El ministro), será reprobada y está próxima a ser maldecida (He. 6:7-8). Honra tus barbas sacerdotales (1Co. 9:9-14; Gá. 6:6; Ro. 13:6-8)

—Quien da con alegría, demuestra que está haciendo su tesoro en los cielos y no en la tierra, que tiene su mirada puesta en las cosas de arriba y no en las terrenales, que espera siempre con ansia la bendición del Dios Todopoderoso.

—La duda a no creer que HaShem tiene ventanas en los cielos y que estas ventanas son abiertas cuando diezmamos, nos puede traer la ruina y aún la muerte (Mal 3:10; 2R. 7:2, 19-20)

 —Quiero además enseñar unos principios de bendición que aun el enemigo conoce y pone en práctica:

 —Un principio de Dios es primero darnos, para que lo adoremos y le sirvamos. Satanás lo sabía y por eso le ofrecía a Jesús darle primero los reinos del mundo para que lo adorara y le sirviera —Mt. 4:8-9; Lc. 4:5-7— David también vivió este principio, primero recibió todo de Dios y luego gracias a esa abundancia, lo adoraba y le servía dándole a Dios lo mejor (1Cr. 29:10-18). El profeta Joel también profetizó este principio, declarando primeramente la restitución y la abundancia que viene de parte de Dios, y luego… —Joel. 2:21-27:

“…Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de HaShem vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado...”; lo que nos lleva a concluir que primero Dios nos da, para que el único verdadero resultado de toda esta abundancia y bendición de Dios sea adorarle y alabarle en espíritu y en verdad.

—Otro principio es: Cuando estemos en la “sobreabundancia”, además del diezmo, QUINTEMOS DE LA GANANCIA Y JUNTEMOS EN UN DEPOSITO, para que cuando vengan los días de hambre y necesidad,  no perezcamos por el hambre o por la necesidad y no necesitemos de endeudarnos. (Gn. 41:33-36)

“¿Se complace HaShem tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de HaShem? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros”. (1S. 15:22).

El Diezmo hoy (Primera Parte)

lunes, 07 de septiembre del 2009 a las 04:19
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El Diezmo Hoy

Ahora pensemos, con más cordura acerca del diezmo dándole un contexto bíblico, para conocer las cinco diferentes coordenadas que las Sagradas Escrituras nos enseñan referentes al diezmo:

 Elohim (Dios), Leví, Iglesia, Sacerdocio y La Familia (o la persona que diezma — personal).

Y que aprenderemos acerca del dar y recibir por el diezmo.

—La coordenada de Elohim:

 —Lv. 27:30 “Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de HaShem es; es cosa dedicada a HaShem”.

—Lv. 27:32 “Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo será consagrado a HaShem”.

—Dt. 26:12 “Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, darás también al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus aldeas, y se saciarán”.

—Dt. 26:13 “Y dirás delante de HaShem tu Dios: He sacado lo consagrado de mi casa, y también lo he dado al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, conforme a todo lo que me has mandado; no he transgredido tus mandamientos, ni me he olvidado de ellos”.

—2Cr. 31:6 “También los hijos de Israel y de Judá, que habitaban en las ciudades de Judá, dieron del mismo modo los diezmos de las vacas y de las ovejas; y trajeron los diezmos de lo santificado, de las cosas que habían prometido a HaShem su Dios, y los depositaron en montones”.  

 La anterior información nos lleva a entender que el diezmo es algo que PERTENECE TOTALMENTE a Dios, es algo DEDICADO, CONSAGRADO y por consiguiente SANTIFICADO, porque es de Dios. Además de esto Dios declara algo fundamental y obligatorio:

—Dt. 14:22 “Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año”.

Aunque la orden de Dios es que indefectiblemente o ciertamente diezmemos (esto entre los creyentes se constituye en un tributo). Existe en la actualidad un conflicto entre diezmar o no diezmar. Para muchos no se diezma, porque no existe en la actualidad ni Templo en Jerusalén para llevar y entregar los diezmos, y para otros porque hoy no hay sacerdocio levítico que pueda recibir los diezmos.

Miremos lo que la Biblia nos dice acerca DEL LUGAR a donde debemos llevar y entregar nuestros diezmos:

—Dt. 12:4-6 “No haréis así a HaShem vuestro Dios, sino que el lugar que HaShem vuestro Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación, ése buscaréis, y allá iréisY allí llevaréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias, y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas…”.

—Dt. 12:11 “Y al lugar que HaShem vuestro Dios escogiere para poner en él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido de los votos que hubiereis prometido a HaShem”.

—Dt. 12:26 “Pero las cosas que hubieres consagrado, y tus votos, las tomarás, y vendrás con ellas al lugar que HaShem hubiere escogido…”.

—Neh. 10:35-39 “Y que cada año traeríamos a la casa de HaShem las primicias de nuestra tierra, y las primicias del fruto de todo árbol. Asimismo los primogénitos de nuestros hijos y de nuestros ganados, como está escrito en la ley; y que traeríamos los primogénitos de nuestras vacas y de nuestras ovejas a la casa de nuestro Dios, a los sacerdotes que ministran en la casa de nuestro Dios; que traeríamos también las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, y del vino y del aceite, para los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra para los levitas; y que los levitas recibirían las décimas de nuestras labores en todas las ciudades; y que estaría el sacerdote hijo de Aarón con los levitas, cuando los levitas recibiesen el diezmo; y que los levitas llevarían el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cámaras de la casa del tesoro

Porque a las cámaras del tesoro han de llevar los hijos de Israel y los hijos de Leví la ofrenda del grano, del vino y del aceite; y allí estarán los utensilios del santuario, y los sacerdotes que ministran, los porteros y los cantores; y no abandonaremos la casa de nuestro Dios.”

—Neh. 13:4-5 “Y antes de esto el sacerdote Eliasib, siendo jefe de la cámara de la casa de nuestro Dios, había emparentado con Tobías, y le había hecho una gran cámara, en la cual guardaban antes las ofrendas, el incienso, los utensilios, el diezmo del grano, del vino y del aceite, que estaba mandado dar a los levitas, a los cantores y a los porteros, y la ofrenda de los sacerdotes”.

—Neh. 13:9-12 “…Y dije que limpiasen las cámaras, e hice volver allí los utensilios de la casa de Dios, las ofrendas y el incienso. Encontré asimismo que las porciones para los levitas no les habían sido dadas, y que los levitas y cantores que hacían el servicio habían huido cada uno a su heredad. 

Entonces reprendí a los oficiales, y dije: ¿Por qué está la casa de Dios abandonada? Y los reuní y los puse en sus puestos. 

Y todo Judá trajo el diezmo del grano, del vino y del aceite, a los almacenes”.

—Mal. 3:10 “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice HaShem de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”.

La anterior información nos lleva a entender que el diezmo debía ser llevado a Jerusalén, entregado al alfolí y guardado en las cámaras de la Casa de Dios.

Hoy no existe Templo en Jerusalén, para llevar los diezmos; por consiguiente los levitas no ejercen su ministerio y no pueden recibir los diezmos. Pero la tierra sigue produciendo, nuestras manos siguen trabajando, y el diezmo de la tierra y del producto del trabajo sigue siendo de Dios, y Dios ordena sobre lo que le pertenece, lo ofrecido, lo consagrado, lo dedicado y lo santificado (LOS DIEZMOS) ¿entonces, que camino debemos tomar para llevar, traer y entregar nuestros diezmos?

Que más dice la Biblia:

 —Jesús dijo: “He aquí vuestra casa os es dejada desierta”. (Mt. 23:38; Lc. 13:35)

—Mt. 24:1-2 “Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo

Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada”. (Mr. 13:1-2)

—Lc. 21:5-6 “Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ‘ofrendas votivas’, dijo: En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida”.

—Jn. 4:19-24 “Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorarJesús le dijo: MUJER, CRÉEME, QUE LA HORA VIENE CUANDO NI EN ESTE MONTE NI EN JERUSALÉN ADORARÉIS AL PADREVosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.  Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adorenDios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”. 

—Ez. 11:16 “Por tanto, di: Así ha dicho HaShem el Señor: Aunque les he arrojado lejos entre las naciones, y les he esparcido por las tierras, con todo eso LES SERÉ POR UN PEQUEÑO SANTUARIO en las tierras adonde lleguen”.

 Lo que ha sido declarado anteriormente por las Sagradas Escrituras, nos confirma con certeza que aunque la Casa de Dios en Jerusalén quedaría desierta, derribada y destruida; sin Templo, esto no abroga el mandamiento de diezmar (Dt. 14:22). Esta información nos lleva a entender que Dios no está buscando primeramente diezmadores, sino verdaderos adoradores que lo adoren en espíritu y en verdad. Ya no importa por el momento el lugar de adoración, ya que Dios lo había profetizado con anterioridad por el profeta Ezequiel: “…Así ha dicho HaShem el Señor: Aunque les he arrojado lejos entre las naciones, y les he esparcido por las tierras, con todo eso LES SERÉ POR UN PEQUEÑO SANTUARIO en las tierras adonde lleguen (Ez. 11:16).

Lo que significa es: Hoy en muchos lugares, hasta que se restaure el Templo de Nuestro Dios en Jerusalén, Dios “NOS ES” por “SANTUARIO”, en nuestras tierras donde habitamos, y es allí en ese LUGAR donde los verdaderos adoradores demuestran con sus diezmos la obediencia a diezmar. 

Ahora muchos podrán decir para no diezmar…pero, es que hoy no hay ni levitas ni sacerdotes que ejerzan la autoridad ministerial y sacerdotal, para que reciban los diezmos de nuestro Dios.

Miremos con detenimiento la coordenada de Leví. Que dice la Biblia:

 —La coordenada de Leví:

—Lv. 18:21 “Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión”.

—Nm. 18:24-26 “Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a HaShem en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad. 

Y habló HaShem a Moisés, diciendo:  Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a HaShem el diezmo de los diezmos”.

—Dt. 12:19 “Ten cuidado de no desamparar al levita en todos tus días sobre la tierra”. 

—Dt. 14:27-29 “Y no desampararás al levita que habitare en tus poblaciones; porque no tiene parte ni heredad contigo. Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades. Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que HaShem tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren”.

—Dt. 26:12-13 “Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, darás también al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus aldeas, y se saciarán. Y dirás delante de HaShem tu Dios: He sacado lo consagrado de mi casa, y también lo he dado al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, conforme a todo lo que me has mandado; no he transgredido tus mandamientos, ni me he olvidado de ellos”.

—Neh. 10:37-38 “…Que traeríamos también las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, y del vino y del aceite, para los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra para los levitas; y que los levitas recibirían las décimas de nuestras labores en todas las ciudades; y que estaría el sacerdote hijo de Aarón con los levitas, cuando los levitas recibiesen el diezmo; y que los levitas llevarían el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cámaras de la casa del tesoro”. 

—Neh. 12:44-47 “En aquel día fueron puestos varones sobre las cámaras de los tesoros, de las ofrendas, de las primicias y de los diezmos, para recoger en ellas, de los ejidos de las ciudades, las porciones legales para los sacerdotes y levitas; porque era grande el gozo de Judá con respecto a los sacerdotes y levitas que servían. Y habían cumplido el servicio de su Dios, y el servicio de la expiación, como también los cantores y los porteros, conforme al estatuto de David y de Salomón su hijo.  Porque desde el tiempo de David y de Asaf, ya de antiguo, había un director de cantores para los cánticos y alabanzas y acción de gracias a Dios. Y todo Israel en días de Zorobabel y en días de Nehemías daba alimentos a los cantores y a los porteros, cada cosa en su día; consagraban asimismo sus porciones a los levitas, y los levitas consagraban parte a los hijos de Aarón”.

—Neh. 13:5 “…Y le había hecho una gran cámara, en la cual guardaban antes las ofrendas, el incienso, los utensilios, el diezmo del grano, del vino y del aceite, que estaba mandado dar a los levitas, a los cantores y a los porteros, y la ofrenda de los sacerdotes”. 

Lo que ha sido declarado anteriormente por las Sagradas Escrituras, nos confirma con certeza que el diezmo de Dios, el mismo Dios se lo había dado por heredad a los levitas por su ministerio y servicio ministerial en la casa de Dios. Hoy no existe Templo de Nuestro Dios en Jerusalén, y muchos por esto declaran que tampoco hay levitas. Pero, si Dios dijo que “NOS SERÍA POR SANTUARIO” en la tierra donde estamos, ¿Entonces, quién administraría y ministraría las cosas “sagradas”?

Los únicos llamados para este servicio son los “levitas”, por consiguiente hoy DEBEN EXISTIR “LEVITAS” que atiendan al servicio ministerial en estos lugares; aunque no pertenezcan al linaje de LEVÍ (Aarón).

¿Cómo se lograría levantar nuevamente este Ministerio?

Miremos lo siguiente, establecido en Jesús. Siendo Cristo de la Tribu de Judá, recibe su sacerdocio según el orden de Melquizedec, nosotros siendo de Cristo, recibimos nuestro ministerio de la misma orden de Cristo. El Ministerio de “levitas” hoy, lo ejercen en la “IGLESIA” los ministros constituidos por Cristo, y establecidos por Dios bajo su autoridad. Miremos que dice la Biblia acerca de este ministerio en la IGLESIA:

—La coordenada de la Iglesia:

 —Gn. 14:18-20 “Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo”. 

—Sal. 110:4: “Juró HaShem, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquizedec”.

—He. 5:5-10 “Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo:  Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy.  Como también dice en otro lugar:  Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquizedec. Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen; y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquizedec”. 

—He. 6:10-20 “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aúnPero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas. Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesaPorque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación. Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquizedec”.

—He. 7:1-28 “Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín. Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham. Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesasY por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquizedec le salió al encuentroSi, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquizedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón? Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley; y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar.  Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio. Y esto es aun más manifiesto, si a semejanza de Melquizedec se levanta un sacerdote distinto, no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible. Pues se da testimonio de él:  Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquizedec... Y esto no fue hecho sin juramento; porque los otros ciertamente sin juramento fueron hechos sacerdotes; pero éste, con el juramento del que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá:  Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquizedec. Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto.  Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos...  Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre”. 

—Ef. 4:7-12 “Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. 

Por lo cual dice:  Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.  Y Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo…”.

—1Co. 12:28 “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas”. 

—1Co. 9:6-14 “¿O sólo yo y Bernabé no tenemos derecho de no trabajar?  ¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño? ¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley?  Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del frutoSi nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”.

—Ro. 13:1-7 “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidasDe modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia.  Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismoPagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra”.

Todo lo que ha sido declarado anteriormente por las Sagradas Escrituras, nos confirma entonces que hoy existen “levitas” establecidos ministerialmente en la Iglesia; no, porque pertenezcan al linaje de LEVÍ (Aarón) y que hayan sido establecidos por pacto y mandamiento; sino, porque estos ministros también han salido de los lomos de Abraham conforme a la promesa: “Te he puesto por padre de muchas gentes…en tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra…” (Gn. 17:5; 22:18 – Ro. 4:17).

Estos ministros establecidos por la promesa, y gracias al juramento que Dios estableció con Cristo como sumo sacerdote según el orden de Melquizedec. Este sacerdocio inmutable constituye como ministros a hombres, establecidos por la promesa, la fe y el juramento; ministros con llamamiento santo, para el servicio de la obra del ministerio (Ef. 4:11-12).

Existen además varias analogías fundamentales, dadas por las palabras “Ministro y Ministerio” usadas en hebreo y en griego, que nos llevan hacia una relación y un vínculo sacerdotal tan fuerte entre el ministerio levítico y el ministerio apostólico de la Iglesia. El Ministerio fundado por Cristo como sumo sacerdote, constituyendo ministros para la obra del ministerio (Ef. 2:20-22; 4:11-12). Las palabras usadas con más frecuencia son: 

  1. —En hebreo “SHARÁT” = (atender en… servicio, servil — en adoración) Administrar, criado, ministro, ministerio, ministrar, servidor, servir, sirviente. —2Cr. 29:11; Esd. 7:24; 8:17; Sal. 103:21; 104:4; Is. 61:6; Jer. 33:21; Ez. 45:4; Jl. 1:13; 2:17—
  2. —En hebreo “ABODÁ” = (trabajo… como celebración, culto, adoración) Labranza, ministerio, ministrar, obra, oficio, servicio, servidumbre, servir, siervo, tarea. —Nm. 3:7; 4:27, 33; 7:5, 7, 8; 8:11, 19, 22, 24-26; 18:6, 21, 31; 1Cr. 6:48; 9:13, 19, 28; 23:24, 26 , 28, 32, 24:3, 19; 25:1, 6; 28:13, 21; 2Cr. 31:16; 35:2, 15; Esd. 8:20—
  3. —En griego “DIÁKONOS” = (servidor… hacer el mandado, ayuda) Maestro, Pastor, diacono, anciano, ministro, servidor, sirviente. —Mt. 20:26; Mr. 9:35; 10:43; Jn. 12:26; Ro. 13:4; 1Co. 3:5; 2Co. 3:6; 6:4; Ef. 3:7; 6:21; Col. 1:7, 23, 25; 4:7; 1Ti. 4:6—
  4. —En griego “LEITOURGÓS” = (servidor publico… alguien que se le tributa… funcionario del templo o del evangelio… adorador de Dios… benefactor del hombre… del linaje que sirve en la liturgia) Servidor, ministrador, ministro, servidor, sirviente. En esta palabra se manejan dos raíces griegas “laós” = (de nuestro pueblo – linaje, propio, descendiente… como de linaje sacerdotal) y “érgon” = (trabajar con esfuerzo, laborar) —Ro. 13:6; He. 1:7; 8:2—

Fundamentando un poco más este “Ministerio Levítico”, podemos encontrar varias analogías establecidas por Dios en las Sagradas Escrituras, que establecen una “continuidad” ministerial y sacerdotal para todos los tiempos:

—    La analogía “APOSTÓLICA” y “PROFETICA”, entre Cristo y Moisés en la Casa de Dios:

—He. 3:1-6: “Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús; el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios. Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo”.

—Dt. 18:15, 18: “Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará HaShem tu Dios; a él oiréisProfeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare”.

—Hch. 3:22-23: “Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo”.

—Lc. 7:16: “Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo”.

—Lc. 24:19: “Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo”.

—    La analogía “MINISTERIAL”, entre los ministros de la Iglesia (de Cristo) y los de Leví: 

1—Primero, el llamado de Leví al Ministerio:

—Nm. 8:19: “Y yo he dado en don los levitas a Aarón y a sus hijos de entre los hijos de Israel, para que ejerzan el ministerio de los hijos de Israel en el tabernáculo de reunión, y reconcilien a los hijos de Israel…”

—2Cr. 29:4-11: “E hizo venir los sacerdotes y levitas, y los reunió en la plaza oriental. Y les dijo: ¡Oidme, levitas! Santificaos ahora, y santificad la casa de HaShem el Dios de vuestros padresHijos míos, no os engañéis ahora, porque HaShem os ha escogido a vosotros para que estéis delante de él, y le sirváis, y seáis sus ministros, y le queméis incienso”.

—El futuro Ministerial de Leví, en todos los llamados a servir:

—Is. 61:6: “Y vosotros seréis llamados sacerdotes de HaShem, ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes”.

—Jer. 33:20-22: “Así ha dicho HaShem: Si pudiereis invalidar mi pacto con el día y mi pacto con la noche, de tal manera que no haya día ni noche a su tiempo, podrá también invalidarse mi pacto con mi siervo David, para que deje de tener hijo que reine sobre su trono, y mi pacto con los levitas y sacerdotes, mis ministros. Como no puede ser contado el ejército del cielo, ni la arena del mar se puede medir, así multiplicaré la descendencia de David mi siervo, y los levitas que me sirven.

2—Segundo, el llamado de los Ministros de Cristo en la Iglesia, los nuevos “levitas”:

—Ministerio de Cristo mucho mejor y mayor, que el ministerio de Leví:

—He. 8:1-6: “Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombrePorque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es necesario que también éste tenga algo que ofrecer.  Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte. Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas”. 

—La constitución del nuevo Ministerio de “Levitas”:

—Ef. 4:11-12: “Y Él (Cristo) mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo…”. 

—1Co. 12:28 “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas”.

—2Co. 6:1, 3-4: “Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios...No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado; antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios…”.

—Ro. 15:15-16: “Mas os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo”.

 —Ministros de Altar (Levitas) y Ministros del Evangelio (Apóstoles, Profetas, Maestros, Pastores, Evangelistas) —Los nuevos “levitas”—:

—1Co. 9:13-14: “¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan?

Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”.

—Los nuevos “levitas”, Ministros del Evangelio:

—Ef. 3:5-8: “…Misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: Que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder. A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo Dios”.

—Col. 1:25: “…De la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios…”.

—1Ti. 4:6: “Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido”.

—Los nuevos “levitas” y el Ministerio del Espíritu:

—2Co. 3:4-9: “Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Espíritu; porque la letra mata, mas el Espíritu vivifica.  Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del Espíritu?  Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación”.

—Los nuevos “levitas” y el Ministerio de la reconciliación:

—2Co 5:18: “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación…”

—Los nuevos “levitas”, un Ministerio con autoridad y reconocimiento:

—Ro. 13:1-7: “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas

De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. 

Porque los “magistrados”(1) no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo maloPor lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Pues por esto pagáis(2) también los tributos(3), porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. Pagad(4) a todos lo que debéis(5): al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra”.

En todos los textos tratados como analogía ministerial, encontramos que Cristo perfeccionó el sacerdocio y dio continuidad al ministerio levítico bajo otra plataforma establecida, que es la Iglesia (1Co. 12:27-28). Levantada como un mejor Santuario de Dios (Ef. 2:11-22).

Además, en lo declarado por el apóstol Pablo en su epístola a los Romanos (Ro. 13:1-7), encontramos ciertas palabras griegas que establecen con firmeza la autoridad ministerial establecida por Dios con los ministros como sus “SERVIDORES”; y que nos fundamentan con mas fuerza acerca de la autoridad ministerial para recibir los diezmos.

Comenzaremos con la palabra (1) “MAGISTRADO” = “ÁRJON” que significa = (primero en rango – principal, sacerdote, autoridad) —

(2) “PAGAIS” = “TELÉO” que significa = (terminar, concluir, completar, acabar, consumar, cumplir… con relación a asuntos de deudas pendientes) —

(3) “TRIBUTO” = “FÓROS” que significa = (carga… una carga impuesta… que se debe llevar… impuesto establecido por un Señor, un tributo) —

(4) “PAGAD” = “APODÍDOMI” viene de las raíces “apo” = (fuera, lejos, separado… con relación a uno — apartar de uno) y “dídomi” = (dar, entregar, ofrecer, repartir) — entonces “APODÍDOMI” significa = (pagar una deuda, entregar lo que se ha apartado, recompensar, regalar, honrar) —

(5) “DEBEÍS” = “OFEILÉ” que significa = (deuda, suma que se debe, una obligación — como un deber conyugal — un deber adquirido).

Todo lo expresado en las palabras anteriores nos llevan ha conciliar, que estos “magistrados” o “sacerdotes” o “levitas” o “ministros” constituidos y establecidos por Dios, son los que atienden continuamente al ministerio, y son los que llevan la espada; aunque no están para infundir temor, es bueno temer a la autoridad y estarles sujetos por causa de la conciencia. Por esto Dios manda: “Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra” (Ro. 13:7), …o al que diezmo, diezmo.

Creo, que está bien claro por las Sagradas Escrituras, que el único “tributo” establecido por Dios como una deuda consagrada a Dios, es el Diezmo — Lv. 27:30; Dt. 14:22 — y que se debe pagar cumplidamente en obediencia a su Palabra.

Diezmar es nuestra obligación y compromiso con Dios y con sus ministros. El diezmo establece una sociedad contractual entre nosotros y nuestro Dios, sociedad declarada sobre la producción de la tierra y la producción de nuestras manos (1Cr. 29:11-18). Sociedad que se hace efectiva por nuestra obediencia al cumplir con el Diezmo, y que demanda de Dios una total de bendición y protección para nuestras vidas (Mal. 3:10-12). Es por esto que entregar el Diezmo es cuidar del Sacerdocio y obtener gran bendición. Miremos que dice la Biblia, acerca de la coordenada del Sacerdocio:

—La coordenada del Sacerdocio:

—Gn. 14:18-20: “Entonces Melquizedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.” 

—Nm. 18:25-31: “Y habló HaShem a Moisés, diciendo: 

Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a HaShem el diezmo de los diezmosY se os contará vuestra ofrenda como grano de la era, y como producto del lagar.  Así ofreceréis también vosotros ofrenda a HaShem de todos vuestros diezmos que recibáis de los hijos de Israel; y daréis de ellos la ofrenda de HaShem al sacerdote Aarón. De todos vuestros dones ofreceréis toda ofrenda a HaShem; de todo lo mejor de ellos ofreceréis la porción que ha de ser consagrada. Y les dirás: Cuando ofreciereis lo mejor de ellos, será contado a los levitas como producto de la era, y como producto del lagar. Y lo comeréis en cualquier lugar, vosotros y vuestras familias; pues es vuestra remuneración por vuestro ministerio en el tabernáculo de reunión.”. 

—He. 7:1-10: “Porque este Melquizedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz…Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín. Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham. Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor.  Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive. Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquizedec le salió al encuentro”. 

 Todo lo expresado en las palabras anteriores nos explica la posición de Dios en relación con el sacerdocio.

Estos sacerdotes han sido constituidos por Dios COMO “MAYORES” PARA BENDECIR A LOS “MENORES”. Los Sacerdotes bendicen a los levitas, por esto Dios, obligó el diezmo que los levitas por orden de Dios deben ofrecer a sus sacerdotes (para honrar las barbas, para que el buen óleo, baje hasta el borde de las vestiduras —Sal. 133). Este diezmo dado a los sacerdotes tiene además la particularidad especial de ser la mejor ofrenda “mecida” y ofrecida a Dios, la porción que ha de ser consagrada a Dios. Es el diezmo de los diezmos. Es el diezmo que no permite que se contaminen las cosas santas de los hijos de Israel o de la iglesia. Es el diezmo que trae vida. Es parte de la remuneración por el ministerio sacerdotal (Nm. 18:26-32).

 Puede surgir nuevamente la pregunta ¿Dónde están esos sacerdotes hoy?

 —Ap. 1:5-6: “… Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre…”

—Ap. 5:9-10: “… Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”.

—1P. 2:4-5: “Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”. 

—1P.2:9: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable…”.

 Creo, que las Sagradas Escrituras son claras en lo referente al sacerdocio, Aarón y sus hijos por todas las generaciones tendrán el sacerdocio por derecho perpetuo (Ex. 29:9). Hoy la Casa de Dios en Jerusalén está desierta, derribada y destruida; sin Templo. El sacerdocio es un ministerio perpetuo, aunque hoy no lo puedan ejercer los descendientes de Aarón.

En la epístola a los Hebreos se explica acerca del sacerdocio inmutable de Cristo (He. 7:24), establecido por juramento. Para muchos esto se puede interpretar como el fin del sacerdocio de Aarón, pero la Escritura declara un cambio momentáneo de sacerdocio establecido en Cristo, como lo dice la epístola a lo Hebreos (He. 7:11-17):

 “Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquizedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón? Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley; y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar. Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio. Y esto es aun más manifiesto, si a semejanza de Melquizedec se levanta un sacerdote distinto,  no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible. Pues se da testimonio de Él:  Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquizedec”. 

 Digo, existe hoy un cambio momentáneo en el sacerdocio, porque no puede ser abrogada la orden sacerdotal y perpetua para Aarón y para su descendencia (Jer. 33:20-22). Pero, por la falta de Templo, y a causa de la veracidad y firmeza del ministerio sacerdotal establecido por Dios, implica que debe existir una “continuidad sacerdotal” para todos los tiempos, con el fin de seguir presentando ofrendas y sacrificios espirituales aceptables a Dios (1P. 2:5). El sacerdocio de Cristo ofrece esta “continuidad” constituyendo ministros con linaje sacerdotal (Ef. 4:11-12; 1P. 2:4-5, 9; Ap. 1:6; 5:9-10). Creo que todo lo anterior, hace que el sacerdocio establecido y constituido según la orden de Cristo, sea totalmente apto para recibir los diezmos de diezmos de los “nuevos levitas”.

 Ahora miremos por la Biblia , lo que dice la Escritura acerca de la coordenada de la Familia:

 —La coordenada de la Familia (o la persona que diezma — personal):

Continua, El Diezmo hoy (Segunda Parte)

El Diezmo

lunes, 07 de septiembre del 2009 a las 04:12
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El Diezmo

Una de mis más grandes inquietudes, y que ha causado polémicas eclesiásticas y familiares, es lo referente al diezmo. Soy pastor y se que el diezmo es sagrado, y que además es uno de los medios mas efectivos para tener las ventanas de los cielos abiertas y que sean derramadas sobre nosotros las bendiciones hasta que sobreabunde (Mal. 3:10).

Yo, reconozco que los diezmos para nuestros ministerios son fundamentales, porque nos sustentan en toda área de nuestra vida familiar y ministerial. Son una orden de Dios por nuestro servicio y para nuestro sostenimiento (Nm. 18:21; 1Co. 9:7-14)

Hoy hemos puesto el diezmo en nuestras iglesias como una de las principales doctrinas a obedecer, porque el diezmo es el ingreso principal de nuestros alfolíes dados por la congregación en la iglesia.

Haciendo un análisis concienzudo y sincero acerca del diezmo, encuentro como ministro mucha bendición para mí en el diezmo, y aún mas cuando mis ovejas lo entregan en obediencia; pero veo en la otra óptica, la de mis ovejas que diezman, que en un 80% de las que diezman no se ve esta bendición retribuida, no veo la prosperidad, no veo la alegría, no veo este efecto que debe producir el diezmo “…abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Mal. 3:10).

Y creo, que no debemos ser tan egoístas simplemente porque nosotros como ministros estamos recibiendo el ciento por ciento de la bendición del diezmo, ¿y nuestras ovejas que? Es Bueno enseñarles y explicarles todo lo referente al Diezmo.

Siempre he diezmado y siempre he robado a Dios (porque la escritura lo dice y no puede ser abrogada).

Lo primero, que debemos tener presente es QUE TODOS ROBAMOS A DIOS; ¿por qué? Porque la Escritura lo dice:

¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas”. Malaquías 3:8

Reconocer esto es fundamental, por esto dice: “…antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso…” (Ro. 3:4; Sal. 116:11; 1Jn. 1:6-8).

En mis momentos más difíciles he entrado en conflictos espirituales por lo que he vivido y han visto mis ojos referente al diezmo. Mi necesidad y la necesidad de mi familia. Los hijos me piden y algunas veces no les puedo corresponder a su necesidad (porque lo único que a veces he tenido es el diezmo) y les digo que ¡no!; cuando ellos ven que presento el diezmo, no veo en sus rostros la alegría ni el gozo, aunque en nuestra mente continué la esperanza de la bendición prometida por la Palabra de Dios. Y esto no solo me ha ocurrido a mí, sino a muchos de la congregación. Como ministro creo que el diezmo posee el ciento por ciento de efectividad de bendición de parte de Dios, ¿entonces que es lo que está ocurriendo?

Se ha dicho que el diezmo a muchos enriquece, a otros empobrece, se dice que es obligado solo para Ley, se dice que cobrar diezmos es un robo, se dice que hoy existen muchos hombres de Dios enriquecidos por los diezmos, etc. Etc. Pero, de todo esto ¿que es la verdad?

La Biblia nos dice que el diezmo es una orden divina, para unos es el “dar” y para otros es “recibir”. En un 80% de los diezmadores que “dan” no se ven las bendiciones de “recibir” y mucho menos las riquezas de “sobreabundancia”. ¿Qué está afectando esta bendición? ¿Será el robo a Dios? ¿Será que Satanás llenó nuestro corazón (como el de Eva, el de Acán, y el de Ananías y Zafira), para que mintamos al Espíritu Santo y no demos lo prometido (Gn. Cap. 3; Jos. Cap. 7; Hch. 5:1-11)?

Analicemos con gran amplitud, toda esta temática referente al DIEZMO.

Existen diferentes palabras en hebreo y en griego que significan diezmo y la acción de diezmar. La palabra diezmo — diezmar— diezmos, aparece treinta y nueve veces en la Biblia: treinta y dos en el Antiguo Testamento y siete en el Nuevo Testamento.

En hebreo están:

  1. “ASÁR” que significa = (partir en décimas, porciones hasta diez) — viene del hebreo “ASARÁ” que significa = (diez, medida de diez, acumular hasta diez) — se refiere a: HACER PORCIONES DE DECIMAS, PARTIR EL DIEZMO EN DIEZ, ACUMULAR HASTA DIEZ —Gn. 28:22; Dt. 14:22; 26:12; 1S. 8:15, 17; Neh. 10:37-38.
  2. “MAASÉR” que significa = (diezmo) — viene del hebreo “ASÁR” — se refiere a: DAR, ALGO DEDICADO, QUE PERTENECE A, LLEVARLO, COMERLO, SACARLO, GUARDARLO, ENTREGARLO TODO, TRAERLO TODO —Gn. 14:20; Lv. 27:30-31; Nm. 18:21, 24, 26, 28; Dt. 12:6, 11; 14:23, 28; 26:12; 2Cr. 31:5, 6, 12; Neh. 10:37, 38; 12:44; 13:5, 12; Am. 4:4; Mal. 3:8, 10.
  3. “ASIRÍ” que significa = (décima parte) — viene del hebreo “ASARÁ” — se refiere a: TODO SERÁ CONSAGRADO —Lv. 27:32.

En griego están:

  1. “APODEKATÓO” que significa = (dar diezmo, deudor) — viene del griego “APO” que significa = (fuera, lejos, aparte — con relación a la persona que diezma) y también viene del griego “DEKATÓO” que significa = (diezmo, dar o tomar una décima) — se refiere a: ENTREGARLO TODO, TODO LO QUE ES APARTADO COMO DIEZMO —Mt. 23:23; Lc. 18:12.
  2. “DEKÁTE” que significa = (décimo — como porcentaje) — se refiere a: DAR, RECIBIR, PAGAR EL DIEZMO,   —He. 7:2, 4, 8, 9.
  3. “DEKATÓO” que significa = (diezmo, dar o tomar la décima parte) — se refiere a: TOMAR EL DIEZMO QUE LE PERTENECE  — He. 7:6.

Esta terminología referenciada, nos llevará a comprender todo aspecto y razón del diezmo.

Existe tanta información acerca del diezmo, como diferencias y opiniones. Unos dicen que se debe diezmar otros dicen que no. Unos que fue ordenado para la Ley y no para la Gracia. Otros que es un mandamiento para todos.

Para ordenar todas estas opiniones y diferencias. Creo que los maestros de las Sagradas Escrituras nos pueden enseñar acerca de esta temática del diezmo. Y como al principio el diezmo se establece como Ley en el Pacto Mosaico, creo que lo mejor para comenzar es conocer lo que un maestro de la Toráh experto en la Ley de Moisés, en la tradición y la cultura judía, nos enseñe la posición judía referente al diezmo.

El Doctor James Scott Trimm, de la Society for the Advancement of Nazarene Judaism. Hablando acerca del “EL DIEZMO DE YHWH”

—Dice el Doctor James Scott Trimm:

“Ahora, por primera vez me he sentido profundamente compelido a escribir sobre el tema del principio de la Toráh acerca del diezmo para establecer lo que en realidad dice la Toráh sobre tema del diezmo tanto para judíos como para no judíos.”

“Estoy un poco auto-conciente en cuanto a enseñar sobre este tema por causa del obvio conflicto de intereses. Sin embargo, si los maestros de Toráh no le enseñan al pueblo lo que enseña la Toráh sobre el principio del diezmo, entonces ¿quién lo hará? Añadiré que he sido un maestro de Toráh a tiempo completo por muchos años y esta es la primera vez que he enseñado sobre este tema con alguna profundidad. La razón por la que estoy escribiendo este artículo es que me han preguntado muy a menudo sobre el diezmo. Espero que este escrito conteste muchas de esas preguntas.”

EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA “DIEZMO”

—Explica el Doctor James Scott Trimm:

Simplemente significa una décima parte. La raíz de la palabra es “esér”, que es el ordinal femenino para el número “diez”. Un décimo se forma por medio de añadir la letra “mem” o el prefijo “m”. Así tenemos la palabra Ma-'AseR, que significa ‘del décimo’.”

“Una institución que deriva su sostén de los diezmos del pueblo se llama una organización eli-mosy-naria. El “eli” significa de Dios, y “mosy” significa diezmo más el adjetivo sufijo, “aria”. La “r” en “aria” asimila la “R” final de “Ma-ASeR”. Así la palabra significa simplemente un décimo.”

¿ES EL DIEZMO UN DÉCIMO DEL SUELDO NETO O UN DÉCIMO DEL SUELDO BRUTO?

—Responde el Doctor James Scott Trimm:

“A menudo me preguntan si el diezmo es del sueldo bruto o del neto. La respuesta es que el diezmo es del sueldo neto, no del sueldo bruto. Esto se hace evidente de lo que dice la Toráh concerniente al diezmo Mosaico:

 “Ciertamente diezmarás todo incremento de tu simiente, que tu campo produce año por año”.  (Dt. 14:22)

“Note que en el Diezmo Mosaico se pagaba solamente el décimo del “aumento” (e.d. el margen de ganancia) pero la semilla plantada (por encima) no estaba incluida, sólo el incremento se diezmaba. En otras palabras, el diezmo es del sueldo neto no del sueldo bruto.”

 ¿DEBEN DIEZMAR LOS NO-JUDÍOS?

—Responde el Doctor James Scott Trimm:

“Sí. La Toráh registra que Abraham diezmó (Gn. 14:18-20) antes de ser circuncidado (Gn. 17), para venir a ser el primer “judío” (estoy usando aquí la definición moderna y me refiero a un miembro de Am-Yisrael). Así que Abraham estaba solamente dentro del Pacto Noájico (Gen. 9) cuando diezmó en Génesis 14, demostrando que el diezmar no es una práctica restringida a los judíos.”

 EL DIEZMO MOSAICO

—Explica el Doctor James Scott Trimm:

“El concepto del Diezmo Mosaico (el Diezmo del Pacto Mosaico) es que Elohim e Israel son socios en la Tierra de Israel. El diezmo mosaico se paga de todo el producto de “La Tierra” (Lv. 27:30-31). Note que el diezmo Mosaico no se paga simplemente del producto de una “tierra” sino de “La Tierra”. “La Tierra” no es simplemente una referencia a una tierra en general sino a la Tierra prometida de Israel. Siendo que Elohim dio toda esa Tierra a Israel (Gn.15:18-21), Israel está obligado a pagar a Elohim el 10% del incremento por los productos tomados de Su Tierra (Lv. 27:30; Dt.14:22). El diezmo Mosaico por lo tanto aplica solamente a productos agrícolas y entonces solamente a lo que se toma de la Tierra de Israel.”

 “Hay en realidad dos diezmos en el Pacto Mosaico que estaban ligados al ciclo de siete años de la Tierra. El primer diezmo (Maserót) se paga cada año para el sostén de los Levitas (Lv.27:30; Nm.18:21), quienes a su vez daban un décimo del diezmo al Sumo Sacerdote (aparentemente para ser distribuido a los Sacerdotes Aharónicos (Nm.18:23-32). El segundo diezmo (Maasér Sheni) se convertía en dinero y se usaba para hacer una peregrinación personal a Jerusalem. El “peregrino” podía gastar este dinero como él quisiera en la peregrinación pero se esperaba de él que proveyera para el Levita también cuando llegara, y cualquier remanente se le daba a los Levitas (Dt.14:22-27). Cada tercer año sin embargo, el que diezmaba se quedaba en su casa y usaba este segundo diezmo para alimentar a los necesitados y a los levitas locales (Dt. 14:28-29). Así que el itinerario del diezmo Mosaico iba como sigue:

Año 1: Primer Diezmo: Levitas; Segundo Diezmo: Peregrinaje y Levitas

Año 2: Primer Diezmo: Levitas; Segundo Diezmo: Peregrinaje y Levitas

Año 3: Primer Diezmo: Levitas; Segundo Diezmo: Para el necesitado y los levitas

Año 4: Primer Diezmo: Levitas; Segundo Diezmo: Peregrinaje y Levitas

Año 5: Primer Diezmo: Levitas; Segundo Diezmo: Peregrinaje y Levitas

Año 6: Primer Diezmo: Levitas; Segundo Diezmo: Para el necesitado y los levitas

Año 7: El Sábado de la tierra, sólo el primer diezmo se pagaba de cualquier cosecha voluntaria y de otros productos no plantados.

— El primer diezmo sólo se podía convertir en dinero por medio de pagar una penalidad de 20% (Lv. 27:31), sin embargo el segundo diezmo generalmente se convertía en dinero como cuestión de hecho (Dt. 14:25) —”

¿POR QUÉ LOS LEVITAS RECIBÍAN EL DIEZMO MOSAICO?

—Responde el Doctor James Scott Trimm:

“Esto era así para que los levitas pudieran dedicarse a un estudio de la Toráh a tiempo completo (2Cr. 31:4-5), para que a su vez pudieran enseñar la Toráh al pueblo de Israel (Dt. 14:22-23; Ez. 44:23-24).”

EL DIEZMO DE ABRAHAM

—Explica el Doctor James Scott Trimm:

“Ahora, habiendo cubierto el Diezmo Mosaico, quiero discutir el diezmo de Abraham. El principio de diezmar no se originó en el Pacto Mosaico. Abraham diezmó en Génesis 14 mucho antes de que se entrara al Pacto Mosaico (y hasta antes del Pacto Abrahámico). Examinemos Gen. 14 y veamos lo que nos dice la Toráh sobre el diezmo pre-Mosaico:

“Y Melkizedek rey de Salem trajo pan y vino; y él era el sacerdote del Dios Altísimo. Y lo bendijo, y dijo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, poseedor de cielo y tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que ha entregado a tus enemigos en tu mano. Y él le dio el diezmo de todo. (Gn. 14:18-20)”

¿Quién era este Melkizedek y por qué Abraham le pagó el diezmo a él?

La respuesta se encuentra en el Libro Yashér (vea Jos. 10:13; 2S. 1:18), conocido también como el Midrásh Séfer HaYashér. El Libro de Yashér contiene este mismo relato pero con una importante información adicional:

“Y Adonizédek rey de Jerusalem, el mismo Shem, salió con sus hombres para encontrar a Abram y a su gente, con pan y vino, y se quedaron juntos en el valle de Mélekh. Y Adonizédek bendijo a Abram, y Abram le dio un décimo de todo lo que había traído del despojo de sus enemigos, porque Adonizédek era sacerdote delante de Dios. (Yashér 16:11-12)”

Ahora bien, según el Libro de Yashér Abraham pagó diezmo a Melkizedek (o Adonizédek) porque él era un “sacerdote”. ¿Cómo es que a Melkizedek se le llama “sacerdote”? Aunque Melkizedek no era Levita (aun no había ningún levita), tenemos una pista en Yashér en cuanto a por qué se le llama “sacerdote”. Yashér revela la identidad de Melkizedek diciendo “que era Shem” (esta identidad de Melkizedek se registra también en el Talmud en b.Ned. 32).

Ahora, esto es muy importante porque el Libro de Yashér también registra el hecho de que Shem había sido el maestro de Toráh de Abraham:

 “Y cuando Abram salió de la cueva, fue donde Nóaj y su hijo Shem, y se quedó con ellos para aprender la instrucción de Yhwh y sus caminos, y nadie sabia dónde estaba Abram, y Abram le sirvió a Nóaj y a Shem su hijo por mucho tiempo.

Y Abram estuvo en la casa de Nóaj treinta y nueve años, y Abram conoció a Yhwh desde los tres años de edad, y caminó en los caminos de Yhwh hasta el día de su muerte, como le habían enseñado Nóaj y su hijo Shem. (Yashér 9:5-6)”

 (Si usted hizo la “matemática bíblica” encontrará que Noé y Shem murieron DESPUÉS que nació Abraham, un punto que sorprende a algunas personas).

Note, que a diferencia del diezmo Mosaico, el diezmo de Abraham en Gen 14 no se hizo del producto agrícola sino de los “despojos de sus enemigos” (Yashér 16:12; Hebreos 7:4)

Así que Abraham pagó el diezmo a Shem porque Shem había sido su maestro personal de Toráh.”

EL DIEZMO DE JACOB

—Explica el Doctor James Scott Trimm:

“Otro ejemplo del diezmo pre-Mosaico es el voto que hizo Jacob para diezmar diciendo a Elohim “y de todo lo que me des te daré el décimo a ti” (Gn. 28:22). Note que Jacob diezmaba de todo lo que Elohim le había dado y no simplemente del producto agrícola. De hecho, Jacob hasta diezmó de sus hijos. En el Midrásh Rabá 70:7-8, página 640; hay una importante historia relacionada con el diezmo de Jacob contada por Rabí Joshua de Sikaan en nombre de su maestro Rabí Levi:

“Cierto Curteano (Samaritano) trató de entrampar a Rabí Meir en una pregunta sobre el voto de Jacob a HaShem de darle ‘diezmo de todo’.”

“…Ustedes los judíos enseñan que Jacob dio un décimo de todo a HaShem; pero Jacob tuvo doce hijos; Jacob también dijo, ‘Efraim y Manaséh son míos’. Eso hace catorce hijos de Jacob, pero Jacob dio sólo un hijo a HaShem y ese fue ‘Leví’” dijo el Curteano, implicando que Jacob el judío había roto su voto a HaShem. “¿Cómo, continuó el Curteano, puede solamente uno de 14 hijos reconciliarse con un diezmo de catorce hijos?”

Rabí Meir replicó: “¿Cuántas matriarcas de los hijos de Jacob había?”

“Cuatro”, contestó el Curteano, “Leah, Rakhel, Bilhah y Zilpah”.

“Cierto”, respondió Rabí Meir. “¿Entonces, cuántos fueron santificados por Pid-yón-ha Bén o la Redención del Primogénito?”

“Cuatro”, respondió el Curteano.

“Cierto”, respondió Rabí Meir. “Y lo que se ha redimido como santo no necesita santificarse otra vez. Por lo tanto, como había cuatro hijos primogénitos santificados por la redención del primogénito, no necesitaban ser santificados por el diezmo de los hijos de Jacob.”

“De ahí que Leví, que no era el primogénito de Leah; fue dado por Jacob de sus restantes nueve hijos: Jacob dio más de un noveno, dio un décimo de sus hijos, logrando así cumplir su voto de dar ‘un décimo de todo’.”

El apartamiento de Leví, un décimo de los hijos de Jacob, fue para proveer una tribu de maestros de Toráh a tiempo completo (como se mostró más arriba) en la tribu Levítica.”

UN DERÁSH DE CONCLUSIÓN

—Concluye el Doctor James Scott Trimm:

“Ahora hagamos un midrásh sobre estas cosas. Si aplicamos la cuarta ley de Hilel (edificando un padre de dos o más textos) vemos que emerge un principio general de la Toráh a medida que examinemos el Diezmo Mosaico, el Diezmo de Abraham y el Diezmo de Jacob. Estos pasajes señalan hacia un principio general de la Toráh por el cual YHWH provee maestros de Toráh mediante el diezmo de su pueblo y por el cual los maestros de la Toráh de YHWH se sostienen por los diezmos de aquellos que se benefician de su enseñanza.”

 “Si usted es judío, reside en la Tierra de Israel y cosecha productos de la Tierra, entonces a usted la Toráh le requiere pagar el Diezmo Mosaico como se describe arriba a los maestros Levitas de la Toráh.”

“Si usted no es judío o no cosecha productos en la Tierra de Israel entonces usted debe seguir el principio de la Toráh de sostener a sus maestros de Toráh mediante sus diezmos a YHWH”.

(c) 2003 James Scott Trimm Se concede permiso de copiar este material mientras no se altere el texto incluyendo la información de contacto:

 Society for the Advancement of Nazarene Judaism

Box 471; Hurst, TX 76053

(817) 284-7039

sanj@nazarene.net

http://www.nazarene.net

Creo por lo anterior, que el problema no es de Ley o de Gracia, sino de un mal entendimiento, o por nuestra dureza y desobediencia a la Santa Palabra de Dios.

Continuaremos este estudio del Diezmo, con el mensaje 'El Diezmo hoy (Primera Parte)

 

Primicias, diezmos y siembras

lunes, 07 de septiembre del 2009 a las 03:56
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PRIMICIAS, DIEZMOS Y SIEMBRAS

El anhelo material de todo ser humano está motivado por el culmen de la “PROSPERIDAD”. Este es un tema para muchos de profundo interés, y que para alcanzarlo es fundamental y necesario caminar los cuatro escalones que nos llevan a la cumbre del éxito y la prosperidad.

 Israel después de haber sido liberado de la esclavitud, Dios le entregó los medios necesarios para llevarlos a la prosperidad prometida, mas ellos fueron rebeldes y no alcanzaron tal bendición. Dios le enseñó a Moisés los cuatro escalones del éxito y la prosperidad, pero ellos solo fueron impactados por un solo escalón, que  es el escalón de las Ofrendas Consagradas a Dios —Primicias y Diezmos—, un escalón donde nos mostramos como prósperos y bendecidos. Israel se gozó ofreciendo estas ofrendas a Dios, pero descuidó los otros tres escalones.

Por esto Dios en su deseo, de que sus promesas de prosperidad se hicieran efectivas, reafirmó el liderazgo de Josué fundamentándolo con mas fuerza en los otros tres escalones, sin dejar de cumplir el cuarto escalón —el escalón de las Ofrendas Consagradas a Dios— Algo que Josué aprendió con lagrimas y turbación por la maldición de haber desobedecido y robado a Dios (Jos. 6:19; 7:10-12, 18-26). Josué fue victorioso al escalar los cuatro escalones que nos llevan a lograr la prosperidad, que son los siguientes:

 1—La Palabra —Debe estar en nuestra boca, meditarla de día y de noche sin apartarnos de ella ni a diestra ni a siniestra, y guardarla con todo temor en nuestro corazón (Jos. 1:8)

2—La Obediencia —Cuidar y hacer lo que la Palabra de Dios nos manda (Jos. 1:7)

3—El Esfuerzo y La Valentía —En cumplir todo lo que Dios nos ordena en su Palabra (Jos. 1:6, 7, 9)

4—Las Ofrendas Consagradas —Primicias y Diezmos—  Entregarlas como una ofrenda de honra a Dios, es nuestro ofrecimiento sagrado de lo que le pertenece a Dios y no a nosotros (Dt. 26:1-19)

Para hablar de la posición de Dios como Señor y dueño de todo, y hacer referencia en todo aspecto a la relación con su ECONOMÍA. Es bueno establecer nuestra posición como “MAYORDOMOS”.

Nos gusta que nos hablen y nos prediquen acerca de la “PROSPERIDAD”, pero debemos escudriñar con total transparencia lo que la Palabra de Dios nos dice, y tener una posición clara y firme de nuestra obligación para con Dios, nuestra familia y la iglesia en asuntos de “MAYORDOMÍA”, así podremos ser verdaderamente prosperados como Dios quiere.

 Lo primero que debemos entender y tener totalmente claro, es que Dios es el dueño de todo:

“De HaShem es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan”. (Sal. 24:1; 1Co. 10:26)

“Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados. Conozco a todas las aves de los montes, y todo lo que se mueve en los campos me pertenece. Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y su plenitud”. (Sal. 50:10-12)

“La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es; pues vosotros forasteros y extranjeros sois para conmigo”. (Lv. 25:23)

El Comienzo de la Mayordomía

En el principio Dios puso al hombre como mayordomo del Jardín del Edén:

 “Y HaShem Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado...Tomó, pues, HaShem Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. (Gn. 2:8, 15) 

 Esta posición de Adán, espiritualmente nos representa y enseña la posición actual que todo hijo de Dios debe asumir para con Dios, la tierra y su labor. Todo esto es simplemente el PRINCIPIO DE LA SIEMBRA. Jesús mismo lo expresó espiritualmente con la Parábola del Sembrador (Mt. 13:1-32), enseñando para nuestras vidas los principios fundamentales de la siembra. La Biblia nos dice:

—“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.” (Gá. 6:7-8)

—“Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno...Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.” (Gn. 1:11-12, 29)

—“Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come…” (Is. 55:10) 

—“Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.” (2Co. 9:10-11)

—“Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.” (2Co. 9:6)  

Lo primero que Dios establece en nuestras vidas, para que llevemos fruto es la “siembra”. La siembra de nuestra simiente, nos produce hijos. La siembra de la semilla en nuestra tierra, nos produce alimento. La siembra de nuestra ofrenda de agradecimiento por los frutos recibidos (de nuestra labor), nos produce la bendición de Dios.

¿Qué es una siembra?

Es la acción de plantar una semilla en una tierra, con la esperanza de que la tierra produzca el fruto de la siembra, y poder recoger nuevamente la semilla y el producido de esta, que es la cosecha multiplicada maravillosamente por Dios. (Is. 55:10; Gn. 26:12)

Cuando se siembra (semilla, simiente de hombre o de animal) y se logra el primer fruto o nuevo fruto, se establece un vinculo de agradecimiento y honra a Dios por el primer fruto, llamado la ofrenda de Primicia. La Primicia es el reconocimiento que hacemos a Dios como Señor y Dueño de la tierra, de los animales y de los hombres, y esta demostración de la “propiedad de Dios” se hace entregándole el primer fruto de lo que le pertenece a Él, y que nos confiere nosotros como nuestro Dador, en agradecimiento por sus Dones. Cumplida esta ofrenda estamos estableciendo con Dios una relación de consagración de nuestros frutos, para lograr la bendición de nuestra siega. Esto nos garantiza mantener una producción firme y estable para nuestras siembras.

Confirmado el bien del primer fruto o la Primicia, es de aquí en adelante donde se establece una relación contractual con Dios como Señor, Dueño y Dador de todo, y nosotros como sus sembradores. Siendo reconocido el “Primer fruto” (La Primicia), podemos tener la certeza de que Dios nos ha conferido el privilegio de ser sus mayordomos y beneficiarios de toda su tierra y su plenitud.

Esta relación contractual conlleva a otro compromiso de la siembra que tiene que ver con la abundancia y la producción constante de la tierra; esto es lo que conocemos como la siega o la cosecha (sea de semilla o de simiente de ganado). Este compromiso es llamado la ofrenda del Diezmo. Y se refiere, a que Dios como Señor, Dueño y Dador de todo, nos exige de todo lo producido de la siembra, la “Décima parte” de la ganancia, que es el Diezmo. Este Diezmo, es una ofrenda de consagración por la bendición que Él mismo ha dado a nuestra semilla o simiente sembrada, para lograr esa gran cosecha.

Existen espiritualmente varios tipos de siembra u ofrenda:

La Siembra (Jn. 4:36-37; 1Co. 9:11; 2Co. 9:6-10; Gá. 6:7-8)

La Primicia (Ex. 23:16, 19; 22:29-30; Nm. 18:12-13, 15-17; Dt. 26:2, 10; Pr. 3:9; 2Cr. 31:5; Neh. 10:35-37; Ez. 44:30; 48:14)

El Diezmo (Lv. 27:30-32; Nm. 18:21-28; Dt. 12:6, 11, 17; 14:22-29; 26:12; 2Cr. 31:5-6; Neh. 10:37-38; Mal. 3:8-10; Mt. 23:23)

Ahora, entremos a hablar con más detenimiento acerca de cada una de estas ofrendas:

La Siembra (espiritualmente): Es toda ofrenda que se siembra como semilla, con el fin de esperar una gran cosecha. La siembra establece en nuestras vidas un compromiso de acción y fe. Un esfuerzo de nuestra labor y trabajo. Y una esperanza de una buena siega, de una gran cosecha.

Existen espiritualmente cinco agentes fundamentales de la siembra:

1—Colaboradores de Dios (Los Sembradores, Los que Cuidan y Riegan, Los que Cosechan) —Mt. 13:3-4; 1Co. 3:5-9; Jn. 4:36-38; Stg. 5:4

2—La Semilla (La Buena Semilla, La Mala Semilla) —Mt. 13:24-27

3—La Tierra (La Buena Tierra, La Mala Tierra) —Gn. 3:17-19; Nm. 35:33-34 (1Jn. 3:14-18); Dt. 11:10-18; 21:22-23; 26:1-3, 13-15; 28:1-5, 8, 11, 15-18, 23; Mal. 4:6; Mt. 13:5-9; Mr. 4:4-9; Lc. 8:5-8, 15; 13:6-7; He. 6:7-8

4—Los Enemigos de la Siembra (Los que siembran mala semilla, Los que se comen la semilla, Los Espinos, La Plaga  y La Cizaña, Las Aves de los cielos <el malo>, Los pedregales, El Sol, La Falta de Raíz <los fundamentos>, La Aflicción, La Persecución, El Afán de este siglo, El Engaño de las riquezas, Los Placeres de la vida, El Sueño, El Viento y las Nubes, y Los que Entierran el Talento) —Mt. 13:4-7, 18-22; 25-30; 25:24-30; Mr. 4:4-7; Lc. 8:5-14; Ec. 11:4; 2Co. 9:10

5—Dios que da el crecimiento (Bendición, lluvia y cuidado): En esta posición de Dios encontramos cinco aspectos fundamentales para lograr una buena siembra:

1— Dios nos da la buena tierra y nos garantiza su bendición. (Dt. 8:7-10; 11:10-15)

2— Dios nos da la Buena Semilla. (Gn. 1:11-12, 29; Is. 55:10; 2Co. 9:10-11)

3— Dios ha dado la orden a la tierra para producir abundantemente. (Gn. 1:11-12; He. 6:7)

4— Dios nos abre su buen tesoro, los cielos. (Lv. 26:4-5; Dt. 11:14; 28:11-12; Mal. 3:10)

5— Dios nos cuida y nos bendice. (Job 1:10; Pr. 10:22; 1Cr. 29:12)

Unido al tipo de siembra, se establece el aspecto contractual entre Dios y el Sembrador; contrato fundamental para recoger una gran cosecha. Esta relación contractual se establece en dos direcciones:

 —Pacto

—Voto

El Pacto en hebreo es “BERÏT” que significa = (Pacto, Alianza, Promesa, Convenio, Contrato). El sentido primordial de esta palabra es “cortar por mitad”, y se refiere a crear o establecer algo, que cortado por la mitad crea una alianza entre las dos partes, con responsabilidades específicas para cada parte. Es una palabra fuerte, determinante y cortante en su acción. Por esto está demostrado por todas las Sagradas Escrituras que el único Fiel y Digno para establecer pactos es Dios, ya que después de hecho el pacto (cortado por mitad) no se puede volver a unir (queriendo decir con esto, que  cada parte contractual se debe responsabilizar por su parte sin quebrantarla), dándole a esta palabra una connotación de perpetuidad y firmeza, que no se puede invalidar como lo ha demostrado Dios, en sus pactos (Gn. 9:9-17; 15:8-18; 17:2-14; Ex. 31:16-17; Nm. 25:11-13; Jue. 2:1; Jer. 33:20-22; Ez. 16:59-60). Por esto cuando se establece un PACTO, es una relación de alianza entre dos partes que se establece para siempre, esto indica que el hombre por su inferioridad no está capacitado para hacer pactos con Dios (Ec. 5:2).

El Pacto que los hombres concertaban para no invalidarse, se establecía con “JURAMENTO” (Gn. 26:28-31) dando uso a dos palabras hebreas que son: 1— “ALÁ” = (Imprecación, Execración,  Juramento, Maldecir, Protestar). 2— “SHABÁ” = (Estar completo — Lo que es, es siete veces lo mismo — Es como algo que no debe cambiar ni variar — Juramento completo, porque es como si se repitiera la declaración siete veces… para que de este pacto, quedara un testimonio firme y seguro entre las partes, que no se pudiera quebrantar). En esta palabra existe una profunda relación con la palabra hebrea “SHIBÁ” = (Numero cardinal siete— como el numero sagrado, completo).

De otra manera existe el Voto, que en hebreo lo expresan dos palabras, una es “NADÁR” que significa = (Promesa, Realización de un voto, Cumplir o Pagar un voto), y  la otra es “NÉDER” que significa = (Algo que se promete, Establecer un voto — aunque esté pendiente por cumplir). El Voto es un compromiso, que incluye en sí una promesa. La condición del Voto la establece la persona que lo realiza. No tiene características contractuales ya que es una decisión individual y propia del votante. El Voto a Dios puede en sí tener la esperanza de recibir de Dios un beneficio como es el caso de Jacob y de Ana (Gn. 28:20-22; 1S. 1:11), donde se involucra a Dios en el asunto, mas no se le obliga. Pero como a Dios le gusta y agrada a las personas que adquieren responsabilidades, Él (Dios) se complace en la persona que hace y cumple Votos.

Repito, el Voto es un compromiso establecido por los hombres. Dios no hace Votos, el hace Pactos; pero Dios se agrada y se complace de las personas que establecen votos y los cumplen, por el contrario Dios destruye la obra del insensato que no cumple sus votos (Ec. 5:4-6).

Existen “Votos Especiales o Dedicados a Dios”, y los encontramos en el Libro de Levítico capitulo 27, donde se ofrece o se dedica a Dios por un hijo, un animal, una casa, una tierra.

Se establecía por el Voto un pago por rescate de la dedicación, dicho valor era establecido por el sacerdote según su estimación conforme al siclo del Santuario que tiene veinte geras (gera= 0.57 grs. de plata; siclo= 11.4 grs. —de plata).

No se puede dedicar u ofrecer por voto, ninguna de las ofrendas consagradas a Dios, como la Primicia y el Diezmo, porque no nos pertenece; es una ofrenda consagrada a Dios, es cosa santísima (Lv. 27:26).

La bendición de un Voto está, en que sí prometemos cosas específicas, recibimos de Dios bendiciones específicas; como es el caso de Ana con Samuel, recibió y cumplió (1S. 1:9-28). David también fue un hombre que ofreció Votos a Dios y cumplió (2S. 7:1-3; Sal. 22:25; 61:5, 8; 66:13; 116:14, 18).

La Primicia: En hebreo maneja tres palabras que establecen el origen y el significado especial de esta ofrenda de Primicia. La primera palabra es “MELEÁ” que significa = (Algo cumplido — Es la demostración de una promesa cumplida — Es el primer fruto que demuestra el cumplimiento de una abundante cosecha); viene de la palabra “MALÉ” que significa = (Ser llenado, Plenitud, Abundancia). Esta es la primera palabra que hace referencia a las Primicias en las Sagradas Escrituras, que nos exige sin demora las Primicias, ya que Dios ha cumplido su promesa de la cosecha (Ex. 22:29-30).

La segunda palabra es “RESHÍT” que significa = (Lo que debe ser primero — Primero en lugar, tiempo, orden, rango — Lo Primero por Preeminencia —Ex. 23:19).

Y la tercera palabra es “BIKKUR” que significa = (Primer fruto, primeros frutos de la cosecha); viene de la palabra “BAKAR” que significa = (Reventar vientre, Abrir matriz, Hacer o brotar el primer fruto —Ex. 34:22).

La Primicia, es la ofrenda “nueva o primera” (Nm. 28:26), ofrenda ofrecida a Dios de los primeros Frutos. Es una ofrenda que pertenece a Dios, por lo tanto no se puede disponer de ella sino bajo los parámetros establecidos por Dios; tampoco se puede dedicar u ofrecer por voto, porque no nos pertenece es una ofrenda consagrada a Dios, es cosa santísima (Lv. 27:26). La Primicia se establece de varias clases:

  1. Las primicias de la Cosecha de tu tierra (Ex. 22:29; 23:19; 34:26; Nm. 18:13; Dt. 18:4; Lv. 23:10-11 —Una gavilla de cada variedad y lo pondrás en un canasto Dt. 26:2).
  2. Las primicias de tus primeras masas o amasijos (Nm. 15:18-21; Lv. 23:17, 20 —dos (2) panes cocidos con levadura).
  3. Las primicias de todo lo mas escogido elaborado o preparado en liquido (Nm. 18:12; Dt. 18:4 —primicia en libación de aceite, de mosto, lo exigido era ¼ de hin —Ex. 29:40; Lv. 23:13).
  4. Las primicias de lana (Dt. 18:4 —es la primicia de lana de la primera trasquilada, excepto la de los primogénitos que no se podían trasquilar —Ex. 15:19).
  5. La primicia de tu trabajo (Ex. 23:16 —la primicia del Fruto de tu labor, tu primer día de salario o ingreso).
  6. La primicia de tus dones (Ez. 20:40; Ro. 8:23).
  7. La primicia de todo primogénito, de tus hijos y de todos tus animales (Ex. 13:2; 13-15; 22:29-30; 34:19-20; 27:25-28; Nm. 3:13; 18:15-17). Se establece así:

—El primogénito de los hijos debe ser redimido (Ex. 34:20; Nm. 18:15). En este punto es bueno aclarar que el servició de Leví en el Tabernáculo se estableció por un cambio de hijo primogénito por levita (Nm. 3:12-13). La orden de Dios era contar los levitas y contar los primogénitos (Nm. 3:14-15, 39, 40-43), como en ese tiempo existió un exceso de primogénitos con relación a los levitas (Nm. 3:44-46), Dios ordenó rescatar o redimir los primogénitos que excedían a los levitas, según la estimación del siclo del Santuario así: “…Tomaras cinco siclos por cabeza; conforme al siclo del Santuario los tomarás. El siclo del santuario tiene veinte geras (gera= 0.57 grs. de plata; siclo= 11.4 grs. —de plata). Y darás a Aarón y a sus hijos el dinero del rescate de los que exceden” (Nm. 3:47-48; 18:16).

—El primogénito de los animales limpios se entregaba al sacerdote quedando en su poder (Nm. 18:11-17), excepto, estos eran sacrificados la vaca, la oveja y la cabra (Nm. 18:17), y el asno que debía ser cambiado por oveja (Ex. 34:19).

—El primogénito de animales inmundos debía ser rescatado (Nm. 18:15) conforme a la estimación del Sacerdote en el Santuario (Lv. 27:12, 25, 27) añadiendo la quinta parte más al precio de la estimación.

Todas las ofrendas de Primicia se deben traer una vez al año, excepto la primicia de todo primogénito que se ofrece después de un mes de  cada nacimiento (Nm. 18:15-16).

La bendición de la Primicia está en que Dios promete llenar nuestros graneros con abundancia y nuestros lagares rebosarán de mosto (Pr. 3:9-10).

El Diezmo: Simplemente significa una décima parte. El diezmo “siempre” le pertenecerá a Dios y no a nosotros. (Lv. 27:30, 32; Nm. 18:24; Dt. 26:13; 2Cr. 31:6; 1Cr. 29:11-14).

El Diezmo, Dios lo ha dado a sus ministros por su labor ministerial (Sean levitas, sacerdotes o ministros—Nm. 18:21, 24, 26; 1Co. 9:7-14).

El Diezmo, es una ofrenda que pertenece a Dios, por lo tanto no se puede disponer de ella sino bajo los parámetros establecidos por Dios; tampoco se puede dedicar u ofrecer por voto, porque no nos pertenece, es una ofrenda consagrada a Dios, es cosa santísima (Lv. 27:26). El diezmo es parte de una siembra porque su inicio se estableció de la cosecha.

La bendición del Diezmo está en que Dios nos abre las ventanas de los cielos y derrama bendición hasta que sobreabunde (Mal. 3:10).

Ampliaremos posteriormente, y con mucha más claridad esta siembra del Diezmo, que es nuestra responsabilidad y obligación con Dios.

EL COMIENZO DE LA “MAYORDOMÍA” Y DE LA “PROSPERIDAD”

Después de esta constitución de Dios establecida para nuestro padre Adán, la esperanza de toda la humanidad era de gran prosperidad y bendición, hasta que fueron engañados los sentidos de Eva (2Co. 11:3; Gn. 3:1-6), cometiendo la primera transgresión de la ley Adánica. ¿Robará el hombre a Dios?... Eva tomo del único árbol en el huerto de Dios, que no le pertenecía ni le correspondía, y mucho más cuando únicamente sobre este árbol existía un decreto de propiedad establecido por su dueño, Dios. Eva, codició y robó lo que era de Dios, y esto conllevó a LA MALDICIÓN DE LA TIERRA (Gn. 3:17)

La Biblia cuenta, que después de este robo y transgresión de la ley, Dios estableció maldición sobre la tierra y le dijo a Adán cuando lo echó del Gan Edén (Jardín del Edén): “Bezeat apeja tojal léjem...” (Con el sudor de tu frente comerás el pan...). No dice: “Con el sudor de tu frente durante medio día...”, no establece Dios un horario por tiempo obligatorio de trabajo, ni para excederse ni para ser vago, flojo o perezoso; solo existe una ley diaria de trabajo para ser remunerado con descanso como lo declaró Moisés:  

Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para HaShem tu Elokim; no hagas en él obra alguna,  tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo HaShem los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, HaShem bendijo el día de reposo y lo santificó”. (Ex. 20:8-11)

Lo más interesante es que Dios recuerda primeramente el descanso merecido, antes que los seis días de trabajo obligatorio. Tu sustento diario depende de tu responsabilidad a la acción de trabajo, y no de las horas de trabajo. Muchos pensamos, en todo lo que hay que hacer para ganar el sustento, y nos imponemos cantidad de oficios y responsabilidades para obtener nuestro sustento, sin entender que al fin y al cabo HaShem nos va a sustentar y lo va a dar por igual (Mt. 6:25-34).

Pensemos en aquéllos que se dedican a los estudios y al trabajo con alma y vida, al punto de dedicar “todo” su tiempo y esfuerzos a ello, endiosando su carrera, sin darse cuenta que ésta es sólo un instrumento para ganarse el sustento en forma “natural”; o sea, para sobrevivir, y no para vivir en el trabajo. Esta gente no trabaja para vivir por el sustento, sino que vive para trabajar en sus afanes.

No vive para agradar a Dios, y desgraciadamente el tiempo invertido, y que a veces se constituye en tiempo robado a Dios y a su familia, es tiempo perdido; sin comprender que en esta vida este tiempo es corto para alcanzar a hacer lo que debemos hacer. Es más, la gente que entrega hasta el último minuto de su vida a su trabajo, generalmente pierde su relación familiar, no disfruta de ella (ni de sus amigos), aún cuando sus intenciones sean las mejores: Que a su familia no le falte nada.

Esto no tiene que ver con las horas de trabajo que tú inviertas al día, sino en obedecer al mandamiento de seis días trabajaras para ganarte el sustento. Esto se aplica siempre y cuando la persona gane su sustento para estar en buenas condiciones en su entorno familiar, y para cumplir con alegría los preceptos, dedicando el resto de su tiempo en conocer a Dios, estudiando las Sagradas Escrituras (2Ti. 3:14-17; Jos. 1:7-9). Esto es fundamental y debe ser parte de tu trabajo diario.

Fue así, como Dios instruyó a Israel cuando les enviaba el “maná”, les obligó al trabajo (diario por seis días) para recogerlo; lo mas interesante era que no se invertían muchas horas en este trabajo, sino hasta cuando se recogiera “la porción del día — lo que cada uno pudiera comer” (Ex. 16:4, 14-18), ¿y el resto del tiempo que? Para probar si andarían en su LEY, ya que el “maná” se derretía cuando el sol salía, o se agusanaba si se dejaba algo para el otro día de trabajo (Ex. 16:19-21) —Esto nos enseña, que Dios tiene una bendición diaria y abundante para mí, y si yo pienso acumular de mi bendición de hoy para mañana, se me puede agusanar por desobediencia a su Palabra de bendición para cada día. No se te olvide que cada día trae su propio afán (Mt. 6:25-34)—.

No eran las 24 horas del día para trabajo, era tan solo una madrugada hasta que el sol saliera para recoger su porción diaria, el sustento del día por seis días; mas el sexto día según el mandamiento la porción debía ser doble para poder tener el sustento para el día de descanso, en este día que no se trabajaba y el maná no se agusanaba. Si, Dios instruyó con el maná el tiempo de trabajo para recogerlo, y solo se invertía para este tiempo de trabajo diario, unas pocas horas de la madrugada para un día de trabajo, ¿el resto de tiempo que? Obediencia a su Palabra.

Esto, no nos define un límite de tiempo para trabajar. Pero, si nos obliga la Biblia, a un tiempo determinado hasta que alcancemos nuestro sustento diario. Por esto deberíamos hacer como los grandes sabios de Israel, que a lo largo de la historia, han dedicado el tiempo mínimo de su trabajo para lograr su sustento y el resto de su trabajo para su intimidad con Dios y alegrarse con su familia.

Dice la Guemará que el sustento de la persona es un milagro tan grande como la apertura del Mar Rojo. Esto no quiere decir que hay milagros difíciles para Dios. ¡No!, porque a Él (Bendito Sea), le da lo mismo abrir el Mar Rojo o hacer llover. La grandeza del milagro está en el reconocimiento que nosotros le damos a Él, y el esfuerzo que nosotros aportamos por estar con Él obedeciendo a su Palabra —esto es realmente el fundamento de nuestro trabajo.

Si no fuera porque existe esta maldición en la tierra, lo normal sería, que al igual que los animales, no tuviéramos que trabajar para comer, sino estirar la mano y recoger la comida. Pero, merced a esta maldición (causada por el robo), la persona debe realizar por lo menos, un esfuerzo mínimo de trabajar y confiar ciegamente en que Dios le va a proveer para todas sus necesidades. Este esfuerzo mínimo va de acuerdo al nivel de seguridad y confianza que tengamos cada uno en Dios. Aquí entramos en el tema de seguridad y confianza en Dios, conceptos que crean nuestra total dependencia de Dios, y que al comprenderlos podemos sentir que todo proviene de Dios; además saber que no se trata de ser flojo o perezoso, sino, que cada uno se esfuerce lo suficiente como para estar tranquilo, con ese esfuerzo basta para tener éxito o ganar el sustento y no más, y eso varía según cada persona. (No estamos hablando de alcanzar lujo, sino solamente sustento). El esfuerzo de la persona permite que llegue el sustento por vías aparentemente naturales.

Es bueno recordar que en los años 70 se pronosticaba, que la comida no iba a alcanzar para el futuro después de unas pocas décadas. Hoy, no se habla más de eso, ya que en el mundo hay comida para regalar. En Europa se bota comida, de hecho está mal distribuida en algunos países del tercer mundo; pero la población mundial es mayor hoy que en los “70”, y la comida realmente sobra y se pierde. Se trata solamente de un problema de mala distribución, el egoísmo, el acaparamiento de unos pocos, y el poder que también unos pocos buscan tener.

La Bendición de Dios es tan abundante, que en el mundo se utiliza el mínimo de semillas entre todas las cosechas que Dios nos provee para sembrar la tierra; el mínimo de luminosidad solar para producir energía y vivir; el mínimo de aire para respirar. Se necesita sólo un espermatozoide, de entre varios millones, para formar una vida.

La Biblia cuenta que Dios dijo, que enviaría maná como la lluvia cada día en gran cantidad: “He aquí Yo os haré llover pan del cielo…Os saciareis de pan, y sabréis que Yo Soy HaShem tu Elokim…he aquí sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como escarcha sobre la tierra” (Ex. 16:4, 12, 14). De esto declara la tradición oral, que diariamente caía maná para “mil años”, porque “…para Dios un día es como mil años, y mil años como un día” (2P. 3:8; Sal. 90:4), y lo que es “para Dios” lo cumple y lo suple a cabalidad, en totalidad y con fidelidad, porque Dios no miente.

Esta comparación de superabundancia nos hace pensar y reflexionar en lo siguiente:

¿Que era todo ese desierto en toda su extensión y amplitud, repleto de maná para solo “tres millones de israelitas” (3´000.000)? Únicamente, la SUPERABUNDANCIA DE DIOS, sabiendo que solo cada persona recogía su ración diaria y el resto que quedaba por toda la faz del desierto se derretía, y aquellos que dudaban que Dios tendría una nueva bendición para el otro día, guardaban de lo que recogían para el otro día, siempre se descomponía y agusanaba por la desobediencia a su Palabra, EXEPTO EN EL SEXTO DÍA, QUE DIOS ORDENABA GUARDAR PARA EL SEPTIMO DÍA, EL DIA DE DESCANSO.

Dios tiene una provisión de superabundancia diaria para cada día. Esto fue lo que El Mesías (Yeshúa), siempre quiso mostrar de su Padre, su superabundancia (1Co.1:4-5; 2Co. 9:8-11); así que cuando Él oraba por la bendición, Dios derramaba sobreabundantemente (Lc. 5:4-7; Mt. 14:15-21; 15:32-38; Mr. 6:35-44; 8:1-9; Lc. 9:12-17). Con Dios siempre habrá hasta que sobreabunde si lo crees, porque al que cree todo le es posible (Mr. 9:23). Aún, es mucho mas extraño la forma de Dios glorificar su poder. Encontramos en la Biblia el primer milagro realizado por Nuestro Señor Jesús (Yeshúa) en las bodas de Canà (Jn. 2:1-10). Creo por la palabra que el vino ya se había acabado. Y si se había acabado era porque estaban tomando, y no me refiero a Cristo y a sus discípulos, sino a los que les gusta beber y emborracharse. Ahora la pregunta seria ¿si estaban tomando, porque Jesús habría de motivar el vicio y el alcoholismo, dándoles para beber seis tinajas del mejor vino?

Quiero que pienses primero, que Dios nos da el sol, el aire, el agua y la vida a justos e injustos, sin mirar si lo merecemos o no.

¿Por qué el vino? Porque faltaba.

¿Por qué el mejor vino? Porque Dios solo hace lo mejor.

¿Por qué lo hizo, si habían borrachos? Porque Dios hace todo con libertad y para tu libre albedrio, aun si hay pecadores. (Tu bebes si quieres o no bebes si no quieres, esta es tu libertad)

¿Por qué tanto vino? Porque Dios no piensa en lo poco, ni aun en lo necesario, sino en que sobre y abunde, y que no falte.

¿Qué se gana con que haya tanto, si no lo usamos todo? Simplemente con esto HaShem nos enseña: Que tenemos que reconocer que Él domina sobre la naturaleza y el mundo, y nos entrega todo dadivosamente y en abundancia, solo por la obediencia a su Palabra.

Por lo tanto, el sustento de cada persona, es en sí un gran milagro, y no una cosa “natural” que depende del esfuerzo personal.

Todo esto nos enseña que no es la cantidad de tiempo que tú inviertas en tu trabajo (Lc. 12:15-21; Mt. 6:19-21); sino, que dice la Palabra de Dios: “La bendición de HaShem es la que enriquece, y no añade tristeza con ella”. (Pr. 10:22) 

Ahora ten cuidado en esto, que también la Biblia dice: “Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”. (1Ti. 6:10)

Debemos esforzarnos para obtener el sustento, pero no buscar en demasía el ser prosperados y enriquecidos, porque de este versículo se desprende que la carrera ilimitada por lograrlo es una maldición, no un precepto; a menos que el hombre pueda dirigir y canalizar esto hacia el camino de la Palabra, su bienestar familiar, su estudio y la obediencia a sus preceptos. Cuando reconocemos que el “Shemá” nos obliga a Amar a Dios con todo, aún con nuestro tiempo y con nuestro trabajo. El punto clave del trabajo “es el amor a Dios” y la bendición que se recibe, no la maldición.

Cuando tu entiendes esto, se producen en ti los efectos de la bendición y la abundancia antes descritos, por lo menos debemos tener bien claro que Dios es quien nos destina el sustento al margen de nuestros esfuerzos invertidos por obedecerle a Él, esta es la parte principal de nuestro trabajo.

Continuaremos, con el tema 'El Diezmo'

 

La verdad del espiritu santo, y la locura de los espirituales 2

martes, 25 de agosto del 2009 a las 14:12
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Continuacion de 'La verdad del espiritu santo, y la locura de los espirituales'

...La terapia a nivel “aurico” (Canalización, pedido de protección, acariciado de aura): Hablamos de que es una sesión luego de canalizar, protección, acariciado de aura, solo cerramos los ojos y nos dejamos guiar por nuestra sabiduría intuitiva (mentalismo, trance, médium, telequinesis) sin tocar el cuerpo físico, ya que trabaja a nivel espiritual. En esta sesión no hay tiempo, no dura más de 5 a 7 minutos e incluso menos, ya que la energía va donde debe de ir, sin involucrarnos a ella. Hablamos de una sesión donde nuestro corazón nos dirá, “basta ya de entrega”. Una vez que se haya terminado la sesión se cierra el aura para dejarla en conexión directa con el cosmos, se dan las gracias por haber sido un buen canal y se corta el contacto.

Para el corte de contacto con la energía y la persona, solo se sacuden las dos palmas como retirando una pelusa o sencillamente se soplan las palmas al cielo.

La pregunta ahora, después de leer todo lo anterior sería, ¿Por qué personas no cristianas poseen este poder con la Imposición de las Manos?

La Biblia nos enseña que en los postreros tiempos habrá toda una manifestación espiritual que afectará aún a los creyentes. El apóstol Pablo lo declara de la siguiente manera:

“Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con Él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. 

Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. 

¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? 

Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos

Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.” (2Ts. 2:1-12)

Estamos viviendo tiempos espirituales, donde el hombre de pecado se manifiesta, aún imitando doctrinalmente la ministración del Espíritu Santo —2Co. 11:13-15.

¿Quienes son los cautivados con estos hechos?

Los que se dejan mover fácilmente en el modo de pensar (no se fundamentan doctrinalmente en la doctrina sana, aceptan cualquier cosa como doctrina, viven del viento espiritual y son movidos por las olas de la energía espiritual). Los que se oponen a lo establecido por Dios (Critican a los ministros, afectan las misiones, no se someten al la visión en su congregación, y quieren hacer lo mismo que los ministros sin serlo). Los que se levantan contra la obra de Dios y sus ministros (causan divisiones, destruyen las viñas, se comen la semilla, cautivan las ovejas). Los que no quieren recibir ni creer a la verdad (no tienen la Biblia como libro de conducta para sus vidas, viven de las emociones espirituales, de lo que quieren y de lo que ellos creen, aunque sean mentiras). Los que se complacen en la injusticia (No obedecen a los principios de justicia de Dios).

Esta doctrina de la Imposición de Manos fue establecida por Dios con fines específicos y claros. Es por esto que el señor Mikao Usui, consciente de que tanto Jesucristo como Buda sanaban a los enfermos a través de la imposición de manos, después de estudiar el Nuevo Testamento y en los antiguos comentarios de esos textos bíblicos, NO CONSIGUIÓ NINGUN RESULTADO SATISFACTORIO.

Por el contrario, en el caso de Buda encontró claramente la forma espiritual de imponer las manos para transferir la energía.

¿Por qué con Buda si, y con Jesús NO?

Porque con Buda y el mundo de su la línea espiritual y cotidiana es operada por el príncipe de las tinieblas (Ef. 2:2-3, 12), y Buda era afectado por el yoga y la meditación (bases del Induismo y del Islam), constituyéndose en canal de transferencia espiritual al conectarse su cuerpo con la energía para el surgimiento del Kundalini (la diosa serpiente — que despierta La fuerza del Kundalini —La fuerza de la serpiente), la suprema energía física. Es aquí donde el contactado tiene un contacto directo con el mundo espiritual de las regiones celestes (demonios) ya que en él fluye el Kundalini, usándolo como medio de contacto (por medio del cuerpo, mente, manos y voz) hacia los otros seres humanos.

Por el contrario en Cristo opera el poder del Espíritu Santo, y este poder no puede ser transferido simplemente por estudiar, analizar, o porque yo lo quiero tener en mi cuerpo. Por esto todos los que quieran tener el poder de Cristo no lo pueden recibir sino por una total obediencia, entrega y servicio a Dios (Hch. 8:14-23).

Solo cuando aceptamos vivir bajo todos los paramentos bíblicos establecidos por Dios en Cristo Jesús, es cuando recibimos su poder; de otra manera todo “otro poder” recibido será debido a nuestra vida de mentira y de engaño, y SERÁ UN PODER ENGAÑOSO POR NO CREER NI VIVIR EN LA VERDAD (2Ts. 2:9-12).

De aquí se deduce lo peligroso de Imponer las Manos a la ligera como lo dice el apóstol Pablo: “No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro” (1Ti. 5:22). La palabra griega para “participar” es “KOINONÉO” que significa = (Integrarse a otro, socio, sociedad, asociado, cómplice, compañero, adquirir algo de otro, compartir), lo que demuestra que la advertencia del apóstol Pablo, era para evitar contaminarnos espiritualmente por cualquier TRANSFERENCIA ESPIRITUAL del hombre de pecado (espíritus de hombres no íntegros o por demonios).

Desde la antigüedad, las Sagradas Escrituras nos refieren acerca de un hombre leproso llamado Naamán que creía en la Imposición de Manos (2R. 5:11), hoy muchos como este hombre creen que es así, y que cualquiera lo puede hacer.

Es por esto, que para reconocer el poder de Cristo y poseerlo, se requiere hacer parte completa de su CUERPO que es la Iglesia, y ser edificados sobre el fundamento Doctrinal Apostólico, sometiéndonos a todos los mandamientos y principios establecidos por Dios para una verdadera ministración apostólica y sacerdotal. La Imposición de Manos requiere de un buen fundamento doctrinal ministrado sacerdotalmente por los apóstoles (Hch. 8:14-21).

La Biblia nos enseña los medios establecidos para ministrar el Espíritu Santo por la Imposición de Manos. 

Al parecer, la iglesia en roma, no gozaba de alguno de los dones milagrosos y es por tal motivo que Pablo les escribe y les dice que está deseoso de ir para comunicarles “...algún don espiritual...” (Ro.1:11). Cuando Pablo escribe su segunda carta a Timoteo, le dice que avive “...el fuego del don de Dios... que le fue dado por la imposición de sus manos” (2Ti. 1:6), y al parecer, por lo que indica el contexto, Timoteo había recibido el don de profecía, de la enseñanza y de la predicación, pero todo esto fue solo a través de la Imposición de las Manos de los apóstoles y según la voluntad del Espíritu Santo como lo hemos visto (Hch. 6:6; 8:17, 19; 2Ti. 1:6; 1Co. 12:11; He. 2:4).

La Ministración Del Espíritu Santo y Las Caídas En El Espíritu

Hoy uno de los aspectos más atractivos en la ministración del Espíritu Santo, tiene que ver con las conocidas “Caídas del Espíritu Santo”, aunque para muchos aparentemente es una experiencia novedosa, en realidad no lo es.

Antiguamente entre los años de 1945 a 1955, se dio a conocer el avivamiento llamado “La Lluvia Tardía”, que tuvo su origen en el Canadá desde donde se difundieron las conocidas “Caídas del Espíritu Santo”, y se propagó rápidamente en los EE.UU. y hacia otras naciones. Este mover del Espíritu Santo se hizo tan popular por ese entonces, que se le llamó “Falling under the Power” (Cayendo bajo el Poder) o “Being Slain in the Spirit” (Siendo Fulminados en el Espíritu).

Estos avivamientos tuvieron un especial fluir del Espíritu Santo, hasta cuando muchos hicieron de este fluir algo tan personal, aparente y poderoso, que comenzaron a abusar del don en la ministración, y del don de profecía, haciéndolo todo con carácter y beneficio personal; llegaron a comerciar de tal manera el don, hasta que terminaron en un desbordamiento carnal, aún hacia un libertinaje sexual, que en muchos lideres por su fama, comenzó a aflorar. Después de estas experiencias y de estos abusos, este fluir de caídas, profecías y moveres del Espíritu perdió toda su relevancia.

Una década más tarde el movimiento carismático (tanto en la iglesia católica como en la protestante, de 1965 a 1980), trajo este renacimiento del Espíritu Santo, apareciendo nuevamente las Caídas del Espíritu Santo, pero en forma esporádica. En esta década comenzó a florecer el ministerio de la famosa evangelista, Kathryn Kullman, por cierto, muy usada por Dios en muchas de sus campañas, y este fenómeno comenzó a ocurrir con mucha frecuencia.

En años recientes, cuando surgieron casi simultáneamente dos conocidos avivamientos en Toronto (Canadá) y Pensacola (Florida), este fluir se hizo más latente. Hoy, encontramos muchos hombres de Dios, siendo usados por el Espíritu Santo, donde la manifestación visible y más aparente es, ser derribados por el Espíritu Santo (“Caídas del Espíritu Santo”).

La Biblia es categórica en decir que las manifestaciones del Espíritu son todas para “provecho” (1Co. 12:7) y no para impresionar a los miles de espectadores presentes en un auditorio, o al mirar un programa a través de las pantallas de televisión.

Es bueno para todos, que esta experiencia de ser derribados por el Espíritu Santo (“Caídas del Espíritu Santo”), debe estar fundamentada, más por las Sagradas Escrituras que por un mover espiritual y por la emoción que causan al ver con nuestros ojos. Por esto debemos buscar en la Palabra de Dios todos los precedentes bíblicos que lo justifiquen. La Biblia es nuestra única “regla de fe y de orden”, y todas nuestras doctrinas y experiencias deben estar basadas en ella (Is. 8:20; 1Co. 4:6).

Creo, que lo primero y primordial a realizar antes de cualquier tipo de ministración de carácter espiritual, es hacer lo que el apóstol Juan ordenó en su primera epístola (1Jn. 4:1-3), y es lo siguiente: “Amados, NO CREÁIS A TODO ESPÍRITU, sinoPROBAD LOS ESPÍRITUS si son de Dios; porque muchos “falsos” profetas (UNGIDOS) han salido por el mundo. En esto se conoce EL ESPÍRITU DE DIOS: TODO ESPIRITU QUE CONFIESA QUE JESUCRISTO HA VENIDO EN CARNE, ES DE DIOS; y todo espíritu que NO CONFIESA que Jesucristo ha venido en carne, NO ES DE DIOS; Y ESTE ES EL ESPÍRITU DEL ANTICRISTO, el cual vosotros habéis oído que viene, Y QUE AHORA YA ESTÁ EN EL MUNDO.

Este es el medio más seguro para conocer el Espíritu de Dios y que espíritu es de Dios, y también que espíritu no lo es.

Así como el Espíritu Santo es personal e individual con cada persona, también se manifiestan ‘otros espíritus’ a una persona o a un grupo de personas (Mt. 12:43-45; Lc. 11:24-26); asimismo Jesús, aunque hablaba a multitudes (Mt.5:1; 8:1), enseñó a ministrar de forma personal e individual para probar los espíritus; sus ministraciones fueron en su mayoría personales e individuales, así como lo es su Santo Espíritu (Mt. 8:1-7; 14-15; 28-32; 9:18-26, 27-30, 32-33 —Nm. 24:2; Jue. 3:10; 6:34; 14:6; 1S. 10:10; 16:13; Lc. 1:35; 2:25).

Cuando se ministra a un grupo de personas el problema no es el Espíritu Santo, sino los espíritus de las personas que son ministradas, por esto se nos manda a NO CREER A “TODO” ESPÍRITU, SINO PROBAR LOS ESPÍRITUS SI SON DE DIOS, y esto solo se logra si ministramos personalmente.

Los espíritus no se reconocen porque crean en Dios, ya que los demonios también creen y tiemblan (Stg. 2:19). Al PROBAR LO ESPIRITUS, estos se reconocen por lo que CONFIESAN. Mientras que alguien esta en su trance de ministración no podremos saber si el espíritu que está sobre esa persona es de Dios o NO ES de Dios, HASTA QUE NO CONFIESE ACERCA DE CRISTO (EL QUE VINO EN CARNE, COMO HOMBRE).

He comprobado que en muchas de mis ministraciones, cuando algunas de las personas caen derribadas por el poder del Espíritu Santo y me acerco a ministrarles, cuando quiero que CONFIESEN, encuentro en su gran mayoría otro espíritu contrario obstaculizando y obstruyendo la ministración de la presencia de Dios.

¿Por qué? Porque cuando el Espíritu Santo derriba es porque hay un espíritu que no se quiere someter (Is. 26:4-5; 28:2; Abd. 3-4). Por esto el apóstol Pablo decía: “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga (que no sea derribado)” (1Co. 10:12). Esta posición de “firmeza” es para mí la más preocupante en aquellos que han “caído” cuando son ministrados, que luego de pararse les pregunto ¿que paso? o ¿que sintieron? Y no encuentro respuestas coherentes ni firmes con la Palabra de Dios, y muchos menos el querer hacer, actuar y servir para algún propósito de Dios.

EL ESPÍRITU SANTO NO HACE COSAS SIN PROPÓSITO O SIN PROVECHO.

Según la Palabra de Dios cada manifestación del Espíritu Santo trae como resultado, acciones y efectos totalmente espirituales. Los profetas de la antigüedad “cayeron” ante la presencia de Dios y tuvieron éxtasis, trances, visiones, arrobamientos o arrebatamientos en el espíritu, visitaciones angelicales, etc., a través de los cuales recibieron grandes revelaciones proféticas que han servido de guía y consuelo al pueblo de Dios, miremos algunos de estos hombres que vivieron estas experiencias:

—Balaam, un profeta con doble animo —AGORERO— Usado por Dios (2P. 2:15-16) que más tarde, debido a su codicia y rebelión, se convirtió en un vulgar adivino (Jos. 13:22). La Escritura nos dice que mientras Balaam estaba “caído” en tierra (Nm. 24:3-4, 15-16), posiblemente en estado de trance, recibió algunas revelaciones extraordinarias acerca de la venida del Mesías y del futuro del pueblo de Israel (Nm. 24:5-9, 17-19).

—Pablo, que además de ser apóstol era profeta, tuvo algunas experiencias de este tipo. Su primera experiencia fue antes de su conversión, en el camino a Damasco, tuvo un encuentro con el Cristo resucitado que le hizo “caer en tierra”, desde este momento el Espíritu de Dios transformó su vida (Hch. 9:1-7; 22:6-10; 26:12-18; 1Co.15:8). En otra ocasión (Hch. 22:17-21), orando siempre el Espíritu Santo le advertía del peligro que vendría sobre él (Hch. 20:22-23). Quizás la experiencia más memorable que Pablo tuvo en este sentido está descrita en 2Corintios (12:2-4), donde dice que en el cuerpo o “fuera del cuerpo” (eso es en el espíritu) fue llevado al tercer cielo (v.2), y luego al paraíso (v.4) donde vio u oyó palabras inefables, cosas que no le fue permitido describir.

—Felipe, dice la escritura en el libro de lo Hechos de los Apóstoles, que se encontraba compartiendo con el eunuco etíope funcionario de Candace reina de los etíopes, y que después de bautizarlo cuando subían del agua, el Espíritu del Señor lo “arrebató”, encontrándose luego en Azoto para anunciar el evangelio (Hch. 8:26-40). 

—Juan el apóstol “Amado”, quien también fue profeta, tuvo experiencias similares en Apocalipsis (1:9-10) el declara que en el día del Señor fue transportado “en el espíritu” para recibir una revelación del Cristo glorificado (Ap, 1:11-20). Como resultado, él “cayó” como muerto a Sus pies —v.17. En el resto del libro de Apocalipsis, Juan narra algunas experiencias similares, cuando “en el espíritu” fue llevado a ver:

—El trono de Dios (Ap. 4:1 al 5:14)

—La gran ramera, Babilonia la grande (Ap. 17:1 al 18:24)

—La Nueva Jerusalén (Ap. 21:9 al 22:5).

Muchos otros han tenido alguno de estos tipos de experiencias, cada vez que fueron ministrados por el Espíritu Santo, dando siempre como resultado alguna manifestación espiritual para provecho, y con un propósito especifico del Espíritu Santo, como lo declaran las Sagradas Escrituras por el profeta Joel (2:28): “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones”.

Este derramamiento del Espíritu Santo, tenía como propósito divino y espiritual lo siguiente: PROFETIZAR — SOÑAR SUEÑOS — VER VISIONES. Cristo también prometió como lo refieren los Evangelios de Marcos y de Lucas, y los escritos Apostólicos (Mr.16:17-18; Lc. 10:19; 24:46-49; Hch. 1:8; Ro. 12:6-8; 1Co. 12:1-31), SEÑALES del Espíritu Santo, por creer en su Nombre: — SER TESTIGOS — PREDICAR EL EVANGELIO PARA ARREPENTIMIENTO Y SALVACIÓN — ARREBATAMIENTOS — DONES Y MINISTERIOS — ECHAR FUERA DEMONIOS —  HABLAR NUEVAS LENGUAS U OTRAS LENGUAS — HOLLAR SERPIENTES Y ESCORPIONES — NADA MORTIFERO NOS HARÁ DAÑO — POTESTAD SOBRE TODA FUERZA DEL ENEMIGO — PONER LAS MANOS SOBRE LOS ENFERMOS Y SANARÁN. De todo lo anterior tenemos algunos ejemplos:

—En Pentecostés se derrama el Espíritu Santo y HABLARON EN OTRAS LENGUAS (Hch. 2:4).

—Primer discurso PROFÉTICO de Pedro ante los habitantes de Jerusalén (Hch. 2:14-42).

—El cojo que ponían a la puerta de la Hermosa, SANADO POR EL ESPÍRITU SANTO EN EL NOMBRE DE JESÚS (Hch. 3:3-8).

—Ante el concilio de Jerusalén, sacerdotes, ancianos, gobernantes y escribas, fueron TESTIGOS DEL PODER DE DIOS (Hch. 4:1-13, 33).

—Denuedo para hablar la Palabra del Señor, PREDICANDO Y ORANDO EN EL ESPÍRITU (Hch. 4:29-31).

—La autoridad APOSTÓLICA para ministrar el ESPÍRITU SANTO, los puso como TESTIGOS, y les dio reconocimiento del DON y el MINISTERIO para hacer estas SEÑALES de PRESIDIR, SANAR y ECHAR FUERA DEMONIOS (Hch. 5:1-16).

—Libertad enviada por el Espíritu Santo para ser TESTIGOS y para PREDICAR EL EVANGELIO (2Co. 3:17; Hch. 5:17-24; 12:1-17).

—Esteban lleno del Espíritu Santo, hacia grandes prodigios y SEÑALES entre el pueblo, tanto que no podían resistir a la Sabiduría y al Espíritu con que PREDICABA (Hch. 6:8-10; 7:1-60)

—Saulo recibió el Espíritu Santo, y enseguida PREDICABA a Cristo en las sinagogas y todos estaban atónitos por su conversión (Hch. 9:17-21)

—Cornelio, sus parientes y amigos después de recibir el Espíritu Santo, HABLARON EN LENGUAS, y magnificaron a Dios (Hch. 10:44-46).

—Aparte de todas estas SEÑALES, EL ESPÍRITU SANTO tomo toda la autoridad sobre su “CUERPO” que es la Iglesia dándole vida y poder, operando por su multiforme gracia en muchas de las siguientes maneras:

—LLENÁNDOLA (Hch. 2:1-4)

—BAUTIZÁNDOLA (1Co. 12:13; Hch. 11:15-16; 19:2-6)

—COMISIONÁNDOLA (Hch. 13:2-5)

—TRASLADANDO O MOVIENDO EN EL ESPÍRITU (Hch. 8:39-40; 2Co. 12:1-4)

—CONSOLANDO, EDIFICANDO Y FORTALECIENDO (Hch. 9:31; Ro. 8:26; Ef. 4:1-16)

—SANTIFICANDO (Ro. 15:16)

—AVISANDO (Hch. 10:19; 11:12; 20:22-23; 21:4)

—DANDO MANDAMIENTOS (Hch. 15:28-29)

—PROHIBIENDO (Hch. 16:6)

—DANDO DONES Y MINISTERIOS (Ro. 12:6-8; 1Co. 12:6-11)

—REVELANDO LAS COSAS DE DIOS Y EL DISCERNIMIENTO (1Co. 2:10-15)

—ESCUDRIÑANDO (Ro. 8:27)

—GUIANDO (Jn. 16:13; Ro. 8:14)

—OBLIGÁNDONOS A LLEVAR FRUTO (Gá. 5:22-25; Jn. 15:1-8; Sal. 1:2-3; Ef. 5:9-10)

—DÁNDONOS EL ESPÍRITU DE ADOPCIÓN (Ro. 8:15)

—INTERCEDIENDO (Ro. 8:26-27)

No existe como señal bíblica de unción, el que tú te caigas o que seas derribado por el Espíritu Santo (“Caídas del Espíritu Santo”). Pero tampoco dice que esto no pueda ocurrir.

Ante todo esto, lo más impresionante es descubrir que las únicas personas que “cayeron” en tierra, cuando Cristo les ministró durante su ministerio público, fueron aquellas que estaban atadas u oprimidas por demonios (Mr.1:26; 9:20; Lc. 4:33-35; 9:42). Existe otro pasaje que para muchos es una prueba fidedigna de que esto haya ocurrido en tiempos bíblicos, y es el que se encuentra en Juan (18:3-8), dice: que cuando Jesús estaba en el jardín del Getsemaní se identificó ante la turba que venía a apresarlo, amparada por la oscuridad de la noche. Jesús dijo: ¡Yo soy! (una expresión prohibida a los judíos de aquel tiempo por ser el Nombre de Dios revelado a Moisés en Ex. 3:14), la Escritura dice que aquellos hombres, asustados, sorprendidos, “volvieron atrás, y cayeron en tierra”.

Es verdad que cayeron, pero la mayor verdad es que estos hombres no estaban recibiendo ninguna ministración, sino UNA VERDAD DECLARADA POR LA REVELACIÓN PROFÉTICA DE LA PALABRA, de la cual se estaba dando cumplimiento conforme a las Sagradas Escrituras, y se estaba dando por consiguiente el verdadero reconocimiento a Cristo, el Mesías, como Señor, autor y consumador de la salvación y de la Fe (Hch. 3:13-15; He. 12:2-4). Y este reconocimiento debe ser similar a lo que dicen las Sagradas Escrituras: “Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios” (Ro. 14:11; Is. 45:23; Fil. 2:10-11). La palabra  hebrea y griega referida a “doblar” tiene la implicación de que ante Dios o ante Cristo, ninguna rodilla estará firme y la traducción de las palabras en hebreo “KARÁ” y en griego “KÁMPTO” significan = (Doblar, postrar, caer, abatir, derribar, hundir —Tienen una connotación similar al desmayo)

Creo que ante todo este fluir espiritual, lo más sabio, sensato y prudente es que obedezcamos a Dios, y “PROBEMOS LOS ESPIRITUS, SI SON DE DIOS”, así evitaremos tanto espectáculo y tantas murmuraciones. Para operar y controlar decentemente, y con orden estas ministraciones, NOSOTROS LO MINISTROS DEBEMOS TENER EL MAXIMO GRADO DE TRANSPARENCIA Y ÉTICA ESPIRITUAL.

Si tenemos que usar nuestras manos para imponerlas, nuestro toque debe ser suave y respetuoso. Si sentimos que la persona va a caer, debemos ser nosotros mismos quienes debemos ministrar y orar por esta persona, tu eres el indicado para levantarle, por esto te dice la Biblia: “…si él cayere, tu le levantaras…” (Ec. 4:10).

Cuando percibes en tu espíritu por la ministración, aunque se confiese a Cristo, que la manifestación no es de Dios, sino de la carne, en este caso, le debes ordenar a la persona arrodillarse o postrarse en una actitud de arrepentimiento o de entrega personal a Jesucristo (1P. 5:6).

Si la persona cae, y al confesar, la manifestación es demoníaca, inclínate o arrodíllate a su lado y comienza a reprender, exigiendo al espíritu probado, que salga de ese cuerpo en el Nombre de Jesús de Nazareth.

Las siguientes manifestaciones en algunas personas ministradas, como: temblar, gritar, forcejear, moverse incontrolablemente, arrastrarse como serpiente, negarse a la oración, ojos volteados, opresión, arritmias, taquicardias, asfixias etc., son la demostración evidente de otro espíritu, que al no someterse es derribado. Lo que ocurre en estos casos es que la unción del Espíritu Santo está operando en ese momento, obligando a los espíritus o demonios en la persona a manifestarse, es este el momento más oportuno para ministrar liberación en el Nombre de Jesús de Nazareth.

ADVERTENCIA: La Imposición de Manos, realizada por las personas INCORRECTAS (sin la autoridad y el reconocimiento ministerial), TAMBIÉN TE PUEDEN HACER CAER CON SUS MINISTRACIONES, ya que transfieren sobre ti “otro” espíritu que USURPA LA AUTORIDAD DE DIOS (el caso de Uzías, Saúl y Coré —2Cr. 26:16-20; 1S. 13:9-14; 15:10-11, 22-23; Nm. 16:1-40 —quienes asumieron en su espíritu estos “espíritus” de REBELIÓN (ADIVINACIÓN) y OBSTINACIÓN (IDOLATRÍA) —Esto es lo que ocurre AL IMPONER SUS MANOS, aparentemente “profetizan” pero su falta de sometimiento TRANSFIERE sobre los ministrados (rebelión o adivinación,  y obstinación o idolatría). CUIDADO, EL APÓSTOL PABLO lo dice: “No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro” (1Ti. 5:22)

Y A TI, QUE BUSCAS SER MINISTRADO, PARA CAERTE…

TU NO NECESITAS CAERTE, TU LO QUE NECESITAS ES A CRISTO EN TU VIDA. Tú necesitas rendir tu vida delante de Él, humillarte a sus pies.

Cuando tú “caes” a los pies de Cristo, harás lo que los verdaderos hombres de Dios hicieron cuando “cayeron ante la presencia de Dios”:

  1. Génesis (17:3, 17)— Abraham “cayó sobre su rostro” cuando Dios se le apareció para revalidar Su pacto con él.
  2. Levítico (9:23, 24)— Moisés, Aarón y el pueblo “cayeron sobre sus rostros” cuando la gloria de HaShem se apareció a vista de todo el pueblo.
  3. Josué (5:14)— Josué “se postró sobre su rostro y adoró” cuando tuvo un encuentro en las afueras de Jericó con el “Príncipe del ejército del Señor”.
  4. Jueces (13:20)— Manoa y su mujer “se postraron en tierra sobre sus rostros” cuando reconocieron por el milagro, al ángel del Señor, que había venido a anunciar el nacimiento de su hijo Sansón.
  5. 1 Reyes (18:38, 39)— Elías y el pueblo “cayeron sobre sus rostros”, después de que el fuego del Señor cayó sobre el altar construido sobre el Monte Carmelo, reconociendo el Señorío de Dios.
  6. 2 Crónicas (7:3)— Los hijos de Israel “cayeron en tierra sobre sus rostros, y adoraron” cuando vieron descender el fuego y la gloria del Señor durante la dedicación del templo de Salomón.
  7. Ezequiel (1:28)— Ezequiel testifica: “caí sobre mi rostro” cuando vio la visión de la semejanza de la gloria de Dios. Lea también Ezequiel 9:8; 11:13; 43:3 para descubrir otras experiencias proféticas similares.
  8. Daniel (2:46)— Nabucodonosor “cayó sobre su rostro” cuando escuchó la interpretación de la visión de la gran imagen descrita en Daniel 2:31-35.
  9. Daniel (8:17, 18)— Daniel, como profeta, declara: “me asombré y caí sobre mi rostro...caí dormido en tierra sobre mi rostro” cuando fue ministrado por el ángel Gabriel. Daniel tuvo una experiencia similar cuando, según Daniel 10:5-9, se le apareció un “varón vestido de lienzos”.
  10. Mateo (17:6)— Pedro, Juan y Jacobo en el monte “cayeron sobre sus rostros” cuando vieron al Cristo transfigurado hablando con Moisés y Elías (Jn. 1:14: 1 P. 1:17,17).
  11. Apocalipsis (1:17)— Juan el Anciano indica: “caí como muerto a sus pies”, cuando tuvo la visión de Jesucristo glorificado (Ap. 1:12-16).

El caerse, o que seas derribado por el Espíritu Santo (“Caídas del Espíritu Santo”), no es un dogma de fe, ni una doctrina, y mucho menos una demostración fidedigna de la unción y del poder de Dios. Por todo esto expresado anteriormente debemos dejarnos guiar por Dios, y obedecer a Dios en lo que nos enseña por SU PALABRA. Esto sería el resultado del VERDADERO EVANGELIO.

PERO UN EVANGELIO DIFERENTE, ESTA MOTIVADO POR UN ESPÍRITU DIFERENTE

Miremos lo que el apóstol Pablo declara en las Sagradas Escrituras:

—“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu (Ro. 8:15; 1Co. 2:12; Ef. 2:2) que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis” (2 Co. 11:3-4)

— “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferenteNo que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de CristoMas si aun nosotros, o un ángel del cielo (espíritu o espíritus), os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, SEA ANATEMAComo antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, SEA ANATEMAPues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.  Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo”. (Ga. 1:6-12). 

— “Que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.  Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.  ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?  Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste.  Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad (—una actividad espiritual que influye negativamente en nuestras iglesias—); sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.  Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.” (2Ts. 2:2-12)

Esto me hace pensar, que hoy en estos últimos tiempos, el evangelio que se predica ha sido llevado a unos extremos que son realmente incorrectos; muchos predican el evangelio del cielo y del infierno, de la condenación y de la salvación (usando como espada del Espíritu, el miedo y el terror); otros el evangelio de la santidad (usando como espada del Espíritu, el legalismo y la religiosidad); y muchos otros el evangelio de la “prosperidad, de la sanidad y de la unción” (usando como espada del Espíritu, la riqueza, el poder y la unción). Este último muy atractivo por cierto, ya que muchos han entendido que si no son “prósperos y sanos” es porque están en maldición o porque no hay “unción”.

Me pregunto:

— ¿Cuántos predican estos evangelios viviendo en condenación? —Ro. 2:3, 21-24—

— ¿Cuántos predican disfrazados de ovejas por el legalismo, siendo lobos? —Mt. 7:15; Hch. 20:29-30; 2Co. 11:13-15; Ef. 4:14—

— ¿Cuántos predican por dinero, siendo ricos y quieren más? —Ro. 16:18; 1Ti. 6:9; Tit. 1:10-12; 1P. 5:2; Jer. 6:13; Ez. 33:31— (Advertencia leer mensajes a las siete iglesias ðAp. 2:2-7; 9-11; 13-17; 19-28; 3:1-6; 8-13; 15-22)

 ¿PERO CUANTOS DE TODOS ESTOS, SON ANATEMAS POR PREDICAR UN EVANGELIO DIFERENTE?

¿CUÁNTOS MINISTRAN CON OTRO ESPÍRITU?

¿CUÁNTOS RECIBEN OTRO ESPÍRITU AL SER MINISTRADOS POR ESTOS ESPÍRITUS?

Por sus frutos los conoceréis, declaró Jesús (Mt. 7:15-17). No se te olvide lo que sucedió a los amigos de Job por no hablar lo correcto de Dios (Job 42:7): “Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras a Job, Jehová dijo a Elifaz temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros; porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job”.

Es fácil reconocer este fruto por la Palabra, pero no hablar ni hacer lo correcto es peligroso.

Pensemos lo siguiente, si la Biblia dice: “…Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres (Jn. 8:36; 2Co. 3:17). Todos los que han sido libertados por el Señor son verdaderamente libres; pero, si es un hombre con otro espíritu el que te ministra libertad, NO HABRÁ UNA VERDADERA LIBERTAD. Esto es lo que hemos encontrado en muchos de aquellos que van a seminarios, campañas y son ministrados, llegan muy encendidos pero su fuego se apaga pronto, es como si hubieran sido tocados por fuego extraño (Lv. 10:1-2; Nm. 16:1-40), ya que si hubieran sido ministrados por el Espíritu Santo y el fuego del altar de Dios, nunca se debieran apagar (Lv. 6:12-13).

 —“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” (Col. 2:8). 

—“¡Oh Gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?  Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?  ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano.  Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?   (Ga. 3:1-5).

La Biblia nos enseña acerca de nuestra semejanza, algo que es supremamente importante entender. Madurar esto, nos dará la capacidad de ser ministrados correctamente con la unción del Espíritu Santo derramada por Dios para Su Iglesia, que además traerá un fluir de Su presencia guiándonos correctamente hacia toda la verdad establecida por Dios en la tierra. Miremos con cuidado los siguientes conceptos:

  1. El primer hombre Terrenal: Cuando Dios creo al hombre y la mujer, los creo “a su imagen, conforme a su semejanza...” (Gn. 1:26; 5:1-2); aunque este primer hombre creado tenía la imagen y la semejanza de Dios, el pecado cometido por él lo destituyó de su gloria (Ro. 3:23), causando terribles consecuencias a la humanidad (Ro. 5:12-19). Es por esto que todos los hijos nacidos de esta simiente terrenal llevamos la semejanza del terrenal (Gn. 5:3).
  2. El segundo hombre Celestial o Espiritual: Cristo por su nacimiento virginal y por su simiente espiritual, al nacer del Espíritu Santo (Is. 7:14; Lc. 1:26-35; Mt. 1:18-20), lleva con honor y toda gloria la simiente, la imagen y la semejanza de Dios su Padre (Col. 1:15; He. 1:3; 2Co. 4:4; Fil. 2:6).

Lo expresado anteriormente nos lleva a reconocer una verdadera vivencia de nuestra semejanza, sea con Adán o sea con Cristo, y la influencia que ejerce sobre nuestras vidas para compartir y predicar el verdadero Evangelio del Reino de Dios. Nuestra semejanza mostrará la verdad del espíritu que nos guía, sea para unos el Espíritu Santo o para otros el espíritu de la carne (1Co. 15:45-50; Gn. 6:3; Gá. 5:16-25). David decía en el Salmos (115:8) algo que trae mucha profundidad: “…Semejantes a ellos son los que los hacen, y cualquiera que confía en ellos…”; esta semejanza, a la que David se refería, era a la de los ídolos.

Pero reflexionando en este Salmo veo que nuestra semejanza es una muestra verdadera y fiel de lo que somos, y a lo que nos parecemos; tenemos boca y no adoramos (He. 13:15); tenemos ojos y estamos ciegos, y sin visión (1S. 3:1; Is. 29:11; Jer. 23:16; 2Co. 3:13-16); tenemos oídos y no oímos, y por ende no tenemos fe (Ro. 10:17); nariz tenemos y no olemos su fragancia, ni aún percibimos en muchos el olor de muerte (2Co. 2:14-16); tenemos manos y no damos, ni ofrendamos, ni diezmamos, ni trabajamos, ni servimos (1Cro. 29:12-14; Pr. 10:4); tenemos pies y no caminamos, además de esto no calzamos nuestros pies con el apresto del evangelio, ni  siquiera evangelizamos (Ef. 6:15). Esta semejanza carnal, terrenal y a veces diabólica, se quitará, cuando aceptemos con total obediencia a Cristo en nuestras vidas; adquiriendo la imagen celestial y espiritual de Nuestro Señor (2Co. 3:16-18; 5:1-4; 1Co. 15:47-50).

Unos ejemplos bíblicos en donde podemos ver la enemistad establecida entre el Espíritu Santo y el espíritu de la carne, los encontramos desde el “principio” en Génesis 6 cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra (Gn. 6:1-5); luego encontramos también a Israel en el desierto (1Co. 10:1-13); además con el transcurrir de nuestras vidas viviendo muchas veces en el Espíritu y muchas otras veces en la carne; no, se nos puede garantizar, ni dar la seguridad de que todo lo que hagamos es inspirado por el Espíritu de Dios, y mucho menos confiar que nuestras viejas experiencias espirituales, serán la plataforma de la unción para el día de mañana; tu desayuno de hoy es para hoy y no para mañana, así mismo ocurre con la unción, lo que buscas y recibes hoy, es para hoy, y no para mañana; esto fue lo que muchos hombres de la biblia no entendieron, como por ejemplo Israel vivió experiencias gloriosas y milagrosas con Moisés, cuando era su líder al ser usado por el Espíritu Santo; en cambio Israel con Josué fue afectado por ACAN, y aunque quiso vivir de  la experiencia pasada con Moisés que era espiritual, no pudo vencer porque en su momento su espíritu era carnal (Jos. Caps. 7 y 8); Sansón también vivió experiencias similares y poderosas con el Espíritu Santo, pero cuando vivió con Dalila en ese momento su espíritu era carnal, perdió su poder y su visión, y no pudo vencer (Jue. 16:4-21).

 Vivir de las unciones del pasado es peligroso y ha muchos los ha conducido hacia la muerte. Es el caso del mismo rey Saúl que terminó consultando a la adivina de Endor (2S. 28:3-25; 1Cr. 10:13); o también el caso entre los profetas Micaías y Sedequías que se enfrentaron por la unción profética (1R. 22:1-38; 2Cr. 18:1-34), y se preguntó “¿Por donde se fue de mí el Espíritu de HaShem para hablarte a ti?”

Ministrar en el espíritu de la carne, es lo que hace a muchos ser participes de los pecados ajenos (1Ti. 5:22), siendo transferidos sobre muchos, estos espíritus que afectan la carne; espíritus de maldad transferidos por imposición de manos (1Ti. 5:22) o por la lengua (Stg. 3:5-6; He. 12:15—Esto lo estudiaremos con mas detenimiento, cuando hablemos de la Doctrina de Imposición de Manos).

Así como el Espíritu de Dios revela las cosas de Dios, el espíritu de la carne o el espíritu del hombre revela las cosas del hombre (su verdadera verdad—1Co. 2:11), por esto el hombre que ministra, ministra lo que ha recibido y lo que tiene en su interior, si su espíritu está deforme, eso dará y ministrará transfiriendo deformidad (Mt. 6:22-23; Lc. 11:34-36). Hay que tener muy claro que cuando se ministra siempre se transfiere la verdad de nuestro interior y nunca la apariencia de nuestro exterior (1S. 16:7), por esto muchos al ser ministrados, el resultado final, es que terminan siendo contaminados espiritualmente; todo por haber sido ministrados por personas deformadas espiritualmente y con su interior enlodado por la tinieblas (He. 12:15-16). Es fundamental reconocer a alguien deforme espiritualmente, y existe solamente una manera clara y verdadera:

El Espíritu Santo opera con plena manifestación sobre el cuerpo de Cristo que es la Iglesia (Ef. 4:1-7, 11-16) —un cuerpo sano bien conformado y unido por todas la coyunturas—; TODO LO QUE OPERE FUERA DEL CUERPO Y DE SUS PARAMETROS ESTABLECIDOS (MANDAMIENTOS Y PRECEPTOS), ESTA OPERADO Y MANIFESTADO POR EL ESPÍRITU DEL ENEMIGO. La iglesia es “solo una” doctrinalmente, pero hoy esto parece una simple teoría ya que encontramos miles de iglesias, miles de misiones, miles de denominaciones, y miles de creencias que reconocen a Jesucristo como Señor y salvador, y los mas complicado de entender es que en todas existen diferencias, sin guardar doctrinalmente lo establecido por Dios así: …Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un CUERPO, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos…de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor” (Ef. 4:3-6, 16). Lo mas extraño de todo es que Dios ha permitido todo esto para que su Nombre sea conocido en todo lugar (Ez. 11:16; Hch. 8:1, 4; 11:19-20), dando como resultado una iglesia con diferencias (Ap. 1:19-20; 2:1-29; 3:1-22), no varias iglesias, como nosotros los creyentes lo queremos hacer.

Todas estas diferencias establecidas nos dan la pauta para distinguir entre el mover del espíritu de la carne y el mover del Espíritu Santo, de la siguiente manera:

 

  1. El Espíritu Santo siempre procura en nosotros la unidad del Espíritu en un solo cuerpo. El Espíritu Santo nunca se irá en contra del cuerpo, ni permitirá nada que pueda dañar el cuerpo. El Espíritu Santo siempre estará contra aquellos que destruyen el cuerpo (no hablamos únicamente del cuerpo humano, sino también del cuerpo que es la Iglesia). (1Co. 3:16-17; 6:19-20; 1P. 2:5-8)
  2. El espíritu de la carne no procura la unidad sino desmembrar el cuerpo. Por ejemplo siervos, lideres, ministros que causan divisiones, separaciones y desmembraciones, quieren trabajar como miembros sueltos del cuerpo (deformes…una mano caminando, un ojo hablando, etc.), sabiendo que por ley natural, si tu amputas un miembro de tu cuerpo, el miembro quitado se destruye y se pudre, lo único que lograría era causar dolor, rencor, amargura o culpabilidad. Todos estos que trabajan fuera del cuerpo, sin cobertura, sin sometimiento, sin sujeción, sin cuerpo, no están plantados, no dan fruto, ni permanecen; viven de las apariencias y de las emociones, movidos totalmente por otro espíritu; muchos de estos que dicen ser ministros, en sus ministerios han ido contra el cuerpo, causando heridas, deformaciones, fracturas y todo tipo de lesiones y defectos al cuerpo (Lv. 21:17-23).

Además cuando vemos estas heridas, cicatrices, fracturas, amputaciones y deformaciones en el cuerpo es por que no ha habido un cuerpo sano, ni un cuidado adecuado en el cuerpo. Si queremos realmente un cuerpo sano dejémonos guiar por el Espíritu Santo, usando los miembros que están mas unidos y activos en el cuerpo, aquellos que funcionan en forma permanente, que están plantados en la iglesia, que dan su fruto a su tiempo y su hoja no cae (Sal. 1:3), aquellos que se caracterizan por su fidelidad (en la iglesia local, en ministerio, en la misión, y en el sometimiento a su cobertura sacerdotal).

Por el contrario no es sano usar aquellos miembros que no funcionan, ni están allí activos, ni permanentes, ni dan fruto, aquellos que están atrofiados por el desuso, la negligencia y la falta de servicio en la misión, denominación o iglesia; aquellos que están ciegos por la falta de visión, sujeción y sometimiento,  un aspecto que los imposibilita a ser miembros verdaderamente activos y fieles en la obra de Dios. Miembros que dicen: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres…” (Hch. 4:19; 5:29), torciendo Las Sagradas Escrituras (2P. 3:16), rebelándose a los principios del Espíritu establecidos para el cuerpo de Cristo, que es la iglesia constituida sanamente por Dios, y no aceptan ninguna cobertura ministerial sobre sus cabezas, sino a Dios; como ellos mismos lo declaran, altivos y contumaces que no temen hablar de las autoridades superiores, ni aún las reconocen (Ro. 13:1-5; 1P.2:13-18; 2P. 2:10-11; Jud. 8-9).

 ¿Entonces que finalidad tiene el cuerpo? ¿Funcionará Cristo sin el cuerpo? ¿Funcionara el cuerpo sin la cabeza, que es Cristo? ¿Funcionaran los miembros sin el cuerpo?

Todo esto sería algo monstruoso y diabólico si nos dejáramos dirigir por miembros sin cuerpo y sin cabeza. Dios nos estableció como miembros del cuerpo para que todos tuviéramos el privilegio de servir como Cristo lo enseñó a sus discípulos (Mr. 9:35; 10:35-45), además funcionar y estar activo dentro del cuerpo nos edificará y hará crecer a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Ef. 4:11-16; 1Co. 12:19-21); es como decía el salmista “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos y en armonía!...porque allí envía HaShem bendición, y vida eterna.” (Sal. 133:1, 3).

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